Carta pastoral de Cuaresma

VAMOS A CALENTAR EL CORAZÓN.

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

 

Mis queridos riojanos,

En la Providencia de Dios, los tiempos litúrgicos vienen a convocarnos para volver a Él, de todo corazón y con toda el alma. Ciertamente no se trata de una repetición ritual vacía sino la posibilidad totalmente nueva de dejarse encontrar por Dios para que Él nos haga instrumentos eficaces de su gracia, para que consuele nuestros corazones, para que nos haga nuevos.

Ciertamente estos días nuestros están cargados de tristeza y pesar por la muerte de Emmanuel Garay, el joven cadete de la Policía y la angustia de su padre y hermanos que lo vieron partir cargado de sueños e ideales y ahora lo lloran. Acompañémoslos con nuestra oración y compromiso creyente. Recemos también por los restantes jóvenes que se están recuperando, para que Dios los cuide y nos los devuelva sanos. Como sociedad estamos invitados no sólo a afligirnos sino a actuar decididamente a favor de la vida y el cuidado de cada vida, de todas las vidas. Esta cuaresma no puede pasarnos desapercibida. Algo tiene que cambiar en nuestro corazón, en nuestra comunidad, en la entera sociedad riojana y en sus instituciones.

Sentir con la Iglesia

A mediados de enero viajé a Perú, enviado por la Conferencia Episcopal Argentina para acompañar al Santo Padre en su visita al hermano país. En un mensaje les compartí mis impresiones sobre ese importante gesto de Francisco de venir a confirmarnos en la fe en tierra latinoamericana.

Posteriormente vine a Roma con la Comisión Ejecutiva del Episcopado para encontrar al Santo Padre y sus colaboradores en el gobierno de la Iglesia. De esta visita hicimos una reseñan en un mensaje al pueblo argentino muy difundido.

Terminada esta visita, he quedado para terminar algunas formalidades de la tramitación de la causa de beatificación de Mons. Angelelli, los padres Murias y Longueville y el laico trabajador rural Wenceslao Pedernera. Pude consignar en manos del Santo Padre la positio que es como un resumen oficial de la causa y sus distintas partes y documentos. Este texto será ahora evaluado por teólogos y cardenales para considerar la posibilidad de la beatificación. Quedan algunos otros trámites que concluir en los próximos días, pero lo más sustancial se ha hecho.  Agradezco a los Franciscanos Conventuales que me recibieron fraternalmente en su Casa Generalicia. Ellos han trabajado intensamente desde la postulación primero diocesana y después general. ¡Gracias por la comunión fraterna en nuestra misión junto al Pueblo de Dios!

Dios no quiere corazones fríos

El mensaje del Santo Padre para la Cuaresma nos introduce en una mirada sencilla pero muy profunda de la condición humana y de sus límites y fragilidades. Con palabras claras y con imágenes siempre comprensibles nos invita a no dejarnos enfriar es decir a que no dejemos de amar.

Francisco analiza los motivos de ese enfriamiento. Algunos son externos, vienen de aquellos “falsos profetas” que quieren seducirnos con promesas e ideales ajenos a nuestra condición de Hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Y lo logran muchas veces. Con dolor tenemos que admitirlo. Dejamos atrás el estilo fraterno y sencillo con el que Cristo nos propone que cada uno sea “todo de Dios” para adoptar un modo de vida antievangélico. Otras causas tienen raíz en nuestros propios corazones y se relacionan con nuestra avidez de bienes y seguridades materiales entre otras dependencias.

Lamentablemente esa frialdad se expande con capacidad de daño “(…) se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.” (Del Mensaje para la Cuaresma 2018). Inclusive en su itinerario destructivo, nos hace partícipes del daño contra la Creación de Dos, la Casa Común que habitamos, nuestra hermana-madre Tierra a la que herimos con nuestro maltrato y desdén.

Y agrega Francisco que el enfriamiento destructivo del amor no sólo nos afecta en lo personal sino que también se hace patente en nuestras comunidades en “la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.”(Cfr. Evangelii gaudium, nn 76-109).

La Cuaresma, tiempo de calentar el corazón

En el contexto que nos fue describiendo Francisco, más que nunca nuestro corazón necesita ser abrigado por la ternura de Dios manifestada en la pedagogía de la Iglesia. En ella, la oración, la limosna y el ayuno nos fortalecen para el regreso al Señor que siempre nos está esperando; es más, sale a nuestro encuentro para impulsarnos a emprender el camino de la conversión personal y comunitaria.

A continuación, el Papa explica los signos y gestos que nos ponen en el camino de la conversión. Si la oración nos invita a darnos más tiempo para unirnos al Señor, en ella nos conectamos con la dura realidad de nuestras faltas y podemos encontrar el consuelo de Dios que nos quiere confortar.

