HOMILÍA EN LA MISA DE CARLOS MURIAS Y GABRIEL LONGUEVILLE

HOMILÍA EN LA MISA DE CARLOS MURIAS Y GABRIEL LONGUEVILLE

Bajo de Lucas, Departamento Chamical, 7 de julio de 2017

 

Venimos como Iglesia a este lugar sagrado para rezar y celebrar que la Vida es más fuerte que la muerte y el pecado, que la experiencia de ser Pueblo de Dios en camino es superior a toda forma de individualismo y de egoísmo personal, que los mártires expresan esa vida y esa experiencia convocándonos a un seguimiento de Jesús, el testigo fiel.

El Señor nos dice que conoce nuestro trabajo, constancia y dolores pero nos reprocha el enfriamiento de nuestro amor; es una verdadera interpelación a nuestra capacidad de seguirlo de corazón y con toda el alma. Una Iglesia sin amor, con el corazón frío, lejos de testimoniar el Reino de Dios alejar y deja fuera a tantos hermanos que buscan en ella la acogida y la misericordia, la comunicación de la esperanza y el calor de la fraternidad verdadera.

Carlos y Gabriel nos hablan de ese corazón caliente hasta el final, un corazón capaz de abrigar los sentimientos de radicalidad evangélica y de fraternidad al precio de la entrega de la propia vida. La fuerza de ese amor los hizo invencibles en Cristo, el Maestro y el Señor. La convicción de que nadie puede matar el alma, que hay una vida verdadera que viene de Dios y que sólo en Él alcanza todo su sentido, acompañó a Carlos y a Gabriel hasta el final.

En estos largos cuarenta y un años desde la muerte de Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, no siempre hemos estado a la altura de ese amor generoso que los llevó a la muerte y a la Vida verdadera. Cada vez que renegamos de ese testimonio, que silenciamos la elocuencia de su entrega, que no escuchamos el clamor de los pobres o que perdimos el camino de la fraternidad cristiana en la comunidad y ante la sociedad y la fraternidad sacerdotal en nuestro presbiterio, enfriamos el amor recibido de Cristo y que en Carlos y Gabriel vibró al precio de su sangre, unida a la del Cordero inocente.

La frialdad de un corazón que se cerró al amor de Cristo, que lo desconoció y renegó de él, nos deja a la intemperie y en ella nos descubrimos sin rumbo ni consistencia en nuestras opciones. Necesitamos volver a Cristo, nuestro amor primero, el que nos conmovió con sus gestos y palabras, el que nos convocó a ser sus discípulos. Él es nuestra Vida.

El calor del amor de nuestros corazones nos pide una mirada encarnada a los problemas de nuestro tiempo, a una mayor toma de conciencia de los procesos que se viven en el mundo, en nuestra Patria y en nuestra provincia queridas. No la mirada del que se informa por curiosidad o profesionalmente para tomarle el pulso estadístico a los problemas. Se trata de ver con el corazón, con aquella compasión samaritana de la que nos habló Jesús. Como miraron Carlos y Gabriel que no se corrieron ni se distrajeron del cometido de sus vidas. Un mirar que compromete nuestro hacer.

Desde este lugar de nuestra Provincia que padece el cierre de sus fábricas y se resiste a ser ignorado o sometido a la indiferencia de empresarios y funcionarios, pedimos se busquen aquellas soluciones urgentes que reviertan un proceso que lleva a la muerte de nuestras comunidades. Mucho antes de ordenar la represión de una protesta laboral, se han debido prever las consecuencias de medidas económicas que dejan sin futuro a familias enteras y evitar la violencia de la indiferencia o de los slogans que auguran una recuperación que no llega ni llegará nunca si se deja fuera a la gente.

Además de nuestro compromiso cristiano en la vida personal y familiar, en nuestra provincia nos toca seguir trabajando fuerte en el cuidado de la institucionalidad a través de la participación social y política. La fragilidad de nuestra respuesta de gobernantes y ciudadanos debilita al conjunto de la comunidad y nos condena al fracaso.  En una institucionalidad fuerte al servicio de la vida social se cuidan responsablemente los bienes confiados a la gestión ordenada y transparente de los gobernantes y se respetan las incumbencias de cada una de las funciones del Estado, sin avasallarlas ilegalmente.

