Los Pobres, la Iglesia, el Papa.

Con cierta perplejidad en este último tiempo leemos o escuchamos que la Iglesia en general, y en especial el Papa, no quieren que los pobres dejen de ser pobres, porque de esta manera se perdería lugar de influencia. Por eso nos ha parecido conveniente decir una palabra pública desde nuestro lugar, desde nuestra mirada.

Somos curas que vivimos  y/o trabajamos en villas y/o barrios populares. Somos curas agradecidos de que los pobres nos hayan hecho un lugar entre ellos. Nuestro modo de estar es la cercanía, la amistad, la oración y el trabajo pastoral. En este sentido, nuestra opción comienza en el trabajo y las obras.

La vida con los pobres es una opción a la que fuertemente nos invita el Evangelio de Jesús. Aquí no se trata solo de dar de comer a un pobre, sino de considerarlo digno de participar en nuestra mesa. Es pasar de la generosidad a la comunión. El Evangelio de Jesús es claro: permanecer cerca del pueblo especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados. Ser su amigo, su hermana, su hermano, hacernos prójimos, hacernos familia. La vida con los pobres nos ha permitido valorar la cultura popular latinoamericana. Cultura que opta por la vida y la libertad. Los vecinos y vecinas de nuestros barrios tienen el anhelo de que su familia viva bien. Por eso, para dar un ejemplo nomás, han pasado de la chapa y la madera a los ladrillos y la loza, para así darles un futuro mejor a sus hijos y nietos.

El Evangelio de Jesús es concreto y la cultura popular también lo es, por eso a lo largo de los años quisimos hacer nuestro aporte para que los vecinos y vecinas vivan mejor. No solo hemos levantado capillas, también escuelas, jardines comunitarios, clubes, centros barriales para la atención de personas con problemáticas de adicción, centros de formación profesional, oficinas de empleo, cooperativas de trabajo, etc. Y esto se ha podido hacer con la colaboración de muchos otros y de distintas maneras,  buscando derribar muros y tender puentes para una real integración urbana.

En ese sentido, creemos que las reflexiones que se hacen sobre los pobres y las organizaciones que intentan organizar comunidades y superar la pobreza deben hacerse desde el conocimiento, la cercanía, el amor a los pobres, pero sobre todo, desde una profunda conciencia de igualdad. Porque sino esas reflexiones contribuyen a levantar muros y a cavar grietas. Los muros y las grietas, que son el signo de nuestro tiempo comienzan en la mirada de creerse distinto, de no reconocerse iguales, hermanos.

Hoy se habla de integración social y urbana y esto hay que entenderlo a nuestro parecer bajo la categoría de encuentro. Esto es reconocer al pueblo, que vive en nuestros barrios, como sujeto colectivo con su cultura, su lenguaje, su modo de razonar, su ritmo, sus símbolos. Esto no es populismo, es sencillamente respetar al otro como otro. En este encuentro los barrios pobres recibirán mucho, pero debemos reconocer que ellos ya aportan mucho. Por ejemplo, en la gran ciudad aportan, junto a otros miles de mujeres y hombres, una fuerza económica insustituible y dignificadora: el trabajo. Sobre todo en la construcción de nuestras casas, la ropa que usamos, las frutas y verduras que consumimos, incluso el cuidado de nuestros enfermos y de nuestros mayores.

Históricamente hemos pedido la presencia inteligente del Estado en los barrios populares y hemos facilitado en lo que hemos podido su estar ahí. De hecho hay dependencias del Estado que están junto a nuestras capillas. Es el Estado el que tiene en sus manos las mejores herramientas para esta integración social y urbana, que nuestros vecinos anhelan. Y uno de los caminos concretos es la generación de trabajo para los sectores populares. Donde el Estado no está inteligentemente presente, aparecen las organizaciones criminales que principalmente afectan la vida concreta de los vecinos de nuestros barrios.