En la propuesta de Francisco, en primer lugar, la limosna nos libera de la avidez y las falsas seguridades que da la riqueza. Cuando ayudamos, la limosna nos hace testigos y partícipes de la Providencia de Dios que ha querido que todos los hombres tuvieran lo necesario.

El ayuno es una oportunidad para vivir, por la privación de voluntaria de alimentos, en solidaridad con tantos hermanos que no tienen para comer. Además, nos conecta con Dios, el único que puede saciarnos plenamente. Volvamos al Señor con un corazón necesitado de ese alimento que nos nutre y ayuda a crecer de verdad.

Con estas indicaciones sabias y sencillas a la vez, el Papa nos invita a una jornada de ayuno y oración para el viernes 23 de febrero. En los próximos días les informaré cómo se concretará en algunas parroquias de la diócesis, esta feliz iniciativa del Papa Francisco.

Queridos hermanos,

¡Feliz Cuaresma, tiempo de Dios y de su Iglesia en nosotros! Que podamos calentar nuestro corazón en el camino a la Pascua.

Los abrazo y bendigo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

 

Roma, 14 de febrero de 2018.-

Mons. Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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MENSAJE A LA FAMILIA DE EMMANUEL GARAY

Como miembros de la Iglesia en La Rioja queremos expresar nuestra cercanía y solidaridad con la familia del cadete Emmanuel Garay, en este momento doloroso de su muerte prematura.

El valor de la vida, de cada vida, de todas las vidas, nos llama a luchar sin descanso por ellas. Ningún mecanismo institucional puede arriesgar ese gran don que nos ha sido dado por Dios.

Creemos que el amor, la justicia y la paz son prioritarios en una sociedad que debe evitar subordinarlos a toda forma de violencia y errónea comprensión de la seguridad.

Cuidar la vida de nuestros jóvenes, procurar con todas nuestras energías que puedan cumplir sus sueños, es nuestro deseo y deber de adultos.

Un fuerte y fraterno abrazo para la familia de Emmanuel.

Que la Virgen María los conforte en esta hora difícil y Jesús anime nuestra esperanza del reencuentro final.

La Rioja, 10 de febrero de 2018.

Obispo Marcelo Colombo, Sacerdotes y laicos de la Iglesia Católica en La Rioja

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Mensaje de la Comisión Ejecutiva a la Iglesia en la Argentina

Queridos hermanos,

Con gran alegría vamos concluyendo nuestro paso por Roma.

Como Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, hemos tenido oportunidad de visitar casi todos los dicasterios vaticanos y de asomarnos a la intensa actividad que con calidez, cercanía y eficaz sensibilidad despliegan estos organismos animados por el incansable Papa Francisco. Nos hemos sentido escuchados y alentados en nuestra misión.

Entre los distintos temas que fuimos abordando, pudimos conocer el programa de trabajo con que la Santa Sede prepara el Sínodo sobre los Jóvenes (2018) revelando el compromiso de toda la Iglesia con su evangelización. De igual manera la simultánea preparación del Sínodo para el Amazonas (2019) expresa el acompañamiento eclesial y la promoción integral de los pueblos originarios, así como la preocupación por la creación afligida por el maltrato sistemático que la depreda y somete. Este Sínodo ciertamente, tendrá resonancias globales y consecuencias para nuestra región en cuanto proclamación de la Buena Noticia del cuidado de la Casa Común, a fin de que sea una tierra habitable para todos.

En estos días nos hemos encontrado en dos ocasiones con el Sumo Pontífice. El pasado 1° de febrero lo acompañamos en la celebración de la Eucaristía en Santa Marta. Allí pudimos saludarlo y expresarle nuestro cariño fraterno. Esta mañana volvimos a vernos para una audiencia privada en la que Francisco nos confirmó en la fe con su ministerio de buen Pastor de la Iglesia universal.

Durante una hora recorrimos los distintos temas pastorales que nos preocupan y que encontraron resonancia en Francisco, cuya pasión evangelizadora y reflexión autorizada nos ayudan a discernir nuestro compromiso de pastores para estar presentes, con coraje evangélico, donde nuestros hermanos nos necesitan; y para que nuestra palabra se prolongue en el testimonio abnegado de la entrega.

En el diálogo que mantuvimos, le renovamos nuestro deseo de que visite la Argentina cuando lo juzgue oportuno. Por ahora el Papa no viajará a nuestro país, decisión que respetamos y acompañamos.

Con afecto, desde Roma, los saludamos y bendecimos en nombre de Cristo, el Señor y María de Luján.