Dios nos conceda un corazón lleno de su amor, que no se deje enfriar por la indiferencia ni la falta de compromiso con el bien común, que busque el Reino del Señor y su justicia. Pidamos por las familias de Chamical, especialmente por los que han perdido sus fuentes de trabajo, por quienes viven en la incertidumbre de sus planes y programas sociales y por sus jóvenes siempre generosos y creativos a la hora de empujar para adelante. Caminemos en la presencia de Dios cada día, todos los días de nuestras vidas. Como Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, testigos de Jesús hasta la entrega final.

Bajo de Lucas, 15 de julio de 2017.

 

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

Publicado en Uncategorized

Homilía en la ordenación sacerdotal de Pablo Delgado y Emmanuel Varas – Catedral de La Rioja, 14 de julio de 2017

HOMILÍA EN LA ORDENACIÓN PRESBITERAL DE LOS DIÁCONOS SEMINARISTAS  PABLO DELGADO Y EMMANUEL VARAS

Mis queridos hermanos,

Con mucha alegría hemos venido a esta Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás para recibir un nuevo don de Dios para nuestra diócesis: la ordenación presbiteral de dos jóvenes seminaristas. Una larga espera de años precedió a este momento tan particular. Fue el tiempo de la preparación, de la maduración del corazón, los días para reconocer la voz de Dios y los talentos recibidos, para dejarse interpelar por el Señor que llamaba sin prescindir de la fragilidad, para hacerse conscientes de las propias dificultades y dudas y las de quienes en nombre de la Iglesia ayudaban a formar el corazón del pastor, una tarea que no concluirán nunca…

Por eso estamos felices, porque hemos venido a acompañar a Pablo y a Emmanuel que han recorrido este camino con Jesús, el buen Pastor, que los ha puesto sobre sus hombros y nunca los ha abandonado. Queremos estar con ellos en esta Eucaristía en que se entregan con todo el corazón y con toda el alma, al Señor y a su Iglesia, para pedir que sean siempre testigos fieles y fecundos de un amor que no falla.

  1. “Pongo mis palabras en tu boca.” (Primera lectura: Jeremías 1, 4-9)

El profeta Jeremías nos presenta su vocación como un encuentro con la voz de Dios que lo llama a seguirlo donde Él le indique y a testimoniarlo con las palabras que el mismo Señor pondrá en su boca.

Podemos imaginar la emoción interior del profeta compartiendo esta llamada, su escucha atenta a Dios lo que convoca a tomar parte de su obra, a sentirse invitado a una misión apasionante y difícil a la vez. Ni la juventud, ni la fragilidad, ni la magnitud de la tarea pueden desalentar la obra del Señor que siempre acompaña y que nunca se deja ganar en fidelidad.

Como enseña el Papa Francisco, todos estamos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, que más allá de nuestras imperfecciones nos ofrece su cercanía, su Palabra, su fuerza, y le da un sentido a nuestra vida. Tu corazón sabe que no es lo mismo la vida sin Él, entonces eso que has descubierto, eso que te ayuda a vivir y que te da una esperanza, eso es lo que necesitas comunicar a los otros. Nuestra imperfección no debe ser una excusa; al contrario, la misión es un estímulo constante para no quedarse en la mediocridad y para seguir creciendo.” (EG, 121)

La conciencia de actuar en su nombre y de hacer propias sus palabras para entregarlas a los hermanos, fortalece la identidad del profeta y asegura su eficacia. No es un mensajero de sí mismo ni de sus vanidades. Es testigo de una verdad que lo alcanza y abraza, que lo lleva a darla a los hermanos a quienes quiere bien, a quienes sólo puede comunicarles ese don tan valioso que viene de Dios.

Como sacerdotes, llevarán la verdad del Evangelio que en el acto de ser anunciado se vuelve alegre y misericordiosa verdad. Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad —no negociable—, su Misericordia —incondicional con todos los pecadores— y su Alegría —íntima e inclusiva—. Verdad, misericordia y alegría: las tres juntas. Nunca la verdad de la Buena Noticia podrá ser sólo una verdad abstracta, de esas que no terminan de encarnarse en la vida de las personas porque se sienten más cómodas en la letra impresa de los libros. Nunca la misericordia de la Buena Noticia podrá ser una falsa conmiseración, que deja al pecador en su miseria porque no le da la mano para ponerse en pie y no lo acompaña a dar un paso adelante en su compromiso. Nunca podrá ser triste o neutro el Anuncio, porque es expresión de una alegría enteramente personal: La alegría de un Padre que no quiere que se pierda ninguno de sus pequeñitos, la alegría de Jesús al ver que los pobres son evangelizados y que los pequeños salen a evangelizar.” (Francisco, Homilía Misa Crismal 2017)