El Papa Francisco siempre nos ha alentado a trabajar a favor de los más pobres. Sabemos que en nuestro mundo de hoy su palabra es interpeladora y para algunos molesta: “¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia” (EG Nº 203). Para nosotros, su ejemplo y su palabra son una invitación renovada a estar al servicio de los más pobres y no de nosotros mismos.

Que la Virgen de Luján nos inspire los caminos para cuidar a nuestra Patria empezando por los más pobres.

Equipo de Sacerdotes de Villas de Capital y Provincia.

P. José María Di Paola: villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
Mons. Gustavo Carrara, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini: Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia: Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín.
Mons.  Jorge García Cuerva: Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.-Obispo auxiliar electo Diócesis Lomas de Zamora-
P. Basilicio Britez: Villa Palito. Diócesis de San Justo.
P. Nicolás Angellotti: Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso: Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Rodrigo Valdez: Villa Playon de Chacarita. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Martín Carroza y P. Sebastián Risso. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis: Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Juan Isasmendi, P. Joaquin Giangreco: Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal: V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín: Salesianos. Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín: Barrio Don Orione – Claypole. Obra Don Orione.
P. Antonio Mario Ghisaura: Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Alejandro Seijo: Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Andres Tocalini: Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.

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Francisco, el Papa de todos

Los argentinos tenemos un enorme privilegio, hace ya casi cinco años un hermano nuestro ha sido elegido Papa, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia en el mundo; para los cristianos, vicario de Cristo en la tierra. Desde aquel momento nuestro querido Papa Francisco adquirió en todos los países un prestigio y un apoyo crecientes, y hoy es en un referente global incuestionable para la inmensa mayoría de los cristianos y personas de buena voluntad.

En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación.

La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales. El pueblo sencillo quiere escuchar las enseñanzas del Santo Padre, y lo reconoce por su lenguaje claro y llano.

Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre y que el propio Papa promueve abiertamente, invitándonos a prestar nuestras voces a las causas de los más débiles y excluidos. Esto no implica de ninguna manera que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas.

Por ello, en vísperas a su próxima visita a los pueblos hermanos de Chile y Perú, queremos reiterar que el Papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa. Su aporte a la realidad de nuestro país hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales que sólo agrandan la división entre los argentinos.

Deseamos ardientemente que el Papa Francisco sea valorado y escuchado como él se merece y como nos lo merecemos todos los argentinos.

Que la Virgen de Luján nos ayude a construir como hermanos nuestra Patria

Buenos Aires, 10 de enero de 2018
Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina

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Mensaje en la Fiesta de San Nicolás de La Rioja – La Rioja, Iglesia Catedral, 2018

 

 

Mis queridos riojanos,

Una vez más San Nicolás nos ha permitido compartir la experiencia de reconocernos Pueblo de Dios en camino en torno a Jesucristo, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor. El Señor nos ha elegido para anunciar que es posible un Tinkunaco de hermanos que salen al encuentro de un Dios que se deja hallar.

  1. Jornada Mundial de la Paz.

Cada año el Santo Padre nos invita a vivir la Jornada Mundial de la Paz. Esta vez, en  2018, nos propone considerar el drama de migrantes y refugiados bajo el lema Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz  para abrazar con espíritu de misericordia y con una mirada de fe a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental.” (Mensaje, 1)

Recibir a los inmigrantes y refugiados, incluidas las víctimas de la trata de seres humanos, requiere en la perspectiva de Francisco, una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar (Mensaje, n. 4) a estos hermanos para que vivan una vida verdaderamente nueva como parte de una gran familia humana donde nos reconozcamos hermanos unos de otros, habitantes de la Tierra, nuestra Casa común, una Casa verdaderamente de todos (cfr. Mensaje, 6). El Señor nos convoca a ser verdaderamente artífices de paz, promotores de una paz verdadera sin exclusiones ni diferencias contrarias a las Bienaventuranzas del Reino de Dios.