Roma, 3 de febrero de 2018
Los obispos de la Comisión Ejecutiva de la CEA
Mons. Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro y Presidente de la CEA,
Cardenal Mario A. Poli, Arzobispo de Buenos Aires y
Primado de la Argentina y Vicepresidente I
Mons. Marcelo D. Colombo, Obispo de La Rioja y Vicepresidente II
Mons. Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús y Secretario General

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Mensaje del Obispo de La Rioja compartiendo la visita del Santo Padre a Perú

MENSAJE CON MIS VIVENCIAS DE LA VISITA DEL SANTO PADRE A PERÚ

Mis queridos riojanos,

Pienso en Uds. mientras les escribo estas líneas desde Lima donde me trajo la visita del Santo Padre Francisco., un acontecimiento no sólo emotivo y fervoroso, expresión de una rica religiosidad sino, sobre todo, eminentemente evangelizador. No deseo escribir una pieza periodística o literaria, ¡hay tantos buenos periodistas y escritores!, sino del compartir de un pastor edificado por el entusiasmo y fervor del pueblo peruano y alentado por la alegría evangelizadora del Papa.

He podido participar de casi todos los encuentros del Papa con los hermanos peruanos, un pueblo cálido, alegre y sencillo, como la gente de nuestra diócesis y del NOA argentino. “Francisco, amigo, Perú está contigo” vivaban con entusiasmo mientras poblaban las extensas avenidas de Lima, las callecitas tropicales del Amazonas en Puerto Maldonado y de Trujillo. Muchedumbres de fieles provenientes de las parroquias del país, con sus niños y enfermos, con sus ancianos y jóvenes, con sus familias y colegios, querían la bendición de Francisco.

En Puerto Maldonado vimos un encuentro soñado entre el Pastor y las delegaciones indígenas del Amazonas peruano con comunidades invitadas de otros países de la misma región. Puerto Maldonado es un paraíso destruido por la codicia humana, en particular por la avidez de la minería que en su afán extractivo ha contaminado y destrozado el río, única vía casi de circulación y por ende de comunicación de esos pueblos. Ya desde el avión podíamos ver y comprobar el daño ambiental expresado en el color oscuro de las aguas antaño azules. Es común que, con dolor, los peruanos llamen a este lugar “Puerto Abandonado” para referirse a la situación de precariedad y desolación que viven.

Los pueblos y naciones indígenas presentes expresaban su preocupación por la destrucción del ambiente, de la vida de las jóvenes generaciones y de la cultura. Con danzas y sentidas intervenciones, le pidieron al Papa que los defendiera de todas esas plagas que amenazan con destruirlos para siempre. Conmovido, Francisco acogió esa súplica con palabras de contención, aliento y esperanza. Y renovó su compromiso evangelizador explicitando la celebración del Sínodo de Obispos para el Amazonas ya convocado para 2019 y cuya primera reunión preparatoria tendría lugar ese mismo día, allí, en Puerto Maldonado esa tarde. Será un acontecimiento de alta importancia pastoral no sólo para el Amazonas sino para toda América Latina, en vistas a concretar la importante reflexión del magisterio de Laudato si y la promoción integral de los pueblos originarios, con su rica cultura y su llamada a un buen vivir en relación con la tierra, con los hombres, y con el Creador.

Después de las comunidades aborígenes, en otro auditorio multitudinario, con las parroquias y comunidades de la región, el Papa Francisco tuvo un encuentro sencillo y cargado de sentido. La gente le compartió su dolor, su sentirse “tierra de nadie”, devastados, asolados por la codicia humana. “Uds. no son de nadie. Tienen Madre (¡la región se llama Madre de Dios!). Tienen quién los cuida. Porque hay una madre, tienen esperanza.” Los alentó Francisco a seguir cuidando la vida y a formar comunidades en torno a la Palabra, en el seguimiento de Jesús. Su Palabra nos rescata. Aislarnos, sentirnos solos y dejarnos estar es abatirnos para morir. Estamos llamados a vivir en comunidad en el camino del Reino de Dios.

En Lima, en el Palacio de Gobierno, el Papa tuvo palabras claras para la sociedad y la clase dirigente. La corrupción es una tentación permanente. Animó a los peruanos a resistirla para que los pueblos crezcan y sean más libres, en justicia y dignidad. Más tarde se encontró con sus hermanos jesuitas en un emotivo intercambio de experiencias y miradas. Francisco pudo reconocer a antiguos compañeros de misión a los que abrazó feliz.

El 20 de enero fuimos a Trujillo. Los obispos peruanos y la delegación de obispos visitantes, acompañamos al Papa en la hermosa concelebración de la Eucaristía en Huanchaco, frente al Pacífico. Se trata de una región asolada hace algún tiempo por el temible fenómeno climático del Niño Costero que devastó barrios y comunidades, algunas todavía en proceso de reconstrucción.

En la misa multitudinaria, el Papa los invitó a profundizar en la solidaridad tan necesaria en tiempos de crisis para construir una sociedad más justa y fraterna, lejos de la codicia, la rapiña, la trata de personas y la violencia callejera.. Convocando a las distintas comunidades a partir del nombre de sus devociones populares, Francisco despertó el júbilo de los concurrentes- El camino entre Huanchaco y Trujillo estaba pletórico de personas que por horas habitó ese paisaje marítimo agregándole color y afecto.

