El martirio con “acento” riojano

Ante algunos intentos de deslegitimar el proceso de Beatificación del Padre Obispo Enrique Angelelli, compartimos este trabajo del Pbro. Dr. Luis O. Liberti quién ha trabajado en el proceso de su causa de beatificación activamente.

En este documento, ofrecemos “aspectos del martirio en la vida de la Iglesia católica desde la memoria de Jesús, en solidaridad con los pobres, en la experiencia eclesial latinoamericana y finalmente con “acento” riojano, donde los mártires nacieron a la vida eterna por ser fieles discípulos de Jesús Crucificado”.

Invitamos a considerar estas reflexiones como un fraterno homenaje en el año del 50 aniversario del inicio del episcopado de Enrique Angelelli en La Rioja y a todo su “querido pueblo riojano” al que se integraron Pedernera, Longueville y Murias.

A continuación, se puede descargar el archivo Liberti Luis -El martirio con acento riojano

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Nuestros mártires dieron la vida por amor a Dios y a su pueblo.

HOMILÍA EN LA MISA DEL 42° ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE MONS. ANGELELLI

Paraje El Pastor, Punta de los Llanos, 5 de agosto de 2018

 

Mis queridos hermanos,

Venimos a este lugar del martirio de Mons. Angelelli para evocarlo en torno a la Eucaristía, sacrificio de Cristo para la vida del mundo. Hoy especialmente, el testimonio de Mons. Angelelli compromete la mirada de nuestro corazón para evocarlo y asumir su mensaje como un legado sagrado que nos interpela y alienta nuestro seguimiento de Jesucristo como parte de su Iglesia. Mons. Angelelli, buen Pastor, nos honró con la entrega ejemplar de su vida y de su ministerio. Sí, ejemplar. Digna de imitar. Transparente y pura. Aunque no puedan verla los omnipotentes de siempre, los que juegan a ser Dios, los que explotan a sus hermanos, los que se creen superiores.

  1. Cristo, Pan Vivo que nos sacia

Si a Israel, Dios no quiso hacerle pasar hambre  lo proveyó de un alimento simple y sustancioso, a nosotros nos dio a su propio Hijo, Pan de Vida, que nos alimenta para que tengamos vida y vida en abundancia. Él sacia nuestra hambre y nuestra sed más hondas porque viene a nuestro encuentro conociéndonos y amándonos en nuestra realidad más profunda, aquella que sólo Él conoce.

Para todos los cristianos, el encuentro con Cristo, el Pan Vivo bajado del cielo, nos constituye en personas nuevas, capaces de desandar los caminos más plenos porque Dios va con nosotros y nos invita a seguirlo y a servirlo en los más pobres y necesitados. Es un pan que nos alimenta y nos hace nuevos en Él, el eternamente joven: Dios no quiere que seamos interiormente viejos, arrastrando rutinas y sin esforzarnos por cambiar de actitud. Cristo nos dice que lo que quiere el Señor es esto: que creamos en el que él mismo nos ha enviado y que se llama Jesús, que es el pan de vida, verdadero pan del cielo.”  (Homilía del domingo 5 de agosto de 1973)

  1. Angelelli, mártir de la Iglesia por amor a Dios y a su pueblo.

La Iglesia, a través del decreto del 8 de junio pasado del Papa Francisco, ha reconocido el martirio de Mons. Angelelli y sus compañeros, Carlos, Gabriel y Wenceslao. Nos emociona que así como Cristo se entregó por amor a nosotros, la entrega de nuestros mártires riojanos los unió fuertemente a Él para darnos vida entonces y ahora, como Iglesia de la Cruz y de la Pascua.

