HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

(Catedral y Santuario de San Nicolás, La Rioja, 18-06-2017)

Mis queridos hermanos,

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo nos convoca una vez más para expresar públicamente nuestro seguimiento del Señor, Pan Vivo bajado del cielo. Comunidad de discípulos de un Dios que se entrega incondicionalmente por amor, nos reunimos para hacer presente la vitalidad de ese amor redentor que nos dignifica.

 

  1. MEMORIA

En la primera lectura (Deut. 8, 2-3. 14-16), la Palabra de Dios nos invita a considerar la obra de Dios en la historia del Pueblo de Dios al sacarlos de la esclavitud y conducirlos por el desierto a la tierra prometida. Es una llamada a una memoria agradecida. Lejos de descartar los momentos de fracaso, infidelidad y angustia de los hombres, los evoca con justeza para señalar cuán grande es el amor de Dios, un Dios compañero de los hombres,  que no los destina a un lugar de pasividad sino que los constituye en sus interlocutores, enseñándonos que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Dios es el Padre que nos da la Palabra, la libertad y un Pan que en Cristo se revelará pleno y definitivo para nuestra vida.

Nosotros, la Iglesia, somos ese Pueblo de la Palabra, de la Libertad y del Pan. Llevamos en nuestros corazones y en la memoria del camino estos dones que en su Providencia Dios ha querido confiarnos no para cerrarnos en un disfrute egoísta sino para fecundar nuestro propio andar fraterno y solidario. ¿Cómo aceptar entonces, sin una respuesta urgente y comprometida de los cristianos, que haya hermanos que todavía no han recibido la Palabra en sus vidas, hombres y mujeres que viven en el cautiverio de las adicciones, personas y familias que padecen hambre?

En un país rico de alimentos como el nuestro, es escandaloso el incremento permanente de los precios de los alimentos básicos de la canasta familiar. Más de una vez hemos escuchado a distintos funcionarios explicar e incluso querer justificar las “cadenas” de precios que se van agigantando por segmentos y que deja en situación de pobreza a numerosos productores que han generado esos bienes e impide además su acceso a los más pobres. Esas cadenas de la exclusión seguramente tienen sus responsables y beneficiarios.

Para el bien del pueblo encomendado, las autoridades correspondientes deben acometer con energía, eficacia y verdadero compromiso, la problemática de la inflación en el precio de los alimentos y poner los límites que sean necesarios a los desbordes de la ambición de algunos sectores que amontonan pingües ganancias a costa del hambre de tantos hermanos. Algunos de ellos, inclusive donan más tarde y pomposamente algunas miguitas, abanderándose en la responsabilidad social empresaria, constituyendo fundaciones que despiertan la admiración de las tapas de diarios y revistas. En nombre de Dios, les pedimos que antes no fabriquen el hambre ni las necesidades básicas de nuestra gente con su irresponsabilidad y avaricia.

Ayer, en una hermosísima Asamblea Decanal, los hermanos del Decanato San Francisco Solano nos ayudaron con sus propios testimonios. Le pusieron nombre a las distintas pobrezas y hambres que hoy agobian a nuestras familias y comunidades. No porque no las conociéramos sino porque necesitamos una y otra vez considerar lo que nos esclaviza, limita y hunde, para apretarnos solidariamente en torno al Señor y buscar repechar juntos la realidad cruda y desafiante. La pobreza es un “monstruo grande y pisa fuerte”, como dice la canción, y por eso nos pide la fuerza testimonial de un amor que es misión, anuncio gozoso de Jesucristo, y solidaridad, entrega generosa y compartida de los hermanos.  

  1. UNIDAD
Presente entre nosotros, Jesús se nos reparte y nos invita a  la unidad. Él es su fundamento. (…) la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo, está representada y se realiza por el sacramento del pan eucarístico (cf. 1 Co 10,17). Todos los hombres están llamados a esta unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien caminamos.” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3)
Una unidad que acoge las diferencias como una oportunidad para crecer juntos, una unidad que no se asusta de que seamos muchos; al contrario se alegra y alienta mayor participación invitando a nuevos hermanos. Comer de ese pan único que es Cristo mismo nos invita a trabajar por la unidad, conscientes de las dificultades que ello implica, de los vaivenes de nuestras inconstancias y fragilidades que nos hacen traicionar la nobleza de la unidad que buscamos.
Hace un par de semanas concluyó la visita pastoral de San Nicolás a los Llanos riojanos. Fueron para mí, días inolvidables de encuentro con nuestro pueblo, sencillo y creyente, fervoroso discípulo del Dios de la Vida. Uno de los comentarios permanentes que escuchaba de tantos hermanos y hermanas que integraban los consejos pastorales o las comisiones de pueblos y capillas, era: “¡Cuánto nos unió San Nicolás! Nos juntamos y todos pusimos algo de nosotros para recibir al Santo.” La alegría que traía el visitante, que era la alegría del Evangelio mismo de Jesús, provocaba una reacción llena de vitalidad comunitaria. Del poquito de cada uno nacía la abundancia de la alegría de todos.
No se me borran de la memoria esas bandejas de pan tibio y fraterno que en lugares tan alejados de nuestra geografía diocesana los hacían cercanos por la acogida festiva de todos. Llenos de detalles, nuestros hermanos visitados nos recibían, haciéndose ellos mismos, visitantes del corazón de los que, peregrinos, llegábamos, un poco cansados pero felices. Y nos sentíamos y nos reconocíamos uno en Él, el Señor que nos llamaba a celebrar la fraternidad de los riojanos,