Terminada la misa los obispos pudimos saludar al Santo Padre. Le trasmití el abrazo afectuoso y cálido de los argentinos, especialmente de los riojanos. Charlamos brevemente y pude sentir, como siempre, su cariño paternal para nuestra Argentina, su patria amada. Pronto nos encontraremos en Roma, con la visita de la Comisión Ejecutiva de la CEA de manera que este intercambio anticipó nuestra próxima reunión.

En la tarde, Trujillo nos recibió en su Seminario Mayor para el encuentro del Papa con los consagrados. El Papa nos ofreció una reflexión de gran hondura espiritual y pastoral. Lo hizo como un padre, sabio y lleno de luz, para enseñar un camino de oración y crecimiento en la autoconciencia del amor de Dios que nos eligió en nuestra fragilidad y nos llamó a servirlo. “Mirarse al espejo” fue su indicación, no para solazarnos narcisistamente, sino para comprender nuestra realidad limitada y simple, tan necesitada del amor de Dios que nos escoge a pesar de ella y quiere contar con nuestro sí, renovados y disponibles a reírnos de nosotros mismos, fuertes en Él para servirlo en nuestros hermanos, lejos de dejarnos marchitar por la amargura o la autorreferencialidad.

También se refirió a las comunidades de consagrados (en un sentido amplio no sólo hablaba de comunidades religiosas sino también de seminarios, presbiterios y conferencias episcopales) y a su lógica interna, muchas veces atravesada por las actitudes criticonas y hostiles de sus miembros. Subrayó la necesidad de integrar a los ancianos en ellas, valorando su sabiduría que nos enriquece y hace fuertes con sus aportes. “Que los viejos sueñen para que los jóvenes profeticen” nos recordó aludiendo a la profecía de Joel, horizonte de una comunidad integrada, auspicio de una humanidad nueva.

Trujillo nos despidió con una celebración mariana cargada de signos de la devoción profunda y sólida de esta parte del Perú. Con una sentida evocación de las madres y abuelas peruanas, signo permanente de la fortaleza de este pueblo, el Papa invitó a luchar contra los feminicidios que en todo el mundo hablan de la violencia contra la vida de la mujer y la negación de su dignidad, portadora del sello fecundo del amor de Dios. Cuidar a la mujer es cuidar la vida, toda la Vida.

El domingo 22 de enero, en Lima, el Papa rezó ante las reliquias de los Santos peruanos y encontró a las religiosas de clausura. Con afecto, les dirigió palabras llenas de entusiasmo, invitándolas a tener una oración y una mirada que integren la vocación contemplativa y su misión eclesial, expresión de un amor grande unido a la Cruz de Cristo.

Más tarde se reunió con los obispos con un mensaje sencillo, abierto al diálogo franco y fraternal, con preguntas y reflexiones de todos. En ese ámbito se permitió expresarles la preocupación por la situación de América Latina, el triste abandono del sueño de la Patria Grande de los latinoamericanos y la tentación de políticas económicas de signo liberal que excluyen y endeudan.

En la tarde, la base aérea militar de Las Palmas, tempranamente invadida por cientos de miles de peruanos, nos recibió para la celebración de la Eucaristía. Más de un millón de asistentes rezamos y cantamos con Francisco, recibimos sus reflexiones y nos animamos a soñar junto a él, una Iglesia en salida. El recibimiento de los peruanos fue extraordinario. “Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si eres el Papa Francisco, el vicario de Cristo que nos viene a ver” entonaban ante el paso del Santo Padre saludando a la multitud presente.

La reflexión fue una fuerte consideración sobre el hombre de la ciudad, los que la habitan, los que llegan a ella en busca de un futuro duro y difícil de alcanzar, los que son descartados por sociedades deshumanizadas. Pero Dios quiere habitar nuestra ciudad, quiere llegar a ella, alcanzarla para transformarla en el camino del Reino de Dios. Francisco convocaba así a los cristianos de las ciudades a afrontar sus desafíos con mirada y decisión creyente.

Voy concluyendo mi relato. Quería trasmitirles a Uds. mis queridos riojanos y en Uds. a los argentinos, estas vivencias, para que sigamos rezando por Francisco y su paternal servicio al Evangelio y a la Iglesia, que debe anunciarlo a tiempo y a destiempo para comunicar vida y vida en abundancia de parte de Cristo, nuestro Niño Alcalde y Buen Pastor.

Los abrazo y bendigo con afecto.

Lima, 22 de enero de 2018.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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Los Pobres, la Iglesia, el Papa.