Lejanos a la persecución, la intolerancia racial o el fundamentalismo religioso, también nosotros vivimos el fenómeno migratorio interno a partir del fenómeno del creciente urbanismo. Conocemos el dolor de los pueblos del interior que ven partir  irremediablemente jóvenes y familias en búsqueda de oportunidades para sus hijos. Pasan así del campo y las pequeñas poblaciones rurales a las ciudades para constituir nuevos barrios y asentamientos. Nos preocupan las tensiones y conflictos que se suscitan a partir de una insuficiente planificación urbana y la difícil situación económica general, todo ello agravado por el extendido drama de las adicciones.

Las nuevas generaciones nacidas en la ciudad se incorporan a su vida y no siempre alcanzan el progreso que sus padres vinieron a buscar.  Por eso, parece necesario abordar como sociedad la temática de las migraciones internas y el crecimiento poblacional de los barrios de nuestras ciudades, principalmente de la ciudad Capital, para poder vivir, crecer y alcanzar mejores condiciones de vida. Apelo a la buena voluntad de los distintos niveles de gobierno provincial y municipal para asumir esta problemática en una perspectiva generosa y amplia para la vida de las próximas generaciones de riojanos.

Como Iglesia, deseo ofrecer nuestro propio aporte con iniciativas de acompañamiento religioso y educativo, sea a través de una renovada Pastoral Rural que procure fortalecer la reflexión y organización de las comunidades del campo, sea por medio de una Pastoral Urbana que ayude a descubrir a Dios en la ciudad, un Dios compañero de sus habitantes, que sostiene sus vidas y quiere hacerlos crecer con dignidad de hermanos.

  1. Sínodo de los Jóvenes: La fe y la vocación.

También a instancias del Papa Francisco, la Iglesia universal reflexiona este año sobre la realidad del mundo juvenil, su vida de fe y su compromiso vocacional. Las consultas efectuadas a este fin ofrecen datos y características de la situación de los jóvenes de hoy[1], la compleja y desafiante realidad de quienes desean ser protagonistas de su propia realidad y piden ser tenidos en cuenta, escuchados y aceptados sin ser juzgados por su modo de ser o pensar.

Las nuevas tecnologías los ayudan a vincularse y empatizar con los otros. Sabemos de jóvenes dirigentes que participan en proyectos sociales, preocuparse por las problemáticas de la desigualdad, buscando el bien de todos, sensibles y atentos a espacios de encuentro con pares. Son jóvenes alegres, espontáneos, críticos de la realidad, solidarios, luchadores, presentes en barrios y ciudades de nuestra provincia.

Pero también vemos a muchos de ellos preocupados por no encontrar su lugar, incluso en sus propias familias, muchas disfuncionales o ausentes, carentes de afectos o de vínculos significativos; jóvenes que no terminan de definir su profesión, proyecto de vida o su vocación fundamental; en fin, jóvenes desorientados.

En algunos sectores hay altos índices de deserción escolar y universitaria, por lo que hay muchos jóvenes que se quedan sin poder conseguir un trabajo digno y estable. Preocupa la extensión del consumo de alcohol, drogas y pantallas, la sexualidad prematura o irresponsable, violencia, suicidios, generados por una necesidad de visibilización, o sobre-exposición, de aprobación frente a los demás, en contraste con el sentimiento de orfandad, de soledad  y desorientación existencial.

Como Iglesia argentina, estos elementos de información y de análisis comprometen aún más nuestro acompañamiento del mundo juvenil. El próximo año, la ciudad de Rosario será sede de un encuentro nacional de jóvenes, el 2do organizado por la Conferencia Episcopal Argentina. Nuestra participación procurará expresar la necesidad de ampliar la mirada y fortalecer la amistad fraterna de los jóvenes de la patria.