Por este mismo motivo, pensando en todos los riojanos, en los que visito con frecuencia como parte de mi misión de obispo, en aquellos que la están pasando mal por las crecientes dificultades económicas, quiero pedir a los cristianos que actúan en política que trabajen con todas sus energías para cuidar la institucionalidad en nuestra provincia. Se trata de apostar con toda energía a su fortalecimiento, dejando de lado comportamientos que multipliquen las divisiones y desborden las propias competencias de actuación. Con una agenda social tan importante, respetar y cuidar la institucionalidad debe ser nuestro compromiso como comunidad política, la meta permanente de todo dirigente, para contar con todos, para no perder tiempo y energías en el agravio, la prepotencia, el desconocimiento de la función del otro con chicanas políticas mezquinas y de corto plazo.

La amistad social no es una sonrisa de plástico que dice que todo está bien, que no pasa nada. Por el contrario, la amistad social tiene arrugas y cicatrices que expresan la vida vivida y conquistada. A los cristianos nos toca construir la amistad social asumiendo los rigores de desiertos y tempestades, los peligros de los atajos y desvíos, buscando siempre el camino hacia la Libertad, con una Palabra de Vida que nos llena el corazón, y el Pan compartido que nos hace uno en Él.

  1. PARA LA VIDA DE TODOS.

El Evangelio de hoy (Jn 6, 51-58) nos invita a volver sobre la vida entregada por Cristo. Su vida es la nuestra. Su sacrificio en la Cruz nos ha ganado la Vida nueva, la Vida verdadera. Recibimos este don imperecedero que es su Cuerpo y su Sangre, con la única exigencia de encontrarnos con Él para unirnos, para ser a su imagen y semejanza, Hijos del Dios amor.

 “La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor” (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 1)

Vuelvo con la memoria del corazón a todos los rinconcitos de la diócesis visitados con San Nicolás en estos tres años de visita pastoral, a todas las parroquias y comunidades visitadas en los cuatro años de obispo entre Uds. ¡Cuántas celebraciones de la Misa, llenas de luz y de fiesta! ¡Cuánta presencia del Señor que nos hace suyos y de los hermanos! Jesucristo, se queda entre nosotros y se nos entrega para que comiéndolo, tengamos Vida en Él.

Crecen en nuestra diócesis, distintas iniciativas relacionadas a la adoración eucarística. El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está estrechamente unido a la celebración del Sacrificio eucarístico (…)  La presencia de Cristo bajo las sagradas especies que se conservan después de la Misa –presencia que dura mientras subsistan las especies del pan y del vino–, deriva de la celebración del Sacrificio y tiende a la comunión sacramental y espiritual. Corresponde a los Pastores animar, incluso con el testimonio personal, el culto eucarístico, particularmente la exposición del Santísimo Sacramento y la adoración de Cristo presente bajo las especies eucarísticas.” (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 25) Agrega elocuente, San Juan Pablo II: “Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el « arte de la oración» ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? “(ibid)

Toda iniciativa de erigir una capilla de adoración permanente, requiere el discernimiento y el consentimiento del obispo (cfr. Congregación para el Culto Divino, Instrucción Redemptionis sacramentum, n. 140)  que es el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica de la Iglesia particular que se le ha encomendado (Cf. Concilio Vaticano II, Decreto sobre el ministerio pastoral de los Obispos, Christus Dominus, día 28 de octubre de 1965, n. 15; cf. también, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 41; Código de Derecho Canónico, c. 387)

La adoración de Cristo vivo nos debe llevar a los rostros permanentes del mismo Señor, presente en las innumerables periferias existenciales de la vida de hoy. Por eso pido a los párrocos y responsables de las capillas de adoración que igualmente organicen la participación de quienes asistan a éstas, a sostener las iniciativas solidarias de la comunidad diocesana y en particular de la propia parroquia.