¿Pero qué es el martirio? Con la ayuda de los teólogos podemos comprender mejor. “El martirio por excelencia es el de Cristo. Él entrega voluntariamente su vida para dar testimonio del amor misericordioso del Padre. Muchos otros en la historia han entregado su vida por Jesucristo o por encarnar sus enseñanzas. La Iglesia los considera mártires porque sus muertes están asociadas a la muerte de Cristo. Etimológicamente mártir significa testigo. Como Cristo, que es el “testigo fiel” (Apoc. 1,5), digno de fe, que da fe del amor de Dios y este testimonio provoca en nosotros la fe. Del mismo modo, la sangre de los mártires mezclada con la de Cristo suscita nuestra fe, hace creíble la Buena Noticia que trajo Jesús y que la Iglesia transmite. Bien lo entendía Tertuliano cuando plasmó la inspiradora sentencia: “sangre de mártires, semilla de cristianos” (…) el Concilio Vaticano II aportó una visión propia del martirio (…) el acento no está tanto en la profesión de fe del mártir sino en el amor que está en la base del testimonio del santo (…) Lumen Gentium 42 al hablar de martirio (…) prefiere hablar de martirio como signo del amor que se abre hasta hacerse total donación de sí “ (cf. Q. Bianchi,  ¿Qué es el martirio “odium fidei”?;  R. Fisichella, Voz: Martirio en Nuevo Diccionario de Teología Fundamental, Paulinas, 1992).

Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao fueron mártires a causa del odio que impulsaba a quienes quisieron matarlos, desde el escritorio, diseñando y decidiendo los crímenes, o más concretamente, empuñando las armas homicidas. Pero en el horizonte de la entrega de nuestros mártires, sólo estaba el amor. Amor a Dios y a su Pueblo. “Cielos nuevos y tierras nuevas” era la meta de quienes soñaron una Iglesia que tradujera concretamente el Evangelio del Reino de Dios.

Atragantados en su rencor o su visión distorsionada de la realidad, algunos siguen mancillando con palabras groseras y explicaciones inverosímiles los acontecimientos que provocaron la muerte de nuestro obispo mártir; nos duele que todavía quieran detener el camino de una Iglesia en salida, fecunda porque acoge a todos sus hijos e hijas, especialmente los más pobres y excluidos; una Iglesia que desea prolongarlo el espíritu de sus celebraciones y fiestas religiosas en obras de caridad y solidaridad cristianas. A esta Iglesia hoy nos está invitando el Papa Francisco; es la Iglesia que Mons. Angelelli anticipó con su vida, con su ministerio y con su martirio, desplegando un intenso proyecto pastoral nacido “con un oído en el Pueblo y con el otro oído en el Evangelio”, consustanciado fuertemente de los aportes del Concilio Vaticano II cuya frescura y urgencia fueron captadas vitalmente por nuestro obispo mártir.

  1. Angelelli, hombre de paz

Finalmente, hoy me gustaría recordar con sencillez que Mons. Angelelli ha sido un hombre de paz, un servidor de la paz, que anunció la necesidad de la reconciliación nacional no como una amnesia que alcanzara hechos graves para la vida del pueblo, sino como un trabajo arduo pero necesario para vivir en sintonía con la fe profesada.

“En estos momentos estoy acusado de ser un obispo rojo, marxista, de extrema izquierda; de llevar a la iglesia – concretamente a la diócesis de La Rioja – por caminos tortuosos y no por los verdaderos caminos de la fe cristiana, del Evangelio. Se me acusa de meter ideas, traer gente y armar organizaciones de tipo subversivo so pretexto de la vida pastoral. Trato de comprender a quienes en este momento de tanta intransigencia actúan así. Creo que la inmensa mayoría de ellos, por desconocimiento de su propia fe, desconocen la naturaleza de la iglesia y la profundidad de los problemas que vive la comunidad riojana, ignoran el contexto nacional, latinoamericano y mundial en que estamos viviendo. En el fondo es el rechazo al cambio que se está operando en el mundo”. (Revista Crisis 1973).