En nuestra diócesis, la pastoral juvenil es uno de los grandes servicios que animan el andar de los jóvenes con entusiasmo y eficacia a lo largo del año con distintas actividades e iniciativas. Sin embargo, cuánto nos queda por hacer, cuántos barrios y comunidades del interior ven la problemática del mundo juvenil sin abordar. Animo pues, a sacerdotes y responsables de comunidades a procurar con empeño la articulación de las actividades de la pastoral juvenil con otras iniciativas provenientes de la sociedad. Trabajar en red junto a quienes buscan el bien de los jóvenes, desafía nuestra creatividad en materia de diálogo y aprecio por cuanto de bueno, noble y bello Dios ha comunicado a los corazones humanos.

Muchas veces me preguntan por la “estadística” de las vocaciones. El lugar común es la afirmación de la escasez de vocaciones al sacerdocio. En realidad, Dios nunca deja de llamar a vivir la vida y el amor como una entrega del corazón. No sólo hay menos vocaciones al sacerdocio o la vida consagrada, también hay menos vocaciones a la vida familiar sobre la base del sacramento del matrimonio. El miedo a equivocarse, la autopercepción de la propia fragilidad, la mezquindad del mundo adulto, la inseguridad laboral o el temor por el futuro así como la incertidumbre por las propias capacidades paralizan la entrega  consciente y libre de los jóvenes en el matrimonio, el sacerdocio y la vida consagrada.

Queridos jóvenes de La Rioja, en esta fiesta de San Nicolás los invito a responder de corazón a la llamada de Dios. Familieros y sensibles, querendones y creativos, Uds. son únicos e irrepetibles, portadores geniales de un sueño de Dios y de un sí libre y generoso, que sólo pueden dar personalmente, animándose con coraje y a pesar de las dificultades, a la vida y al amor en el matrimonio, el sacerdocio y la vida consagrada. Estamos con Uds. Los acompañamos en sus opciones. No teman hacerse preguntas, dudar, pedir…  Confíen en las Palabras del Señor: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.” (Mateo 7,7).

Concluyo con una hermosa invitación de Mons. Angelelli a los jóvenes: Ustedes son la primavera del pueblo, nunca rechacen la luz de Cristo para la inteligencia ni maten el corazón con el egoísmo. Si estudian, háganlo seriamente, porque lo necesitan ustedes mismos y lo necesitan quienes mañana dependerán de ustedes para que sepan dar razones de vivir, creer y esperar. Sean constructores de la verdadera PAZ que no se logra sin la JUSTICIA coronada por el AMOR fuerte” (Mons. Angelelli, Homilías, v. IV, pág. 25)

 3. Los desafíos de construir la Paz.

Como Iglesia en La Rioja estamos celebrando el 50° aniversario del inicio del ministerio pastoral de Mons. Enrique Angelelli en La Rioja. Aquel 24 de agosto de 1968, coincidente con el comienzo de la inolvidable Asamblea episcopal latinoamericana de Medellín, nos llegaba un pastor de tierra adentro destinado a dejar una huella indeleble en la historia de La Rioja, en su Iglesia y en su sociedad.

Hay una manera de sepultar un mensaje, de hacerlo parte del pasado y restarle vigencia: El mármol de los homenajes vacíos e inconsecuentes. Por eso preferimos recordar a Mons. Angelelli actuando en el barro de la historia, amasada y moldeada con el amor y la fuerza de todos los que queremos “pechar juntos” según él mismo nos enseñó en nombre de Jesús. En igual sentido Francisco nos llama a ser Iglesia en salida, que no teme accidentarse en su andar, antes que una comunidad temerosa y quedada por miedo a los desafíos de la realidad.