Con cierta perplejidad en este último tiempo leemos o escuchamos que la Iglesia en general, y en especial el Papa, no quieren que los pobres dejen de ser pobres, porque de esta manera se perdería lugar de influencia. Por eso nos ha parecido conveniente decir una palabra pública desde nuestro lugar, desde nuestra mirada.

Somos curas que vivimos  y/o trabajamos en villas y/o barrios populares. Somos curas agradecidos de que los pobres nos hayan hecho un lugar entre ellos. Nuestro modo de estar es la cercanía, la amistad, la oración y el trabajo pastoral. En este sentido, nuestra opción comienza en el trabajo y las obras.

La vida con los pobres es una opción a la que fuertemente nos invita el Evangelio de Jesús. Aquí no se trata solo de dar de comer a un pobre, sino de considerarlo digno de participar en nuestra mesa. Es pasar de la generosidad a la comunión. El Evangelio de Jesús es claro: permanecer cerca del pueblo especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados. Ser su amigo, su hermana, su hermano, hacernos prójimos, hacernos familia. La vida con los pobres nos ha permitido valorar la cultura popular latinoamericana. Cultura que opta por la vida y la libertad. Los vecinos y vecinas de nuestros barrios tienen el anhelo de que su familia viva bien. Por eso, para dar un ejemplo nomás, han pasado de la chapa y la madera a los ladrillos y la loza, para así darles un futuro mejor a sus hijos y nietos.

El Evangelio de Jesús es concreto y la cultura popular también lo es, por eso a lo largo de los años quisimos hacer nuestro aporte para que los vecinos y vecinas vivan mejor. No solo hemos levantado capillas, también escuelas, jardines comunitarios, clubes, centros barriales para la atención de personas con problemáticas de adicción, centros de formación profesional, oficinas de empleo, cooperativas de trabajo, etc. Y esto se ha podido hacer con la colaboración de muchos otros y de distintas maneras,  buscando derribar muros y tender puentes para una real integración urbana.

En ese sentido, creemos que las reflexiones que se hacen sobre los pobres y las organizaciones que intentan organizar comunidades y superar la pobreza deben hacerse desde el conocimiento, la cercanía, el amor a los pobres, pero sobre todo, desde una profunda conciencia de igualdad. Porque sino esas reflexiones contribuyen a levantar muros y a cavar grietas. Los muros y las grietas, que son el signo de nuestro tiempo comienzan en la mirada de creerse distinto, de no reconocerse iguales, hermanos.

Hoy se habla de integración social y urbana y esto hay que entenderlo a nuestro parecer bajo la categoría de encuentro. Esto es reconocer al pueblo, que vive en nuestros barrios, como sujeto colectivo con su cultura, su lenguaje, su modo de razonar, su ritmo, sus símbolos. Esto no es populismo, es sencillamente respetar al otro como otro. En este encuentro los barrios pobres recibirán mucho, pero debemos reconocer que ellos ya aportan mucho. Por ejemplo, en la gran ciudad aportan, junto a otros miles de mujeres y hombres, una fuerza económica insustituible y dignificadora: el trabajo. Sobre todo en la construcción de nuestras casas, la ropa que usamos, las frutas y verduras que consumimos, incluso el cuidado de nuestros enfermos y de nuestros mayores.

Históricamente hemos pedido la presencia inteligente del Estado en los barrios populares y hemos facilitado en lo que hemos podido su estar ahí. De hecho hay dependencias del Estado que están junto a nuestras capillas. Es el Estado el que tiene en sus manos las mejores herramientas para esta integración social y urbana, que nuestros vecinos anhelan. Y uno de los caminos concretos es la generación de trabajo para los sectores populares. Donde el Estado no está inteligentemente presente, aparecen las organizaciones criminales que principalmente afectan la vida concreta de los vecinos de nuestros barrios.

El Papa Francisco siempre nos ha alentado a trabajar a favor de los más pobres. Sabemos que en nuestro mundo de hoy su palabra es interpeladora y para algunos molesta: “¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia” (EG Nº 203). Para nosotros, su ejemplo y su palabra son una invitación renovada a estar al servicio de los más pobres y no de nosotros mismos.

Que la Virgen de Luján nos inspire los caminos para cuidar a nuestra Patria empezando por los más pobres.

Equipo de Sacerdotes de Villas de Capital y Provincia.

P. José María Di Paola: villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
Mons. Gustavo Carrara, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini: Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia: Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín.
Mons.  Jorge García Cuerva: Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.-Obispo auxiliar electo Diócesis Lomas de Zamora-
P. Basilicio Britez: Villa Palito. Diócesis de San Justo.
P. Nicolás Angellotti: Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso: Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Rodrigo Valdez: Villa Playon de Chacarita. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Martín Carroza y P. Sebastián Risso. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis: Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Juan Isasmendi, P. Joaquin Giangreco: Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal: V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín: Salesianos. Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín: Barrio Don Orione – Claypole. Obra Don Orione.
P. Antonio Mario Ghisaura: Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Alejandro Seijo: Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Andres Tocalini: Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.