“Nos urge hacer un alto en este alocado camino emprendido (…) pedimos a Cristo (…) que dé su paz, su luz y su gracia a los hogares riojanos, bendiga la patria y nos haga a todos fieles y constantes constructores de paz” (Mensaje de Navidad, 24 de diciembre de 1975)

Cuando pienso en tantas injurias gratuitas, tanto odio destilado a pesar de los años transcurridos desde la muerte de Mons. Angelelli, me pregunto por la causa de tanta ceguera irracional, de tanta pretensión de manipular la historia para justificar la muerte y el sometimiento de la población por el terror y la miseria económica, no encuentro explicaciones y llego a descubrir que es porque en su persona confluyen el pastor auténtico y el profeta verdadero que los dejó al descubierto, desnudando con su franqueza y coherencia de vida, sus intenciones y sus prácticas religiosas y vacías.

Hermanos: Cuando llegue el momento de la beatificación, seguramente el próximo año, ya se habrán dado los pasos de la organización de esa gran fiesta en que la diócesis acogerá a hermanos de todo el país que vendremos a unirnos a esta alegría. Para entonces, la espiritualidad y la liturgia en una misma dirección nos permitirán vivir y vibrar en un acontecimiento que fortalecerá a la comunidad cristiana en la contemplación de la buena nueva del Reino de Dios presente en sus mártires, Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao.

Para mí llega el momento de partir, de agradecer a Dios por haber sido parte de esta bendita Iglesia martirial en estos años que nos permitieron ver definitivamente la luz, a través de la sentencia del tribunal oral federal que declaró las causas del asesinato de Mons. Angelelli y por medio del proceso canónico que probó el martirio que padecieron él y sus compañeros mártires.

Los sacerdotes pronunciamos un día nuestra disponibilidad a Dios y a su Iglesia. Aquel sí, en mi ordenación sacerdotal, hace casi treinta años, me lleva hoy a Mendoza a continuar sirviendo al anuncio del Reino de Dios. El sabor amargo de la partida se ve fuertemente atenuado con la amistad crecida con tantos de Uds., muchos de La Rioja pero también de tantas otras comunidades, todos desconocidos para mí hace cinco años y que ahora forman parte de mi corazón como un tesoro único, regalo de nuestros amigos Jesús y Enrique. Son como aquel “avío del alma” que nos propone el P. Julián Zini, ese atadito con cosas de valor personal que me seguirá acompañando de mi camino de pastor.

Dios bendiga a La Rioja, a sus comunidades, a sus familias, a sus jóvenes, a sus pobres. Dios bendiga a la Iglesia riojana, argentina y universal. Que ellas se renueven a la luz del testimonio de quienes la sirvieron hasta derramar su sangre por puro amor.

 Punta de los Llanos, 5 de agosto de 2018

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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Jesús Pan Vivo no quiere el hambre de su Pueblo

HOMILÍA EN LA MISA DEL 42° ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE MONS. ANGELELLI

Iglesia Catedral de San Nicolás de La Rioja, 4 de agosto de 2018

 

Mis queridos hermanos,

Una vez más esta Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás de La Rioja nos recibe como Casa de Oración para estrecharnos en torno a la Eucaristía y celebrar la vida de nuestros mártires, Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao.

Hoy especialmente, el testimonio de Mons. Angelelli compromete la mirada de nuestro corazón para evocarlo y asumir su mensaje como un legado sagrado que interpreta y alienta el seguimiento de Jesucristo como parte de su Iglesia.

Resulta para mí particularmente intensa la vivencia de estos días en que me apresto a partir de La Rioja para asumir una nueva misión en Mendoza. Sentimientos encontrados de sabor agridulce me acompañan mientras digo adiós a esta amada Rioja. Pero no puedo sino agradecer a Dios cuanto me ha permitido vivir junto a Uds. en el camino del reconocimiento eclesial de la vida, el ministerio y el martirio de Mons. Angelelli. El buen Pastor Jesús nos visitó con su paso por estas tierras y nos honró con una entrega ejemplar que escapó y escapa a la mirada de los poderosos, de los omnipotentes, de los que se sienten dueños de esta Patria que Angelelli soñó como una tierra de todos.

 

  1. Cristo, Pan Vivo que nos sacia

Dios no quiere que sus hijos pasen hambre. A Israel le da un pan sencillo y cotidiano que les consintió la larga marcha por el desierto sin desfallecer. A nosotros, nos dio a Jesucristo, su Hijo para que tuviéramos vida, vida en abundancia. El hambre del pueblo de Israel desafió la providencia misericordiosa de Dios quien acudió para saciarlo. Si Él había creado la tierra para todos, nadie podría quedar sin su alimento.