Más recientemente, los obispos argentinos hemos exhortado a un diálogo abierto y responsable como único camino para afrontar la realidad compleja y dolorosa de la Patria, la necesaria creación de amplios consensos en los temas que nos atañen a todos, sobre todo si ve afectada la vida de los más pobres y frágiles. La responsabilidad de quienes gobiernan y quienes ejercen la oposición los hace constructores del bien de todos y de cada uno de los argentinos. Todos los sectores y actores sociales estamos igualmente llamados a ponerle el hombro a la Patria, contribuyendo generosa y consecuentemente con nuestra importante misión social. Nos decía Mons. Angelelli un día como hoy en 1975:

“Acabamos de comenzar un nuevo año. Lo hemos hecho con el tradicional TINKUNACO de San Nicolás y el Niño Alcalde. Es aquí donde debemos seguir rastreando las huellas de nuestra alma riojana, para seguir construyendo el futuro de nuestra Rioja con una doble fidelidad: a Cristo, y al pueblo, del que nos sentimos parte, y que viene fatigosamente y con inquebrantable esperanza trabajando desde hace cuatro siglos su propio Tinkunaco. “(Mons. Angelelli, Homilías, v. IV, pág. 183) Los cristianos de La Rioja, encontramos en estas palabras una invitación a profundizar desde la fe nuestra respuesta a las obligaciones y desafíos del tiempo que nos toca afrontar.

Es por todo esto que vengo exponiendo, que quiero en esta tarde hablarles a las máximas figuras de la función ejecutiva de la Provincia y el municipio de la Capital aquí presentes, con todo respeto y valorando cabalmente cuanto vienen haciendo en favor de nuestra gente.

No tengo dudas de la hombría de bien que los anima y de la capacidad que están poniendo al servicio de La Rioja. Son creyentes y los guía la fe cristiana de sus mayores. Los alientan sueños y proyectos que son compatibles más allá de diferentes visiones políticas de corto plazo. Últimamente se han mezclado conflictos propios de la gestión y sobre todo de la coyuntura, pequeños y grandes errores propios de los que hacen cosas y que por tanto se equivocan, límites propios y ajenos. No habrán faltado presiones de terceros e intereses mezquinos que agregan conflictividad a nuestra compleja realidad.

No me meto en política ni interfiero en sus respectivas actuaciones si en este día sagrado de San Nicolás, en nombre de nuestro pueblo, les pido desensillar los sentimientos de enojo y rencor que pudieran embargarles, fruto de los desencuentros de tiempos recientes. El abrazo de ayer al mediodía urge nuestra fraternidad y promete la alegría del camino recorrido con amor y coraje. Tinkunaco es tiempo nuevo, oportunidad para volver a empezar, tiempo de Dios y de los hombres en esta bendita Rioja que amamos y a la que queremos entregarle todo lo que somos.

Como les he dicho en forma personal, pongo a disposición de Uds. mi propia misión de pastor diocesano, para ayudarlos a escucharse, dialogar y establecer canales de comunicación estable y sincera que evite daños.

Tengan la seguridad de que el horizonte no lo constituyen las elecciones de 2019 sino el día de mañana y cada uno de los días siguientes de los riojanos, especialmente de los más pobres. Para ellos Uds. han sido elegidos. No hay futuro, ni política, ni proyecto posible sin ellos. Estoy seguro de que honrarán su mandato institucional de la mejor manera, con inteligencia, realismo y voluntad de sanar lo que ha sido herido, de reparar lo que en apariencia se ha roto. Encuentren junto a sus colaboradores y equipos de gobierno aquellos caminos que parecieran haberse esfumado, las palabras y decisiones justas que permitan el reencuentro y la tarea común de gobernarnos. Gobernar es acordar, consensuar, discutir, confrontar, aceptar, reconocer, sumar….

Concluyo con unas palabras del Papa Francisco que pueden aplicarse a los tiempos que vivimos en la Provincia y en la Patria: “Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso. « ¡Felices los que trabajan por la paz!» (Mt 5,9).” (Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n. 227)

¡Viva San Nicolás! ¡Viva Jesús, nuestro Niño Alcalde y Buen Pastor!

 

La Rioja, 1 de enero de 2018, en la Fiesta de San Nicolás

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

[1] CEA, Respuestas al cuestionario enviado por la Secretaría General del Sínodo, oct. 2017.