En este contexto del que venimos hablando, convoco a la comunidad diocesana a participar de la Celebración Eucarística que tendrá lugar el próximo lunes 26, a las 19.30, en la Iglesia de la Merced en la ciudad Capital. Allí celebraremos el Día de la Lucha contra las adicciones. Como comunidad cristiana estamos comprometidos a buscar junto a nuestros hermanos adictos la puerta salida de esa cautividad dolorosa. Es significativo que lo hagamos al amparo de nuestra Madre asociada a la redención de los cautivos, en un templo tan querido de nuestra ciudad donde diariamente se adora al Señor de un modo tan elocuente sea por la participación de numerosos fieles como los frutos de dicha adoración. Deseo que, especialmente, los jóvenes de la Pastoral Juvenil y los animadores de espacios parroquiales de Pastoral Familiar, educadores de nuestros colegios católicos, particularmente los que están cerca y los catequistas de Confirmación, se hagan presentes para unirnos en esa jornada de oración y clarificación de la Pastoral de Adicciones.

La hondura de adorar al Señor, vivo y presente en medio nuestro, nos invita a continuar esta contemplación del Pan vivo bajado del Cielo, en el servicio cariñoso y fraterno de tantos hermanos pobres y abatidos por situaciones dolorosas de todo tipo. Junto al acompañamiento solidario de los pobres, nos urge tomar parte en la misión evangelizadora de la Iglesia para hacer presente a Jesucristo, especialmente donde no hay  misioneros y catequistas.

Como nos enseña el Papa Francisco en Evangelii Gaudium: ”La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad.” (n. 262)

Queridos hermanos en el Señor, ¡Alabado sea Jesucristo! En su seguimiento fiel, vivamos la alegría, el gozo de tomar parte de la vida y misión del Pueblo de Dios.

 

La Rioja, 18 de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja.

 

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COMUNICACIÓN DIOCESANA DE LA DESIGNACIÓN EPISCOPAL DEL Pbro. ENRIQUE MARTÍNEZ OSSOLA

Circ. Nro. 23/2017

COMUNICACIÓN DIOCESANA DE LA DESIGNACIÓN EPISCOPAL DEL

Pbro. ENRIQUE MARTÍNEZ OSSOLA

Queridos hermanos,

En la mañana de hoy nos ha sido comunicado que el Santo Padre Francisco ha designado al Pbro. Enrique Martínez Ossola (entre nosotros, P. Quique), actualmente Vicario General de la Diócesis, como Obispo auxiliar de la hermana diócesis de Santiago del Estero.

Esta noticia nos llena de alegría y de gratitud a Dios. Conociendo al P. Quique sabemos que será una ayuda muy valiosa para el Obispo de Santiago del Estero, Mons. Vicente Bokalic. Pero además, esta designación honra a nuestra Diócesis y a su presbiterio.

El P. Quique ha actuado pastoralmente en distintas comunidades y decanatos de la Diócesis en sus casi cuarenta años de sacerdote: Vicario parroquial en la Parroquia “San Juan Bautista”, Chepes y en la Parroquia “Ntra. Sra. del Rosario”, Ulapes; Párroco de “Ntra. Sra. del Rosario de Copacabana”, Malanzán, de “El Salvador” de Chamical, de la Iglesia Catedral y Santuario “San Nicolás” de la ciudad Capital, de “Ntra. Sra. del Rosario” de Villa Unión, de  “Ntra. Sra. de la Anunciación”, en la ciudad de La Rioja, de la Parroquia “Sagrado Corazón”, Santuario de Santa Rita, de Chilecito y últimamente párroco de Resurrección del Señor en la ciudad Capital.

Además ha desempeñado distintos importantes encargos y oficios diocesanos: Director de la Junta Diocesana de Catequesis, Secretario Canciller, Vicepresidente de Caritas La Rioja y desde 2013, Vicario General.

Quiero agradecer al P. Quique estos años de fiel colaboración con mi ministerio episcopal, su cercanía fraterna y sus oportunas intervenciones en distintas tareas que le he confiado. Echaré de menos su sentido común, su conocimiento de la Diócesis así como su fraternidad sencilla y alegre, no sólo hacia mi persona sino también hacia sus hermanos del presbiterio.  Ahora trabajaremos juntos en la Conferencia Episcopal Argentina y ciertamente la pertenencia de ambas diócesis a la Región NOA del Episcopado, cruzará frecuentemente nuestros caminos en el servicio a nuestras comunidades diocesanas.