A la muchedumbre en torno a su Palabra, a los Apóstoles y a nosotros, Cristo nos alimenta más allá de lo transitorio, de lo provisional, de lo pasajero. Él es el Pan Vivo bajado del Cielo, quien lo come, vivirá eternamente. Sacia cuanto el hombre experimenta como una necesidad del Absoluto, de aquel Amor que no defrauda…

El encuentro personal con Cristo, Pan Vivo, es parte esencial del ministerio sacerdotal que hoy celebramos y constituye el horizonte de nuestra misión evangelizadora para que todos los hombres lo conozcan, lo amen y encontrándose ellos a su vez con el Señor,  lo sirvan en sus pobres y necesitados.

Comentando estas lecturas decía un día como hoy, hace exactamente 45 años Mons. Angelelli:  Debemos, por tanto, vivir en estado permanente de éxodo, en permanente actitud serena e interiormente joven en la mente y en el espíritu. Dios no quiere que seamos interiormente viejos, arrastrando rutinas y sin esforzarnos por cambiar de actitud. Cristo nos dice que lo que quiere el Señor es esto: que creamos en el que él mismo nos ha enviado y que se llama Jesús, que es el pan de vida, verdadero pan del cielo.”  (Homilía del domingo 5 de agosto de 1973)

 

  1. Angelelli y los jóvenes: Apostar fuertemente al compromiso con la Vida.

En este año en que la Iglesia nos invita a considerar la relación de los jóvenes con la fe y el discernimiento de la vocación, celebramos los 50 años del comienzo del ministerio pastoral “riojano” de Mons. Angelelli. Todos sabemos cuánto amó  a los jóvenes y de qué manera a lo largo de toda su vida, pero especialmente en aquellos años riojanos, los jóvenes constituyeron una preocupación central de su pastoreo. Cuando veo la extraordinaria calidad humana de la juventud que tenemos en La Rioja, el noble porte de los dirigentes de nuestra pastoral juvenil,  no me resulta difícil entrever cuánto haya pensado y sentido Mons. Angelelli de cara a los desafíos de la época. Para él se trataba de darles participación y considerarlos verdaderos protagonistas de un tiempo nuevo para la Iglesia y para el mundo:

“Ustedes tienen en sus manos un presente preñado de dolores y esperanzas. Tienen una Rioja que hay que rehacerla siguiendo las más puras tradiciones de los mayores. No renieguen del pasado pero disciernan todo lo positivo y lo negativo que heredan. Construyan un futuro mejor. Ustedes son la primavera del pueblo, nunca pierdan la juventud de la mente y del corazón. No envejezcan nunca la inteligencia ni  maten el corazón con el egoísmo. Prepárense para que sepan siempre dar razones: por qué vivir, por qué creer y por qué  esperar. No se marginen de la historia. Sean protagonistas de una nueva Rioja según el Evangelio.”  (Homilía en la fiesta de San Nicolás, 1ro de julio de 1973)

Los jóvenes tienen a su favor el tiempo y la particular situación de vida en que se encuentran. A esa edad, todo es ilusión, futuro, posibilidad. Los límites no parecen invencibles y se les antojan vencibles, superables, minúsculos de frente a las ganas, a la pasión que brota del corazón en ese momento de la vida.

Por eso, nos toca como adultos velar para que puedan tomar su lugar en la vida de la Iglesia y de la sociedad, que no sean rehenes de quienes buscan servirse de ellos y beneficiarse de su inexperiencia y luchar por la efectiva igualdad de oportunidades que los anime a comenzar a pesar de todo lo que aparezca como imposibilidad.