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SALUDO DE NAVIDAD

Mis queridos hermanos,

En el mismo día en que comenzamos nuestra Novena a San Nicolás, me complace saludarlos con ocasión de la fiesta de Navidad, encuentro de Dios y del hombre en Jesucristo nuestro Salvador.

Es una verdadera alegría compartir con Uds. la fe en el Señor que nace para darnos Vida y por eso, este Mensaje desea animarlos a vivir confiados en Él porque Dios es fiel y no descuida a su Pueblo. Con el salmista podemos decir: “Tú eres mi lámpara, Señor: Dios mío, tu iluminas mis tinieblas.” (Salmo 18, 29-30). Las oscuridades del camino y del horizonte no pueden con la Luz que nos irradia.

Los últimos días han sido de gran dramatismo: las diferentes normas propuestas al voto de los legisladores, muchas de las cuales afectan la vida de nuestros ancianos, la violencia y los desmanes en las calles, el enfrentamiento verbal de tantos sectores llamados a ejercer responsablemente su misión en la comunidad política, el olvido de la importancia del diálogo y la creación de consensos como camino para la vida común…. Todos signos que nos hablan de nuestra necesidad de volver al Dios de Belén, que en su fragilidad aparente nos hace fuertes. Volver a Belén, al niño Jesús, María y José, volver sin ingenuidad, con necesidad y seguridad, a la fuente de donde mana la Vida: el Amor de Dios.

En esta Navidad, que el Señor nos ayude a crecer en capacidad de salir al encuentro de los hermanos, a superar las diferencias, a sanar nuestros corazones de todo lo que nos enfrenta a los demás no dejándonos sosiego ni posibilidad de una vida serena. Los cristianos sabemos que Dios nos ha escogido en su Hijo Jesucristo y nos sostiene en esa elección. Por eso es nuestro fundamento y en Él arraigamos seguros.

¡Feliz Navidad queridos riojanos! ¡Feliz nacimiento del Dios vivo y verdadero que no se deja ganar en ternura y amor! Abracen a sus hijos y díganles cuánto los ama Dios; renueven los vínculos que los unen a sus seres queridos; retomen aquellas viejas relaciones quizás temporalmente lejanas por un malentendido o alguna palabra de más… Lleguen a Belén con un corazón fortalecido y restaurado…

Los saludo y bendigo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor,

La Rioja, 22 de diciembre de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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Mensaje al Pueblo de Dios – Decanato San Francisco Solano – La Rioja

 

 

Los Pobres nos evangelizan.

                                                            Papa Francisco

 

 

Mensaje al Pueblo de Dios

 Decanato San Francisco Solano, Diócesis de La Rioja

 

“Ya son las doce con rumbos de encuentro…”

 

Al Pueblo de Dios a nosotros confiado

Queridos hermanos y hermanas

 

Con esta expresión de una poesía de Mons. Angelelli, nos dirigimos a Uds, pueblo de Dios, entre quienes caminamos como pastores, ante la inminente celebración del Tinkunaco, para animar que juntos nos encontremos con Jesús y como hermanos.

A lo largo de este año 2017, con la presencia de nuestro obispo Marcelo, los sacerdotes, religiosos, laicos y miembros de los equipos de pastoral social y de juventud que integramos este nuevo Decanato, hemos propiciado periódicas reuniones y encuentros fraternos para abrir el corazón a la luz de la Palabra y crear lazos de hermandad. Nuestra primera actitud fue la del discípulo que, con oído atento, escucha para aprender a acompañarlos en todas sus necesidades de pueblo.