  1. “El que tenga el ministerio, que sirva” (Segunda Lectura: Romanos 12,4-8) 

Al señalar que en la comunidad convergen distintos servicios y dones para bien de la misión que le ha sido confiada, la Carta a los Romanos nos enseña que la riqueza de la diferencia es oportunidad para dar fruto abundante y para que todos nos sintamos invitados a tomar parte según nuestros carismas y ministerios.

El servicio al que son invitados hoy como presbíteros, queridos Pablo y Emmanuel, es la paternidad espiritual en nombre de Cristo, buen Pastor. Una paternidad que sabe de renuncias generosas y frutos muchas veces escasos que no se verán sino con la profundidad de la mirada del corazón creyente.

“El deseo de la paternidad está registrado en las fibras más profundas de un hombre. Y un presbítero, no es una excepción, aun cuando su deseo esté orientado y vivido de  manera particular. Cuando un hombre no tiene este deseo, algo falta en este hombre, algo ha pasado. Todos nosotros, para ser plenos, para ser maduros, tenemos que sentir la alegría de la paternidad: incluso nosotros los célibes. La paternidad es dar vida a los demás, dar vida, dar vida… Para nosotros, será la paternidad pastoral, la paternidad espiritual: pero es dar vida, convertirse en padres” (Francisco, Homilía Santa Marta, 26-06-2013)

Pido al Señor que puedan Uds. dar mucha vida en sus comunidades, alentar con la frescura del Evangelio, el crecimiento de las personas que Dios les vaya confiando, niños y ancianos, jóvenes y familias. Que sea una paternidad en la que los demás crezcan porque es reflejo de la paternidad de Dios, no el paternalismo que infantiliza y crea dependencia. Que esas mismas comunidades crezcan seguras en quienes las conducen y presiden y a la vez, no tengan dificultad en referirse al Señor, Padre de todos.

Se trata de una gracia que deberán pedir a Dios y merecer del corazón de nuestra gente. No sólo que les digan padre sino que, sobre todo, sientan de Uds. que son para ellos, padres verdaderos, que animan, alientan, consuelan, acompañan… Sin adueñarse, sin controlar, sólo para llevar a Dios, el Padre.

  1. “Conságralos en la Verdad” (Evangelio: Jn. 17,6.14-19)

Me resulta muy grato el Evangelio que Uds. han escogido. Se trata de la página que contiene mi lema episcopal. La búsqueda de Dios como sumo bien, como verdad plena y total, es parte del itinerario permanente de los discípulos que quieren abrazarla para comunicarla a los demás, una verdad que toca el propio corazón y lo ilumina para amar y servir según el proyecto de Dios amor. Por eso es una tarea de toda la vida, una misión al interior del misterio de Dios que más tarde nos lleva a los hermanos para pertenecernos en la comunión.

“Estar inmersos en la verdad y, así, en la santidad de Dios, también significa para nosotros aceptar el carácter exigente de la verdad; contraponerse tanto en las cosas grandes como en las pequeñas a la mentira que hay en el mundo en tantas formas diferentes; aceptar la fatiga de la verdad, para que su alegría más profunda esté presente en nosotros. Cuando hablamos del ser consagrados en la verdad, tampoco hemos de olvidar que, en Jesucristo, verdad y amor son una misma cosa. Estar inmersos en Él significa afondar en su bondad, en el amor verdadero. El amor verdadero no cuesta poco, puede ser también muy exigente. Opone resistencia al mal, para llevar el verdadero bien al hombre. Si nos hacemos uno con Cristo, aprendemos a reconocerlo precisamente en los que sufren, en los pobres, en los pequeños de este mundo; entonces nos convertimos en personas que sirven, que reconocen a sus hermanos y hermanas, y en ellos encuentran a Él mismo.” (Benedicto, Homilía en la Misa Crismal, 2009).