De ellos nos dice Monseñor Angelelli: “Seguirán siendo vigías y profetas de un proceso que reclama cambios profundos, los pobres y los jóvenes. Son los más débiles; los que no tienen  nada que perder; los que aún tienen el corazón limpio, y pueden ver más lejos que los inmediatos intereses de quienes ya tienen demasiado satisfecho el corazón con el dinero, el poder y el placer desordenado.” (Homilía del 15 de julio de 1973)

 3. Angelelli y las críticas.

Cuando veo mancillar groseramente su ministerio pastoral entre nosotros, cuando reaparecen los profetas del odio que en su omnipotencia se sienten dueños de este país, cuando creíamos que la democracia era fuerte para que no volvieran a insinuarse los ideólogos de la seguridad nacional, suenan clarividentes estas palabras que se referían a las críticas infundadas de entonces y enjuician a las trasnochadas, anacrónicas e irreverentes de hoy:

“Quizás no descubramos que con nosotros va caminando Jesús, haciendo la historia con nosotros, esta historia concreta, la riojana, la argentina. Entendemos, entonces, por qué decimos que no debemos bajar las manos. Sigue difícil el camino. Quizás oiremos muchas cosas agraviantes, esto se llama, en cristiano, camino de la cruz. Quizás esperábamos que (…) ya estaba todo conseguido, que podíamos respirar aire puro, que seríamos respetados y no perseguidos, que seríamos convocados y no sospechados de peligrosos o infiltrados, quizás creíamos que todos éramos ya hombres nuevos. Y no es así, porque lo que es meta a alcanzar sólo se la logra con un corazón lleno de esperanza; y que el camino se hace con esfuerzo, sin claudicaciones y no dejarse engañar con inmediatismos ni con falsas ilusiones.” (Homilía del 15 de julio de 1973)

            “Ahora bien, no les llame la atención que existan hermanos nuestros, que traten de hacer aparecer a la Iglesia Diocesana como enemiga de su pueblo, que traten de reducirla al silencio para que no anuncie el Evangelio o predique un Evangelio sin referencia a la vida concreta de nuestro pueblo, parecería que solamente conciben a la Iglesia encerrada en la sacristía. Estas cosas ya están perimidas y pertenecen a un pasado que en personas cultas no se concibe. Aunque podamos ser sometidos a la más dura crítica y grosería, jamás silenciaremos nuestra palabra en defensa de la verdadera fe cristiana y felicidad de nuestro pueblo.” (Homilía del 22 de julio de 1973)

 

Hermanos, el 8 de junio el Papa Francisco nos invitaba a celebrar el martirio de los testigos riojanos. Cuando llegue el momento de la beatificación, seguramente el próximo año, ya se habrán dado los pasos de la organización de esa gran fiesta en que la diócesis acogerá a hermanos de todo el país que vendremos a unirnos a esta alegría. Para entonces, la espiritualidad y la liturgia en una misma dirección nos permitirán vivir y vibrar en un acontecimiento que fortalecerá a la comunidad cristiana en la contemplación de la buena nueva del Reino de Dios presente en sus mártires, Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao.

Dios bendiga a La Rioja, a sus comunidades, a sus familias, a sus jóvenes, a sus pobres. Que ella se renueve a la luz del testimonio de quienes la sirvieron hasta derramar su sangre por puro amor.

La Rioja, 4 de agosto de 2018

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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Fichas y Módulos de Pastoral Juvenil – Dar la vida por Jesús y los hermanos – Reflexiones sobre el martirio

 

Circ. Nro. 33/2018

DAR LA VIDA POR JESÚS Y LOS HERMANOS – REFLEXIONES SOBRE EL MARTIRIO

FICHAS Y MÓDULOS DE PASTORAL JUVENIL

 

Queridos hermanos,

Con alegría les presento estos materiales preparados en estos últimos años por nuestra Pastoral Juvenil, la Mesa de Catequesis y el Decanato de los Llanos a los fines de contribuir pedagógicamente a la reflexión de nuestros jóvenes sobre la vida y el testimonio de nuestros mártires riojanos.

En este fin de semana en que recordaremos de un modo especial a Mons. Angelelli, al cumplirse 42 años de su asesinato, ojalá nuestros catequistas de confirmación y animadores de pastoral juvenil, encuentren en estas fichas y módulos que les entrego una ayuda para iluminar el camino de la vida de nuestros jóvenes.