 

“La Iglesia, en su acción pastoral, no debe ser orientada solamente hacia el pueblo, sino, también, y principalmente, desde el pueblo mismo (…) la Iglesia no puede convocar a determinados grupos de hombres solamente, sino a todos los hombres que en su corazón opten por dar acogida a la Buena Nueva que es el Evangelio” (Mons. Angelelli, Mensaje de Año Nuevo, 1 de Enero de 1971)

 

  • Así, el 17 de Junio, con esta motivación, hicimos la primer Asamblea Pastoral del Decanato, que convocó cenca de 300 personas. Las conclusiones de este encuentro nos ayudaron a abrir camino respondiendo a lo que nuestro pueblo necesita y así surgieron los nuevos desafíos  que nos animan a seguir proyectando nuestro camino pastoral:

La Familia: Amenazada por la pobreza material y espiritual expresada sobre todo en las adicciones y la violencia. También se ve el trabajo precario y la falta del mismo y la precaria atención sanitaria en la Provincia. Nos preocupan los jóvenes y los ancianos.  Como así también los niños y las parejas.

La comunidad: Las comunidades se autoevaluaron como indiferentes, incomunicadas y desintegradas. Por eso queremos formar comunidades orantes, fraternas y misioneras. Apuntando a la mayor apertura, a la formación y a la participación. Promover proyectos de promoción humana a través de Caritas, Pastoral Social, de la Salud, Familiar y dar espacio a los jóvenes en las comunidades.

  • La memoria de Monseñor Angelelli nos convocó el 4 de Agosto a caminar y reafirmar el compromiso solidario de la Iglesia y lo hicimos con la Marcha por la Ciudad donde proclamamos, una vez más, las Bienaventuranzas como estilo de vida.
  • Y respondiendo al llamado del Papa Francisco a vivir la Jornada Mundial de los Pobres, el 2 de diciembre de 2017 tuvimos otra ocasión para encontrarnos y reflexionar juntos. Así, entre todos sintetizamos un mensaje de esperanza para nuestros hermanos más pobres:

Dios  nos habló:

¡Yo no te abandono!  ¡Sos valioso para mí!

¡No estás solo! ¡Confiá, quiero ayudarte!

¡Te acompaño y te sostengo!

Por eso nos sale decirte:

“Hermano, queremos caminar con vos,

podés contar con nosotros

¡Ánimo! ¡Compartiendo hay esperanzas!

Ayudémonos, también somos pobres”

Nos comprometemos:

porque no hay justicia sin amor,

dignidad sin igualdad,

misericordia sin obras.

 

Monseñor Angelelli nos decía en uno de sus mensajes de Año Nuevo: “Como pueblo, necesitamos, expresar nuestra Fe de un modo simple, emocional y colectivo, pero también es necesario renovarnos interiormente para poder ser hombres nuevos, eficientes y creadores de una Rioja nueva (…) solamente nos preguntamos: ¿Qué jerarquía de valores es necesario tener en cuenta para personalizar y plenificar la vida de un hombre y la de un pueblo?” (Mons. Angelelli, Mensaje de Año Nuevo. 1 de Enero de 1972)

“Ya son las doce con rumbos de encuentro…” El Tinkunaco no sólo nos convoca. El Tinkunaco nos desafía a seguir abriendo el corazón y a seguir caminando, como pueblo peregrino al encuentro de Cristo, buscando -cada vez más, un auténtico encuentro de hermanos y comunidades. “31 de diciembre las doce del día dan y toda La Rioja espera en la plaza principal…” Que nadie quede excluido de ésta gran fiesta de nuestra fe, que el ardor de nuestro corazón se haga sentir.

Les proponemos, para la Nochebuena, unirnos con esta oración:

 

Oración de la Nochebuena 

Señor…

yo te pido esta noche,

que nos des a cada uno de nosotros,

valentía, coraje y decisión.

Porque hay muchas cosas por hacer,

casas dignas para tantos que son tus hijos,

hay que hacer y buscar fuentes de trabajo

porque no hay pan.

Hay que buscar, no sé cuántas soluciones,

para curar las enfermedades,

y hay que solucionar los problemas

de la educación y el descanso.

¡Cuántas cosas

te tendría que pedir esta noche!!