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Francisco, el Papa de todos

Los argentinos tenemos un enorme privilegio, hace ya casi cinco años un hermano nuestro ha sido elegido Papa, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia en el mundo; para los cristianos, vicario de Cristo en la tierra. Desde aquel momento nuestro querido Papa Francisco adquirió en todos los países un prestigio y un apoyo crecientes, y hoy es en un referente global incuestionable para la inmensa mayoría de los cristianos y personas de buena voluntad.

En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación.

La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales. El pueblo sencillo quiere escuchar las enseñanzas del Santo Padre, y lo reconoce por su lenguaje claro y llano.

Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre y que el propio Papa promueve abiertamente, invitándonos a prestar nuestras voces a las causas de los más débiles y excluidos. Esto no implica de ninguna manera que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas.

Por ello, en vísperas a su próxima visita a los pueblos hermanos de Chile y Perú, queremos reiterar que el Papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa. Su aporte a la realidad de nuestro país hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales que sólo agrandan la división entre los argentinos.

Deseamos ardientemente que el Papa Francisco sea valorado y escuchado como él se merece y como nos lo merecemos todos los argentinos.

Que la Virgen de Luján nos ayude a construir como hermanos nuestra Patria

Buenos Aires, 10 de enero de 2018
Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina

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Mensaje en la Fiesta de San Nicolás de La Rioja – La Rioja, Iglesia Catedral, 2018

 

 

Mis queridos riojanos,

Una vez más San Nicolás nos ha permitido compartir la experiencia de reconocernos Pueblo de Dios en camino en torno a Jesucristo, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor. El Señor nos ha elegido para anunciar que es posible un Tinkunaco de hermanos que salen al encuentro de un Dios que se deja hallar.

  1. Jornada Mundial de la Paz.

Cada año el Santo Padre nos invita a vivir la Jornada Mundial de la Paz. Esta vez, en  2018, nos propone considerar el drama de migrantes y refugiados bajo el lema Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz  para abrazar con espíritu de misericordia y con una mirada de fe a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental.” (Mensaje, 1)

Recibir a los inmigrantes y refugiados, incluidas las víctimas de la trata de seres humanos, requiere en la perspectiva de Francisco, una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar (Mensaje, n. 4) a estos hermanos para que vivan una vida verdaderamente nueva como parte de una gran familia humana donde nos reconozcamos hermanos unos de otros, habitantes de la Tierra, nuestra Casa común, una Casa verdaderamente de todos (cfr. Mensaje, 6). El Señor nos convoca a ser verdaderamente artífices de paz, promotores de una paz verdadera sin exclusiones ni diferencias contrarias a las Bienaventuranzas del Reino de Dios.

Lejanos a la persecución, la intolerancia racial o el fundamentalismo religioso, también nosotros vivimos el fenómeno migratorio interno a partir del fenómeno del creciente urbanismo. Conocemos el dolor de los pueblos del interior que ven partir  irremediablemente jóvenes y familias en búsqueda de oportunidades para sus hijos. Pasan así del campo y las pequeñas poblaciones rurales a las ciudades para constituir nuevos barrios y asentamientos. Nos preocupan las tensiones y conflictos que se suscitan a partir de una insuficiente planificación urbana y la difícil situación económica general, todo ello agravado por el extendido drama de las adicciones.

Las nuevas generaciones nacidas en la ciudad se incorporan a su vida y no siempre alcanzan el progreso que sus padres vinieron a buscar.  Por eso, parece necesario abordar como sociedad la temática de las migraciones internas y el crecimiento poblacional de los barrios de nuestras ciudades, principalmente de la ciudad Capital, para poder vivir, crecer y alcanzar mejores condiciones de vida. Apelo a la buena voluntad de los distintos niveles de gobierno provincial y municipal para asumir esta problemática en una perspectiva generosa y amplia para la vida de las próximas generaciones de riojanos.

Como Iglesia, deseo ofrecer nuestro propio aporte con iniciativas de acompañamiento religioso y educativo, sea a través de una renovada Pastoral Rural que procure fortalecer la reflexión y organización de las comunidades del campo, sea por medio de una Pastoral Urbana que ayude a descubrir a Dios en la ciudad, un Dios compañero de sus habitantes, que sostiene sus vidas y quiere hacerlos crecer con dignidad de hermanos.

  1. Sínodo de los Jóvenes: La fe y la vocación.

También a instancias del Papa Francisco, la Iglesia universal reflexiona este año sobre la realidad del mundo juvenil, su vida de fe y su compromiso vocacional. Las consultas efectuadas a este fin ofrecen datos y características de la situación de los jóvenes de hoy[1], la compleja y desafiante realidad de quienes desean ser protagonistas de su propia realidad y piden ser tenidos en cuenta, escuchados y aceptados sin ser juzgados por su modo de ser o pensar.