Acompañemos al P. Quique en este momento tan importante de su entrega pastoral. Recemos por él y por su nueva misión, y unámonos al querido pueblo santiagueño y su Obispo, Mons. Bokalic que recibe en el P. Quique un hermano y estrecho colaborador.

Dios bendiga al P. Quique y a la Diócesis de Santiago del Esterio, su nueva comunidad eclesial. La Diócesis de La Rioja los abraza, muy unidos a Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 19 de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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JUNIO ES CÁRITAS – COLECTA NACIONAL DE CÁRITAS (10 y 11 de junio 2017)

Circ. Nro. 22/2017

JUNIO ES CÁRITAS – COLECTA NACIONAL DE CÁRITAS (10 y 11 de junio 2017)
Mis queridos hermanos,

A través de estas líneas deseo invitarlos a participar una vez más de ese compromiso de honor y solidaridad con nuestros pobres que es la colecta anual de Cáritas, animada esta año con el lema “Si ves en el otro a tu hermano, nadie puede quedar excluido”, frase inspirada en una reflexión del Papa Francisco dirigida a la sociedad civil en la Iglesia de San Francisco en Quito, Ecuador.

La colecta tendrá lugar el sábado 10 y el domingo 11 de junio durante las celebraciones litúrgicas que tengan lugar ese fin de semana. Además, muchas comunidades desarrollan una colecta extendida a todo el mes de junio inspirando el denominado junio solidario que mantiene viva la llamita de la caridad evangélica para avivar los corazones.
Desde Cáritas Nacional nos informan además que se puede contribuir con la colecta, llamando desde todo el país al 0810-222-74827 al costo de una llamada local, ingresando al sitio http://www.caritas.org.ar o también con depósito en cheque o efectivo a nombre de

Cáritas Argentina
en la cuenta corriente del Banco Nación
38632/92
(sucursal 0085 Plaza de Mayo)
CBU 01105995-20000038632921
CUIT: 30-51731290-4.

Les agradezco cuanto puedan hacer para difundir esta Colecta, recordando que lo recogido se divide en tres partes, una de las cuales queda en Cáritas parroquial y las dos restantes se llevan al Obispado para su distribución entre Cáritas diocesana y Cáritas Nacional.
Apelo también a efectuar la rendición correspondiente en los primeros días de la semana siguiente a la Colecta ya que así nos lo piden desde Cáritas Nacional. Ulteriores recaudaciones las podrán ir acercando con toda la celeridad que puedan. La extrema necesidad que están pasando tantas familias y comunidades así lo justifica. Cáritas es mucho más que una palabra o una institución eclesial, es el nombre de la solidaridad de los cristianos en Argentina.

Muy agradecido por todo cuanto puedan hacer en relación con la Colecta anual de Cáritas, y más concretamente, a favor de los pobres de Argentina, los saludo y abrazo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.
La Rioja, 1° de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo
Padre Obispo de La Rioja

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CARTA PASTORAL DE PENTECOSTÉS

 

Circ. Nro. 21/2017

CARTA PASTORAL DE PENTECOSTÉS

“Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común” (1 Cor. 12,4-7)

 

En la cercanía de Pentecostés, les escribo para saludarlos y desearles aquella fortaleza que sólo puede darnos el Santo Espíritu de Dios. Él nos hace testigos de un amor que nos compromete y envía como discípulos y misioneros de su Reino.

En estos días he completado la segunda etapa de la visita pastoral con la imagen de San Nicolás al Decanato San Pablo (Llanos). Hemos vivido momentos de gran intensidad pastoral, de encuentro con nuestro querido pueblo, de diálogo y mutuo conocimiento. El propósito de la visita pastoral es confirmar a los hermanos que trabajan en la viña del Señor y conocer el rebaño que Él me encomendó. Al final del recorrido, en cada uno de estos tres años, siempre abundan los sentimientos de alegría y gratitud a Dios por todo lo que hace entre nosotros y con nosotros.

La conmemoración litúrgica de Santa Rita de Catuna coronó esta experiencia de dejarnos visitar por el Señor que nos primerea con su ternura y fidelidad. La multitudinaria afluencia de peregrinos y promesantes acrecentó la alegría de la fiesta de la Santa de los imposibles.

  1. Algunos indicadores que duelen y preocupan .

El encuentro con las comunidades urbanas y rurales de los Llanos riojanos ha sido desde todo punto de vista un hermoso regalo de Dios para conocer a tantos hermanos y hermanas.  Algunas poblaciones se van haciendo pequeñísimas a causa de la partida de sus miembros más jóvenes que van a la ciudad Capital en busca de un futuro más prometedor aunque no menos duro ya que son generalizadas la incertidumbre económica y la falta de horizontes de trabajo genuino.