Señor, yo te pido por mí mismo,

una cosa fundamental:

Que me hagas fiel,

que no me canse nunca

de pronunciar tu nombre.

Y caminar con mi pueblo,

ayudándole a que todos pechemos juntos.

                                                                                                      Amén.

(Mons. Enrique Angelelli, Misa de Nochebuena, La Rioja 1971)

 

Decanato San Francisco Solano de La Rioja.

Hermanos de las comunidades

 Resurrección del Señor, Espíritu Santo,

Señor del Milagro,  Virgen de Fátima,

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás,

 Medalla Milagrosa, Santa Rita,

Nuestra Señora de la Merced (Sanagasta).

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COMUNICACIÓN DEL FALLECIMIENTO DE MONS. RAMÓN FRANCISCO ACIAR

COMUNICACIÓN DEL FALLECIMIENTO DE

MONS. RAMÓN FRANCISCO ACIAR

 

Queridos hermanos,

Como padre y pastor de esta Iglesia particular, les comunico el fallecimiento de Mons. Ramón Francisco Aciar quien partió al encuentro del Padre en horas de la madrugada mientras recibía atención médica en el Hospital Ntra. Sra. de Fátima.

La dilatada trayectoria de Mons. Aciar es bien conocida por todos. Nacido el 24 de julio de 1933, en Santa Clara, Guandacol, La Rioja, República Argentina, cursó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor “Nuestra Señora de Loreto” de la Arquidiócesis de Córdoba, recibiendo la ordenación sacerdotal el 15 de Julio de 1962 en la Catedral de La Rioja.

Sus servicios a la Iglesia diocesana han sido siempre bien apreciados por todos los obispos que lo hemos tenido como estrecho colaborador. Acompaño información detallada sobre su importante desempeño pastoral.

Sus restos serán velados a partir de las 11 hs. en la parroquia “Señor del Milagro”, del barrio 3 de febrero de la ciudad de La Rioja. Mañana serán trasladados a su pueblo natal, Santa Clara, para su sepelio.

Los invito a rezar por su eterno descanso, el consuelo de sus familiares y amigos y a dar gracias  al Señor por el ministerio de Mons. Aciar ejercido para gloria de Dios y bien del pueblo encomendado.

Los saludo con afecto, en nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

 

La Rioja, 3° de diciembre de 2017.

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

DESEMPEÑO MINISTERIAL DE MONS. RAMON FRANCISCO ACIAR

 

OFICIOS PASTORALES

 

  • 1962: Vicario Cooperador Parroquia Catedral
  • 1963: Asesor diocesano de Jóvenes de Acción Católica
  • 1964: Párroco de Chepes
  • 1970: Párroco de Chamical
  • 1971: Párroco Iglesia Catedral
  • 1973: Vicario Parroquial, Vicaría del Carmen
  • 1977: Cura Párroco “San Antonio”, Anillaco
  • 1989-2014: Cura Párroco Parroquia Señor del Milagro
  • 1989: Vicario General de la Diócesis de La Rioja
  • 1993: Asesor Diocesano de la Renovación Carismática Católica
  • 2002: Administrador Parroquial. Parroquia Espíritu Santo
  • 2007-2014:Vicario General de la Diócesis
  • Actualmente se desempeñaba por designación de Mons. Marcelo Colombo, como Miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de la Diócesis y Presidente de la Obra de las Vocaciones

 

RECONOCIMIENTOS

 

  • En el año 2010 la Municipalidad del Departamento Capital de La Rioja, lo distinguió como Ciudadano Ilustre a través del Decreto Municipal Nº 426/2010.
  • En el año 2012 S.S. Benedicto XVI lo distingue como Prelado de Honor de Su Santidad, en merito a la celebración de sus 50 años al servicio del sacerdocio.
  • En el año 2012 la Universidad Nacional de La Rioja le concedió el título de Profesor

 

 

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ORACIÓN POR LAS VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA DEL ARA “SAN JUAN”

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