Con afecto los saludo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 3 de agosto de 2018.-

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

 anexo cartilla martires Pastoral de Juventud La Rioja 

CARTILLA MARTIRES RIOJANOS PARA EL JOVEN

material para el animador CARTILLA MARTIRES

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Consideraciones sobre manifestaciones periodísticas agraviantes

 

Consideraciones sobre manifestaciones periodísticas agraviantes.

En relación al editorial del diario La Nación del 30 de julio.

Mis queridos riojanos,

Una vez más les escribo en el contexto de la evocación en los próximos días, del martirio de Monseñor Angelelli, nuestro buen pastor asesinado por el Terrorismo de Estado cuarenta y dos años atrás.

Con sorpresa e indignación, leí ayer el editorial de un diario de Buenos Aires que ensuciaba con arteras consideraciones no sólo la vida, sino también la muerte y lo que ha constituido el juicio a sus responsables y el proceso canónico establecido para la verificación de las virtudes y la muerte martirial del prelado riojano.

Sin ningún fundamento, con afirmaciones altisonantes, carentes de sustento salvo el odio y la búsqueda permanente del descrédito de la Iglesia, el autor anónimo de este editorial que atribuiremos por tanto al mismo diario en la persona de su director, menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones, primero en La Rioja a partir de la actuación ejemplar del doctor Aldo Morales y años después de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos, en la justicia federal, tuvieron a su cargo el estudio de las circunstancias y los autores del atentado que terminó con la vida de Mons. Angelelli.

Más tarde, en el mismo escrito, el diario cuestiona la ecuanimidad y el rigor del análisis teológico y canónico que precedió a la declaración del martirio. Parece que el diario La Nación todo lo sabe y todo lo juzga porque es la medida absoluta de la objetividad y la independencia periodística al punto de “tener la justa” inclusive en materia canónica.  Las mismas falacias de “El Sol”, aquel pasquín riojano de los años ´70, que atacaba a la Iglesia en la persona de su obispo y celebraba impúdicamente su muerte, aparecen redivivas en el editorial de ayer.

Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos. Su palabra sencilla y sincera, nacida del Evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias, de quienes entonces pretendieron acallar la voz del pastor y ahora ensucian su memoria y buscan paralizar las energías de una Iglesia en salida, dispuesta a caminar con paso firme, sin negar sus errores y fragilidades, para llegar a todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres y excluidos.

Con frecuencia semanal leemos en ese y otros diarios algún editorial cuestionando a la Iglesia en la persona de sus pastores. Ciertamente puede haber motivos válidos para ello en más de una ocasión pero a partir de la inusitada violencia y la frecuencia, podríamos preguntarles con respeto y firmeza, ¿No será mucho, señores? ¿Tanto les molestamos? ¿No deberían ocuparse de los problemas reales del país, de las víctimas de los que juegan con la especulación financiera y nos despojan del futuro? ¿No deberían preocuparles las cortinas de humo que desde los espacios de poder económico y político, cada día nos apartan de la realidad para enfrascarnos en nuevas y más cínicas grietas que debilitan a este alicaído cuerpo social? Ojalá este periodismo recupere la cordura y la objetividad.

Mis queridos hermanos, en pocos días, el cuatro y cinco de agosto, en Catedral y Punta de los Llanos respectivamente, nos reencontraremos para celebrar con entusiasmo la declaración de martirio de Mons. Angelelli. Será para mí la oportunidad de despedirme y abrazarlos con gratitud por estos años compartidos. Con toda serenidad, más allá de estas palabras que me veo obligado a pronunciar para poner de manifiesto los ataques de quienes nos dicen cómo tenemos que vivir y apacentar al rebaño de Dios, les renuevo mi afecto paterno y los bendigo en nombre de Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 31 de julio de 2018.-

Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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Homilía en el traslado del cuerpo de Wenceslao Pedernera a la Capilla “Sagrado Corazón” de Sañogasta

HOMILÍA EN LA EUCARISTÍA DEL 42° ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE WENCESLAO PEDERNERA, EN OCASIÓN DEL TRASLADO DE SU CUERPO A LA CAPILLA “SAGRADO CORAZÓN” DE SAÑOGASTA

 

Cuando era niño me gustaba leer unos libros grandes que se llamaban “Lecciones de historia sagrada” y que describían literariamente los grandes acontecimientos de la historia de salvación. Con la curiosidad de la infancia me acercaba a esas páginas con historias y personajes que prepararon la venida de Jesucristo.