Quedan los ancianos, muy pocas familias con sus niños, algunos puesteros y aquellos que tienen un empleo público o un plan que les permite seguir en la brecha y resistir la dolorosa partida del hogar.

La crónica falta de agua en la región se hace sentir no sólo para los pequeños emprendimientos agrícolas sino también en las casas para uso familiar. Ayudan los municipios pero siempre es poca el agua para el uso doméstico, lo cual obliga a racionar para no padecer la carencia total.

La cuestión de la falta de trabajo o su precariedad, es central. Tuve ocasión de visitar y dialogar con los mineros de Amaná. Con San Nicolás llegamos hasta el socavón para conocer su situación y alentarlos no obstante el rigor y las dificultades de su labor. Es la única fuente de trabajo de una localidad aislada por unos escasos kilómetros no pavimentados de la ruta. Algunas cooperativas con mucho esfuerzo común y solidaridad evangélica son un signo elocuente del triunfo de la vida más allá de contextos tan duros e inciertos. Dos de ellas en Punta de Los Llanos y una en Tama, subsisten a pesar de lo arduo que resulta establecerlas y mantenerlas por lo magro de sus resultados. La alegría del trabajo compartido es un triunfo de la vida de nuestro pueblo y en ella, Dios animando su esperanza.

  1. Una evocación agradecida para “seguir andando”.

En ese contexto sigue conservando su vigencia el importante servicio de catequistas, rezadores y rezadoras, y por supuesto la generosa y evangelizadora entrega de los sacerdotes y religiosos que acompañan a tantas comunidades esparcidas por los Llanos.

Resuenan nombres que pronuncian los labios y el recuerdo agradecido de nuestra gente: Bertón, Golbach, Brams, Conrero, Amirati, Pucheta, entre otros. Ellos anticiparon la tarea, sembraron con esfuerzo y profundo amor a nuestro pueblo. Hoy, con más jurisdicciones parroquiales, los pocos sacerdotes y religiosos que están actuando, se prodigan buscando acompañar la formación de catequistas y animadores de comunidades, hacerse presentes en las innumerables fiestas y novenas, y generar espacios de solidaridad entre los más pobres. ¡Gracias Fray Horacio Zavala y hna. Mary, PP. Luis Pradella, Arlonce Pierre y Gerson Dufresne! ¡Gracias a los equipos de colaboradores, catequistas y animadores de comunidades y áreas pastorales, con su alegre e impresionante vitalidad para llegar a todos!

A partir de esta visita pastoral, algunos desafíos apelan a nuestra respuesta para acompañar la vida del Pueblo de Dios.

Es necesario que profundicemos en una evangelización con fundamento en la Biblia, Palabra de Dios a su pueblo. Por eso, entre otras cosas, tenemos que buscar facilitar el acceso de la gente al texto de la Biblia, generando caminos y  momentos para compartirlo. Cursillos y celebraciones bíblicas resultan instrumentos siempre útiles y necesarios.

Nos urge consolidar la formación de catequistas con llegada a las nuevas realidades familiares y juveniles, para alcanzarlos en su complejidad con una propuesta catequística renovada. Tenemos que buscar juntos cómo generar espacios de formación intensivos que faciliten la participación de catequistas alejados de las ciudades grandes del interior que constituyen las sedes de las parroquias. Vienen a mi memoria Salinas de Bustos, Amaná y Patquía viejo entre otros lugares, en los que fue muy intenso el pedido de formación de catequistas. En otros casos, la generosa participación de docentes católicos que colaboran con la misión catequística es una ayuda que no deja de pedir una adecuada actualización doctrinal y pedagógica con la especificidad de la catequesis.

Otro elemento que debemos reforzar es la propuesta de la dimensión social del mensaje cristiano. La solidaridad no es solamente una respuesta ocasional o sensiblera ante una carencia o necesidad de los hermanos. Es el nombre de nuestro amor cristiano que se hace creíble cuando se traduce en gestos samaritanos, de compasión permanente.

La formación de catequistas, la profundización bíblica del mensaje cristiano y la reflexión sobre su necesaria dimensión social que lo concreta, enriquecerán la vitalidad de la religiosidad popular, tan significativa como conmovedora en su testimonio permanente de la fe.

  1. Colegialidad episcopal.

Pentecostés viene a recordarnos la experiencia del envío del Espíritu Santo sobre los Apóstoles para sacarlos del estancamiento temeroso y nostálgico e impulsarlos a la misión con una renovada comprensión de la comunión de ese pequeño grupo de testigos de la entrega de Cristo.