Las nuevas tecnologías los ayudan a vincularse y empatizar con los otros. Sabemos de jóvenes dirigentes que participan en proyectos sociales, preocuparse por las problemáticas de la desigualdad, buscando el bien de todos, sensibles y atentos a espacios de encuentro con pares. Son jóvenes alegres, espontáneos, críticos de la realidad, solidarios, luchadores, presentes en barrios y ciudades de nuestra provincia.

Pero también vemos a muchos de ellos preocupados por no encontrar su lugar, incluso en sus propias familias, muchas disfuncionales o ausentes, carentes de afectos o de vínculos significativos; jóvenes que no terminan de definir su profesión, proyecto de vida o su vocación fundamental; en fin, jóvenes desorientados.

En algunos sectores hay altos índices de deserción escolar y universitaria, por lo que hay muchos jóvenes que se quedan sin poder conseguir un trabajo digno y estable. Preocupa la extensión del consumo de alcohol, drogas y pantallas, la sexualidad prematura o irresponsable, violencia, suicidios, generados por una necesidad de visibilización, o sobre-exposición, de aprobación frente a los demás, en contraste con el sentimiento de orfandad, de soledad  y desorientación existencial.

Como Iglesia argentina, estos elementos de información y de análisis comprometen aún más nuestro acompañamiento del mundo juvenil. El próximo año, la ciudad de Rosario será sede de un encuentro nacional de jóvenes, el 2do organizado por la Conferencia Episcopal Argentina. Nuestra participación procurará expresar la necesidad de ampliar la mirada y fortalecer la amistad fraterna de los jóvenes de la patria.

En nuestra diócesis, la pastoral juvenil es uno de los grandes servicios que animan el andar de los jóvenes con entusiasmo y eficacia a lo largo del año con distintas actividades e iniciativas. Sin embargo, cuánto nos queda por hacer, cuántos barrios y comunidades del interior ven la problemática del mundo juvenil sin abordar. Animo pues, a sacerdotes y responsables de comunidades a procurar con empeño la articulación de las actividades de la pastoral juvenil con otras iniciativas provenientes de la sociedad. Trabajar en red junto a quienes buscan el bien de los jóvenes, desafía nuestra creatividad en materia de diálogo y aprecio por cuanto de bueno, noble y bello Dios ha comunicado a los corazones humanos.

Muchas veces me preguntan por la “estadística” de las vocaciones. El lugar común es la afirmación de la escasez de vocaciones al sacerdocio. En realidad, Dios nunca deja de llamar a vivir la vida y el amor como una entrega del corazón. No sólo hay menos vocaciones al sacerdocio o la vida consagrada, también hay menos vocaciones a la vida familiar sobre la base del sacramento del matrimonio. El miedo a equivocarse, la autopercepción de la propia fragilidad, la mezquindad del mundo adulto, la inseguridad laboral o el temor por el futuro así como la incertidumbre por las propias capacidades paralizan la entrega  consciente y libre de los jóvenes en el matrimonio, el sacerdocio y la vida consagrada.

Queridos jóvenes de La Rioja, en esta fiesta de San Nicolás los invito a responder de corazón a la llamada de Dios. Familieros y sensibles, querendones y creativos, Uds. son únicos e irrepetibles, portadores geniales de un sueño de Dios y de un sí libre y generoso, que sólo pueden dar personalmente, animándose con coraje y a pesar de las dificultades, a la vida y al amor en el matrimonio, el sacerdocio y la vida consagrada. Estamos con Uds. Los acompañamos en sus opciones. No teman hacerse preguntas, dudar, pedir…  Confíen en las Palabras del Señor: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.” (Mateo 7,7).

Concluyo con una hermosa invitación de Mons. Angelelli a los jóvenes: Ustedes son la primavera del pueblo, nunca rechacen la luz de Cristo para la inteligencia ni maten el corazón con el egoísmo. Si estudian, háganlo seriamente, porque lo necesitan ustedes mismos y lo necesitan quienes mañana dependerán de ustedes para que sepan dar razones de vivir, creer y esperar. Sean constructores de la verdadera PAZ que no se logra sin la JUSTICIA coronada por el AMOR fuerte” (Mons. Angelelli, Homilías, v. IV, pág. 25)

 3. Los desafíos de construir la Paz.

Como Iglesia en La Rioja estamos celebrando el 50° aniversario del inicio del ministerio pastoral de Mons. Enrique Angelelli en La Rioja. Aquel 24 de agosto de 1968, coincidente con el comienzo de la inolvidable Asamblea episcopal latinoamericana de Medellín, nos llegaba un pastor de tierra adentro destinado a dejar una huella indeleble en la historia de La Rioja, en su Iglesia y en su sociedad.