Queridos muchachos,

Uds. saben de mi alegría en este día. Como les decía, lo hemos esperado y sabemos que es un don que esperanza a esta Iglesia particular. Que sean bienvenidos por sus hermanos presbíteros como compañeros de camino y de servicio. Les pido que como colaboradores de mi ministerio, me ayuden a testimoniar con nuestros sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral, una Iglesia, alegre, en salida, samaritana, siempre a mano de los pequeños, los frágiles y sencillos.

Los encomiendo a la intercesión de Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, testigos de la Iglesia riojana que en la comunión de los santos nos acompañan con su ejemplo de fidelidad hasta la entrega de la vida.

Y nuestra Madre, la Virgen, los cuide y proteja para que siempre sean totalmente de Cristo, su Hijo, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 14 de julio de 2017

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

Publicado en Uncategorized

Celebraciones y homenajes a los testigos de la Iglesia riojana

Imagen | Publicado el por

COMUNICACIÓN DE NUEVOS DESTINOS PASTORALES

Mis queridos hermanos,

El 19 de junio nos alegrábamos con la noticia de la designación del P. Enrique Martínez Ossola como Obispo auxiliar de Santiago del Estero, una hermosa invitación de la Iglesia y su servidor el Papa Francisco a un hijo de este presbiterio riojano para pastorear a su pueblo peregrino en esa querida diócesis hermana.

La celebración de la ordenación episcopal del P. Quique tendrá lugar en nuestra Iglesia Catedral, el 18 de agosto, a las 20 hs. Me acompañarán en la consagración del nuevo Obispo, Mons. Vicente Bokalic, Obispo de Santiago del Estero y Mons. César Daniel Fernández, Obispo de Jujuy. El P. Quique asumirá su nueva misión pastoral el 27 de agosto, en el primer aniversario de la beatificación de la Mamá Antula.

Parroquia Resurrección del Señor

Reemplazará al P. Quique en la Parroquia Resurrección del Señor, el P. Roberto Queirolo quien asumirá este encargo pastoral el domingo 20 de agosto a las 20 hs. en la Iglesia Nuestra Señora de Luján, sede parroquial.

Parroquia Nuestra Señora de La Candelaria, de Sañogasta

El próximo sábado 22 de julio, en la misa de 18 hs.,  asumirá como nuevo párroco de Sañogasta, el P. Arturo Carabajal. También será el nuevo responsable de la Casa de Retiros que funciona en esa jurisdicción parroquial.  El P. Arturo reemplazará al P. Gustavo De la Puente que por razón de sus tareas como Vicario de Educación y Delegado Episcopal para el Centro Educativo Diocesano Pío XII, necesita mayor tiempo de permanencia en esta ciudad capital.

Neopresbíteros

Les recuerdo la ordenación presbiteral de los diáconos Pablo Delgado y Emmanuel Varas el viernes 14 de julio a las 20 hs. en la Iglesia Catedral. Los neo-presbíteros continuarán sirviendo en sus actuales destinos pastorales.

Agradezco a todos los sacerdotes mencionados su generosa disponibilidad para acompañar la obra evangelizadora de la Iglesia. Y pido a la comunidad cristiana los acompañe con su oración y solicitud fraterna.

Los abrazo y bendigo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y Buen Pastor.

La Rioja, 7 de julio de 2017.-

    +Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

Publicado en Uncategorized

HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

(Catedral y Santuario de San Nicolás, La Rioja, 18-06-2017)

Mis queridos hermanos,

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo nos convoca una vez más para expresar públicamente nuestro seguimiento del Señor, Pan Vivo bajado del cielo. Comunidad de discípulos de un Dios que se entrega incondicionalmente por amor, nos reunimos para hacer presente la vitalidad de ese amor redentor que nos dignifica.

 

  1. MEMORIA

En la primera lectura (Deut. 8, 2-3. 14-16), la Palabra de Dios nos invita a considerar la obra de Dios en la historia del Pueblo de Dios al sacarlos de la esclavitud y conducirlos por el desierto a la tierra prometida. Es una llamada a una memoria agradecida. Lejos de descartar los momentos de fracaso, infidelidad y angustia de los hombres, los evoca con justeza para señalar cuán grande es el amor de Dios, un Dios compañero de los hombres,  que no los destina a un lugar de pasividad sino que los constituye en sus interlocutores, enseñándonos que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Dios es el Padre que nos da la Palabra, la libertad y un Pan que en Cristo se revelará pleno y definitivo para nuestra vida.