Con los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina, quiero proponerles unirnos “en profunda comunión con los sentimientos y plegarias del Papa Francisco y de toda la Iglesia por nuestros hermanos coptos egipcios que han sido asesinados el pasado viernes 26 de mayo por no renegar de su fe.”  Nos sentimos espiritualmente cercanos a su Santidad Tawadros II y a toda la nación Egipcia por este acto de violencia feroz. Las víctimas -entre las cuales también había niños- eran fieles que se dirigían hacia un santuario para rezar, y fueron asesinados después de que se negaron a renunciar a su fe cristiana. El Santo Padre nos ha recordado que hoy los mártires cristianos son más numerosos que en los primeros tiempos de la Iglesia. En la Fiesta de la Visitación de la Virgen María invitamos a dirigir una plegaria a nuestra Santísima Madre para que el Señor reciba en su paz a estos testigos valientes, consuele a sus familias y convierta los corazones de los terroristas. Oremos además por la paz en todo el mundo, por eso animamos también a sumarse, el próximo 8 de junio a las 13.00 hs, a la iniciativa de “Un minuto por la Paz”, deteniéndonos un momento a hacer una oración, cada uno según su propia tradición.” (Mensaje de la CEA, Invitación a una oración por los hermanos coptos y la paz en el mundo, mayo de 2017).

En los próximos días visitaré la hermana diócesis de Viviers, cuna pastoral del P. Gabriel Longueville. Invitado por su obispo, Mons. Jean-Louis BALSA, llegaré para participar de una serie de eventos organizados para recordar a nuestro querido P. Gabriel. Con este hermano obispo hemos intercambiado diversas vivencias eclesiales de la entrega generosa del P. Gabriel. Y alentamos su evocación para encontrar en él, una llamada de Dios a la fidelidad de nuestra fe.

Esta visita será la oportunidad de retribuir a nuestros hermanos franceses su visita del año pasado, en ocasión de los cuarenta años del asesinato de los PP. Carlos y Gabriel, de Wenceslao y de Mons. Angelelli. Entonces, una nutrida y entusiasta delegación de fieles compatriotas del P. Gabriel Longueville, encabezada por el vicario general de Viviers, se hizo presente con su afecto y cercanía espiritual. Nació así una vinculación fraterna que nos ayuda a vivir en una perspectiva plenamente eclesial un acontecimiento doloroso, fuente de vida nueva, semilla de una Iglesia en salida, casa y escuela de comunión.

En los días siguientes proseguiré la visita en Roma para llevar al Papa Francisco los saludos de nuestra diócesis y de todos Uds., acercarme a distintas congregaciones romanas para cumplimentar algunos trámites pendientes y encontrarme con el Postulador de la Causa de Mons. Angelelli, los padres Carlos y Gabriel, y Wenceslao. Están previstas distintas entrevistas con los responsables de la Congregación para las Causas de los Santos a fin de interiorizarme de los avances de la causa de nuestros mártires riojanos.

Tengan la seguridad de que estarán en mi oración junto a la tumba de Pedro, en la expresión de nuestra comunión con la misión del Papa Francisco y en el encuentro con Mons. Balsa y nuestros hermanos franceses.

Queridos hermanos, con Uds. digo confiado y necesitado: ¡Ven Espíritu Santo! ¡Ven a alentar la vida y misión de nuestra Iglesia riojana! ¡Ven a llenar nuestros corazones de fe, esperanza y amor!

Los abrazo y bendigo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

 

La Rioja, 31 de mayo de 2017.-

Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María

 

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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ENCUENTRO DE FORMACIÓN PARA ANIMADORES DE PASTORAL JUVENIL

Queridos hermanos,

Con alegría les escribo para recordarles un espacio de formación para nuestros animadores de pastoral juvenil oportunamente informado en la agenda de comienzos de año.

Se trata de un Encuentro que busca fortalecer el crecimiento de las comunidades juveniles de nuestras parroquias y ámbitos juveniles (¡colegios diocesanos también!) ofreciendo herramientas pedagógicas y recursos pastorales específicos del mundo juvenil.

Nos acompañan en la presentación y seguimiento, los padres salesianos que desde febrero están entre nosotros, en la jurisdicción de la parroquia Santa Rita, en la ciudad Capital. Desde ya les agradecemos mucho a los Padres Marcos Aguirre y Adrián González y al Hno. Gabriel Osorio.

La Pastoral Juvenil Diocesana nos recuerda algunos detalles que pueden ser de importancia para los que puedan participar.