Puedo decirles que estos años de ministerio en La Rioja han sido para mí un modo de entrar en las grandes páginas de la historia sagrada de nuestro pueblo creyente, peregrino en La Rioja. Porque a lo largo de estos años conociendo la vida y el ministerio de Mons. Angelelli, de los padres Carlos y Gabriel, conociendo la vida y el ejemplo de Wenceslao he podido tocar muy de cerca una fibra  humana muy particular: la de los testigos del Reino de Dios.

Ese pedazo de historia sagrada de la Argentina y de La Rioja nos conecta con un proyecto de Iglesia nacido al calor del Vaticano II en el cual la comunión del Pueblo de Dios no era solamente una organización de obediencias y de vínculos jerárquicos sino fundamentalmente  un dinamismo que viene de la misma Trinidad y que nos invita a caminar juntos. Así lo entendieron nuestros hermanos Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao que alcanzan con su vida el conjunto de las vocaciones cristianas: la familia, el servicio episcopal, el ministerio presbiteral, la vida consagrada. Ellos iluminan con sus vidas distintos modos de servir en la Iglesia, siempre en esa comunión eclesial a la que Dios nos invita.

Más concretamente estos días he podido tener el privilegio de acompañar a Coca, a María Rosa, a Susana y a Estela en este tramo del camino  para traer el cuerpo de Wenceslao a la Capilla del Sagrado Corazón. Juntos el 19 hicimos la exhumación del cuerpo pero antes, el año pasado, una larga tarde de mate y de charla en la casa de Susana  en la Capital nos permitió entrar en esa reflexión hacia dónde íbamos, hacia donde teníamos que encaminar esos esfuerzos para traer aquí el cuerpo de su esposo, de su papá.

Puedo decirles que uno aprende mucho de personas como ellas que en la fe, sin dejar de llorar las perplejidades, las contradicciones, las idas y vueltas del dolor, han seguido, han perseverado, han continuado en la brecha. Sin odios, con dificultades para perdonar, naturales, pero con una mirada más profunda que la de muchos de nosotros donde prevalece la dureza, el prejuicio o el amor propio. Ellas así me han comunicado entrañablemente la experiencia de vida de Wenceslao. Hoy lo traemos a la capilla del Sagrado Corazón para que su cuerpo descanse aquí para la veneración de los fieles. El participó junto a otros en la construcción de algunas partes de este edificio que alberga grupos de ejercitantes, de personas que hacen retiros, inclusive a nosotros los sacerdotes en algunos momentos del año.

Me gusta imaginarlo a Wence muy enamorado de Dios, de su familia, y de la Iglesia. La muerte que le causó el odio de algunos no empaña ese amor inclaudicable, la razón de ser de su martirio. Valiente y generoso, esa misma noche, aún asediado por tantas desconfianzas y temores, se animó a abrir la puerta e ir al encuentro de quienes llamaban. Alguien podía necesitarlo y allí estaba su chata para llevar un enfermo a un hospital o hacer una gauchada. Ese abrir la puerta  tiene que ser para nosotros también una llamada de atención sobre nuestras actitudes y capacidades, animarnos a entrar en el diálogo con el otro aún al precio del sufrimiento.

El martirio de Wenceslao también nos ilumina para entender lo que vivió la Argentina y para rezar fuerte para que esto no vuelva a suceder. Sabemos lo que significa el mal uso de las FFAA. Sabemos lo que significa cambiar el orden establecido por las leyes para su actuación dejando caer la vigencia de la democracia y el intercambio de ideas para alcanzar los consensos necesarios en los grandes temas. Por eso le confiamos a la intercesión de Wence que nuestra patria conviva en paz y que nos podamos expresar y manifestar sin temores, sin miedos, sin preocupaciones por nuestra seguridad.