Hay una manera de sepultar un mensaje, de hacerlo parte del pasado y restarle vigencia: El mármol de los homenajes vacíos e inconsecuentes. Por eso preferimos recordar a Mons. Angelelli actuando en el barro de la historia, amasada y moldeada con el amor y la fuerza de todos los que queremos “pechar juntos” según él mismo nos enseñó en nombre de Jesús. En igual sentido Francisco nos llama a ser Iglesia en salida, que no teme accidentarse en su andar, antes que una comunidad temerosa y quedada por miedo a los desafíos de la realidad.

Más recientemente, los obispos argentinos hemos exhortado a un diálogo abierto y responsable como único camino para afrontar la realidad compleja y dolorosa de la Patria, la necesaria creación de amplios consensos en los temas que nos atañen a todos, sobre todo si ve afectada la vida de los más pobres y frágiles. La responsabilidad de quienes gobiernan y quienes ejercen la oposición los hace constructores del bien de todos y de cada uno de los argentinos. Todos los sectores y actores sociales estamos igualmente llamados a ponerle el hombro a la Patria, contribuyendo generosa y consecuentemente con nuestra importante misión social. Nos decía Mons. Angelelli un día como hoy en 1975:

“Acabamos de comenzar un nuevo año. Lo hemos hecho con el tradicional TINKUNACO de San Nicolás y el Niño Alcalde. Es aquí donde debemos seguir rastreando las huellas de nuestra alma riojana, para seguir construyendo el futuro de nuestra Rioja con una doble fidelidad: a Cristo, y al pueblo, del que nos sentimos parte, y que viene fatigosamente y con inquebrantable esperanza trabajando desde hace cuatro siglos su propio Tinkunaco. “(Mons. Angelelli, Homilías, v. IV, pág. 183) Los cristianos de La Rioja, encontramos en estas palabras una invitación a profundizar desde la fe nuestra respuesta a las obligaciones y desafíos del tiempo que nos toca afrontar.

Es por todo esto que vengo exponiendo, que quiero en esta tarde hablarles a las máximas figuras de la función ejecutiva de la Provincia y el municipio de la Capital aquí presentes, con todo respeto y valorando cabalmente cuanto vienen haciendo en favor de nuestra gente.

No tengo dudas de la hombría de bien que los anima y de la capacidad que están poniendo al servicio de La Rioja. Son creyentes y los guía la fe cristiana de sus mayores. Los alientan sueños y proyectos que son compatibles más allá de diferentes visiones políticas de corto plazo. Últimamente se han mezclado conflictos propios de la gestión y sobre todo de la coyuntura, pequeños y grandes errores propios de los que hacen cosas y que por tanto se equivocan, límites propios y ajenos. No habrán faltado presiones de terceros e intereses mezquinos que agregan conflictividad a nuestra compleja realidad.

No me meto en política ni interfiero en sus respectivas actuaciones si en este día sagrado de San Nicolás, en nombre de nuestro pueblo, les pido desensillar los sentimientos de enojo y rencor que pudieran embargarles, fruto de los desencuentros de tiempos recientes. El abrazo de ayer al mediodía urge nuestra fraternidad y promete la alegría del camino recorrido con amor y coraje. Tinkunaco es tiempo nuevo, oportunidad para volver a empezar, tiempo de Dios y de los hombres en esta bendita Rioja que amamos y a la que queremos entregarle todo lo que somos.

Como les he dicho en forma personal, pongo a disposición de Uds. mi propia misión de pastor diocesano, para ayudarlos a escucharse, dialogar y establecer canales de comunicación estable y sincera que evite daños.

Tengan la seguridad de que el horizonte no lo constituyen las elecciones de 2019 sino el día de mañana y cada uno de los días siguientes de los riojanos, especialmente de los más pobres. Para ellos Uds. han sido elegidos. No hay futuro, ni política, ni proyecto posible sin ellos. Estoy seguro de que honrarán su mandato institucional de la mejor manera, con inteligencia, realismo y voluntad de sanar lo que ha sido herido, de reparar lo que en apariencia se ha roto. Encuentren junto a sus colaboradores y equipos de gobierno aquellos caminos que parecieran haberse esfumado, las palabras y decisiones justas que permitan el reencuentro y la tarea común de gobernarnos. Gobernar es acordar, consensuar, discutir, confrontar, aceptar, reconocer, sumar….

Concluyo con unas palabras del Papa Francisco que pueden aplicarse a los tiempos que vivimos en la Provincia y en la Patria: “Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso. « ¡Felices los que trabajan por la paz!» (Mt 5,9).” (Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n. 227)

¡Viva San Nicolás! ¡Viva Jesús, nuestro Niño Alcalde y Buen Pastor!

 

La Rioja, 1 de enero de 2018, en la Fiesta de San Nicolás

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

[1] CEA, Respuestas al cuestionario enviado por la Secretaría General del Sínodo, oct. 2017.

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