  • Fecha: El Encuentro tendrá lugar los días 10 y 11 de junio desde las 8.30 hs. del sábado hasta las  16 hs del domingo.
  • Lugar: Casa de los Jóvenes. Barrio Panamericano.
  • Inscripciones: Al mail pastoraldejuventudlarioja@gmail.com o al teléfono 380-15-4563920.
  • Alojamiento para los animadores del interior: Sin costo en la misma casa (¡Gracias Padre Tono y equipo!).
  • Importante traer Biblia y cuaderno, sus elementos de higiene personal, sábanas y toalla, plato y cubiertos. ¡Y el Mate!

 

Reciban mi saludo afectuoso en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

 

La Rioja, 30 de mayo de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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VISITA PASTORAL CON  LA IMAGEN DE SAN NICOLÁS

Mis queridos hermanos,

Como en los años anteriores, inicio una vez más la visita pastoral con el objeto de conocer en profundidad nuestras comunidades parroquiales y sus capillas, alentar su dinamismo evangelizador y fortalecer con encuentros y celebraciones las distintas iniciativas misioneras y de fraternidad solidaria.

No voy solo. Me acompaña nuestro Santo Patrono. En este día de la Virgen de Luján y hasta el 2 de junio, la imagen de San Nicolás, estará visitando los Llanos riojanos para llegar a las comunidades parroquiales de Patquía, Tama, Malanzán y Milagro. San Nicolás lleva en nombre de Jesucristo, la alegría del Evangelio. Su presencia es una bendición de Dios para el corazón del pueblo riojano que sale a recibirlo y acepta su invitación a un seguimiento renovado del Señor.

En las parroquias que serán visitadas, están disponibles los programas de actividades a fin de favorecer la participación de los fieles. No duden en pedirlos para conocer el día de la llegada de San Nicolás y enterarse de las distintas actividades que se han organizado.

Invito a la comunidad diocesana a acompañar la visita pastoral con su oración fraterna para que sea un tiempo fecundo de encuentro con Dios que nos permita reconocer una vez más su llamada a la vida, a la fe, a la esperanza y experimentar el gozo de ser parte de su Pueblo.

Los saludo con afecto en Jesús, nuestro buen Pastor resucitado.

 

 La Rioja, 8 de mayo, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

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CELEBRACIÓN DIOCESANA DE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

PRESENTACIÓN DEL MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA MUNDIAL POR LAS VOCACIONES E INVITACIÓN A PREPARAR ESA JORNADA EN LAS COMUNIDADES

“EMPUJADOS POR EL ESPÍRITU PARA LA MISIÓN”

Mis queridos hermanos,

Cercana la Jornada Mundial por las Vocaciones a la que llamamos familiarmente la Fiesta del Buen Pastor, el cuarto domingo de Pascua, deseo presentarles el Mensaje del Papa Francisco para que en todas las parroquias y comunidades se tenga a mano el pensamiento vivo de nuestro Papa que nos invita a rezar por las vocaciones mientras nos propone una serie de elementos que iluminan esa plegaria nuestra.

 

Toda vocación es una llamada misionera

Francisco destaca la dimensión misionera de toda vocación. El cristiano es esencialmente un discípulo misionero de Cristo, con quien camina por la vida, anunciándolo y dejando de lado cualquier tentación de éxito o poder en el intento. Servir misioneramente desde la propia vocación es hacerse portador de la luz de Cristo. El Papa no deja de insistir en que superemos toda forma de auto-referencialidad para concentrarnos en el amor de Dios que nos impulsa a llevarlo a los hermanos.

Es muy hermoso ver la actuación entusiasta de jóvenes y adultos que integran grupos misioneros y pasan algunos días de sus vacaciones llevando la Buena Noticia del Señor a los hermanos de poblaciones lejanas en general muy pobres y necesitadas del aliento espiritual que le lleva el abrazo misionero de estos grupos y que se concreta en visitas domiciliarias, celebraciones catequísticas, oratorios festivos y otras actividades que en la pedagogía misionera de la Iglesia aviva la fe.

Sin embargo esta actuación no debe limitarse a unos pocos días de verano sino que cada parroquia y comunidad debería animarse a prolongar en un estilo de vida inquieto y sensible esa Iglesia “en salida” que no le teme a los caminos difíciles sino a quedarse sosegada con la falsa ilusión de haberlo dado todo.

La propuesta del Papa Francisco se inscribe en una mirada integral del misterio de la vocación donde el corazón generoso del cristiano discierne con la ayuda del Espíritu Santo y la mediación de sus educadores o responsables de comunidad, la respuesta que plenifique su ser y lo lleve a darse y a darlo todo por el Reino de Dios. Les adjunto su Mensaje para esta Jornada así pueden tenerlo y procurar su reflexión en las comunidades y grupos. Se trata de una oportunidad en el año pastoral en que estamos invitados a madurar nuestra comprensión del misterio de la vocación.