Ojalá la evocación de Wenceslao, como decía el entonces Cardenal Bergoglio, no sea un recuerdo encapsulado sino que lo traigamos al más acá del barro de la historia humana donde él supo desempeñarse como esposo, como papá,  como trabajador y que podamos aprender de ese compromiso con la tierra, con la historia, con la familia, con la Iglesia para crecer, para seguir creciendo.

La comunicación del 8 de Junio del Papa Francisco informándonos que había firmado el decreto de reconocimiento del martirio, nos llegó con una invitación muy fuerte del Papa a celebrar hoy y cada uno de estos días, el martirio de nuestros hermanos que nos anticiparon en el camino al Señor. Por eso más allá de la beatificación que será el año que viene, los recordamos hoy y nos alegramos con ellos que seguramente nos en el cielo están mirándonos e Invitándonos a una fe renovada, comprometida y transformadora.

Entre nosotros hay una serie de muchachos grandes, (le gusta que les diga muchachos pero algunos son grandes) que están en la escuela de diaconado que la hemos llamado precisamente “Wenceslao Pedernera”, porque Mons. Angelelli quería que Wenceslao fuera diácono en algún momento, por eso la escuela de diaconado tiene ese patrono que es Wenceslao. En esta misa quiero pensar que ellos, son unos 18 hombres de La Rioja, puedan un día expresar con su vida, con su servicio, esos valores del Reino que el Señor espera de nosotros y que en Wenceslao se vieron patente: la laboriosidad, la entrega, la generosidad y el amor.

A Uds. queridos jóvenes de Sañogasta que van terminando sus estudios en el colegio “San Pablo” van también unas palabras de aliento para comprometerse con lo que vayan a hacer en sus vidas, el estudio, el trabajo, las cosas que hagan, tengan este sello del compromiso con Dios y con la Iglesia. Que sean muy felices, que hagan con pasión las cosas, que se entusiasmen y que sean muy generosos, muy fieles a Dios.

Y ahora a todos, los invito a que juntos renovemos fuerte, convencidos, el Credo de nuestra fe.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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MÓDULOS CATEQUÍSTICOS SOBRE LOS MÁRTIRES RIOJANOS

Presentamos los módulos catequísticos preparados en 2016 en ocasión de celebrarse los 40 años del asesinato de Mons. Enrique Angelelli, los Padres Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera.

El 8 de junio de este año el Papa Francisco reconoció canónicamente el martirio de estos hermanos nuestros que nos precedieron con el testimonio de su fe. Hoy más que nunca animan la esperanza de nuestra Iglesia riojana.

A pedido de diversas diócesis y de numerosas comunidades, reiteramos esta presentación que pueda ser útil para la reflexión de los grupos de Catequesis y otras comunidades juveniles y pastorales de las parroquias. Desde el 18 de julio hasta el 4 de agosto tendremos distintas celebraciones que evocarán a nuestros mártires riojanos. El 24 de agosto recordaremos los 50 años de ministerio pastoral riojano de Mons. Angelelli. Un año jubilar que nos tenía reservada una sorpresa: la  declaración de martirio y el anuncio de la próxima beatificación.

Agregamos un interesante artículo del P. Quique Bianchi, de la diócesis de San Nicolás, sobre el martirio “por odio de la fe” que nos ayuda a comprender el alcance de la declaración del Papa Francisco que anticipa la beatificación de Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao, que tendrá lugar el próximo año en La Rioja.

Agradecemos la difusión que pueda darse a este importante material, fruto del trabajo de la Mesa de Catequesis diocesana.

triptico celebraciones martires 2018

Angelelli – el martirio odium fidei

01 Enrique ANGELELLI

02 Wenceslao PEDERNERA

03 Carlos de Dios MURIAS

04 Gabriel LONGUEVILLE

 

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