“Sal de tu tierra…” (Génesis 12,1)

Cuando miro el mapa de nuestra provincia y más concretamente considero nuestra presencia eclesial en ciudades, pueblos y parajes, la memoria del corazón me trae a la mente tantas comunidades y rostros de hermanos y hermanas que mantienen viva su fe, que trabajan para compartirla allí donde viven, estudian o trabajan. En mis visitas para confirmar o a las fiestas patronales pero sobre todo en mi visita pastoral con San Nicolás, ese mapa habla de mucha vida en semilla, de cristianos que quieren jugarse por Jesús y su Iglesia.

Es preocupante la falta de sacerdotes y religiosas que puedan acompañarlos y ayudarlos a profundizar su camino de fe. No siempre tienen su misa o celebración dominical. Tampoco bastaría si así fuera. A la importancia de la vida sacramental se une de manera imprescindible la iluminación de la fe a través de la formación permanente del cristiano concretada en respuestas pedagógicas adecuadas al itinerario de fe de nuestro pueblo. Necesitamos para ello sacerdotes y religiosas misioneros pero también tenemos que formar en nuestros animadores parroquiales, catequistas y servidores de Cáritas, una perspectiva misionera que los lleve a compartir la Buena Noticia del Señor más allá de sus comunidades de origen.

“Pidan al Dueño de la mies“(Mateo 9,38).

Recemos a Dios para que no deje de llamar a muchachos y chicas de nuestras comunidades al servicio de la proclamación de la Buena Noticia del Reino de Dios en el sacerdocio y la vida consagrada. Uniéndonos en esta oración confiada al Padre, sabemos que no dejaremos solos al Hijo que ha querido contar con nosotros. Si el Espíritu impulsa a la misión, que llame con fuerza a la puerta del corazón de cristianos dispuestos a anunciar a Jesucristo, Luz del mundo y Señor de la historia.

Dos actividades de animación y reflexión vocacional tendrán lugar en la Diócesis en esta Jornada del Buen Pastor. Les ruego que no dejen de invitar a los jóvenes de sus parroquias en la medida de la cercanía y las posibilidades de traslado.

  • En la ciudad Capital, el sábado 6 de mayo de 19 a 24 hs. en la Capilla Sagrado Corazón, por Av. Julio Corzo, al lado de la nueva Escuela Normal frente al Tajamar.
  • En Chilecito, el domingo 7 de mayo desde las 16 hs. en el salón San Pablo con dinámicas y charla sobre la vocaciones, para concluir con la misa de jóvenes.

Finalmente, les recuerdo que las colectas de ese fin de semana, serán destinadas íntegramente a la formación sacerdotal. Es la única colecta imperada diocesana y tiene esta importante finalidad que redunda en un mejor acompañamiento vocacional de nuestros seminaristas que concurren a los seminarios de las Arquidiócesis de San Juan y de Córdoba.

Los saludo con afecto en el Señor, nuestro buen Pastor resucitado.

 La Rioja, 17 de Abril, en la Octava de Pascua de 2017.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 54° JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Empujados por el Espíritu para la Misión

 

Queridos hermanos y hermanas

En los años anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocación cristiana: la invitación a «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado donde la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta

Ahora, con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no está llamado a anunciarse a sí mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí: «La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera» (Exht. Ap. Evangelium gaudium, 21).

Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.

Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensación de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros «labios impuros», haciéndonos idóneos para la misión: «Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”» (Is 6,7-8).

Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos (cf. Hch 10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos (cf. Catequesis, 30 enero 2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «aquí estoy, mándame». Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24 marzo 2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes así: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegría a todos (cf. Mt 13,44).

Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misión cristiana: ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).

Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo, que Jesús mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18). Esta es también nuestra misión: ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación.

Jesús camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del corazón del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensación de extravío y percibir que nos faltan energías y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misión cristiana como una mera utopía irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia «liturgia del camino», que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado. Los dos discípulos, golpeados por el escándalo de la Cruz, están volviendo a su casa recorriendo la vía de la derrota: llevan en el corazón una esperanza rota y un sueño que no se ha realizado. En ellos la alegría del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. ¿Qué hace Jesús? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su desánimo, hace que arda su corazón y les abre sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, «que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Evangelii gaudium, 266).

Jesús hace germinar la semilla. Por último, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, también con la mejor intención, se acabe cediendo a un cierto afán de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatría del éxito y del poder, la preocupación excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde más a un espíritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.

Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios.

Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros «deberes que cumplir», nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.

María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero.

Vaticano, 27 de noviembre de 2016

Francisco

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