Nosotros, la Iglesia, somos ese Pueblo de la Palabra, de la Libertad y del Pan. Llevamos en nuestros corazones y en la memoria del camino estos dones que en su Providencia Dios ha querido confiarnos no para cerrarnos en un disfrute egoísta sino para fecundar nuestro propio andar fraterno y solidario. ¿Cómo aceptar entonces, sin una respuesta urgente y comprometida de los cristianos, que haya hermanos que todavía no han recibido la Palabra en sus vidas, hombres y mujeres que viven en el cautiverio de las adicciones, personas y familias que padecen hambre?

En un país rico de alimentos como el nuestro, es escandaloso el incremento permanente de los precios de los alimentos básicos de la canasta familiar. Más de una vez hemos escuchado a distintos funcionarios explicar e incluso querer justificar las “cadenas” de precios que se van agigantando por segmentos y que deja en situación de pobreza a numerosos productores que han generado esos bienes e impide además su acceso a los más pobres. Esas cadenas de la exclusión seguramente tienen sus responsables y beneficiarios.

Para el bien del pueblo encomendado, las autoridades correspondientes deben acometer con energía, eficacia y verdadero compromiso, la problemática de la inflación en el precio de los alimentos y poner los límites que sean necesarios a los desbordes de la ambición de algunos sectores que amontonan pingües ganancias a costa del hambre de tantos hermanos. Algunos de ellos, inclusive donan más tarde y pomposamente algunas miguitas, abanderándose en la responsabilidad social empresaria, constituyendo fundaciones que despiertan la admiración de las tapas de diarios y revistas. En nombre de Dios, les pedimos que antes no fabriquen el hambre ni las necesidades básicas de nuestra gente con su irresponsabilidad y avaricia.

Ayer, en una hermosísima Asamblea Decanal, los hermanos del Decanato San Francisco Solano nos ayudaron con sus propios testimonios. Le pusieron nombre a las distintas pobrezas y hambres que hoy agobian a nuestras familias y comunidades. No porque no las conociéramos sino porque necesitamos una y otra vez considerar lo que nos esclaviza, limita y hunde, para apretarnos solidariamente en torno al Señor y buscar repechar juntos la realidad cruda y desafiante. La pobreza es un “monstruo grande y pisa fuerte”, como dice la canción, y por eso nos pide la fuerza testimonial de un amor que es misión, anuncio gozoso de Jesucristo, y solidaridad, entrega generosa y compartida de los hermanos.  

  1. UNIDAD
Presente entre nosotros, Jesús se nos reparte y nos invita a  la unidad. Él es su fundamento. (…) la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo, está representada y se realiza por el sacramento del pan eucarístico (cf. 1 Co 10,17). Todos los hombres están llamados a esta unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien caminamos.” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 3)
Una unidad que acoge las diferencias como una oportunidad para crecer juntos, una unidad que no se asusta de que seamos muchos; al contrario se alegra y alienta mayor participación invitando a nuevos hermanos. Comer de ese pan único que es Cristo mismo nos invita a trabajar por la unidad, conscientes de las dificultades que ello implica, de los vaivenes de nuestras inconstancias y fragilidades que nos hacen traicionar la nobleza de la unidad que buscamos.
Hace un par de semanas concluyó la visita pastoral de San Nicolás a los Llanos riojanos. Fueron para mí, días inolvidables de encuentro con nuestro pueblo, sencillo y creyente, fervoroso discípulo del Dios de la Vida. Uno de los comentarios permanentes que escuchaba de tantos hermanos y hermanas que integraban los consejos pastorales o las comisiones de pueblos y capillas, era: “¡Cuánto nos unió San Nicolás! Nos juntamos y todos pusimos algo de nosotros para recibir al Santo.” La alegría que traía el visitante, que era la alegría del Evangelio mismo de Jesús, provocaba una reacción llena de vitalidad comunitaria. Del poquito de cada uno nacía la abundancia de la alegría de todos.
No se me borran de la memoria esas bandejas de pan tibio y fraterno que en lugares tan alejados de nuestra geografía diocesana los hacían cercanos por la acogida festiva de todos. Llenos de detalles, nuestros hermanos visitados nos recibían, haciéndose ellos mismos, visitantes del corazón de los que, peregrinos, llegábamos, un poco cansados pero felices. Y nos sentíamos y nos reconocíamos uno en Él, el Señor que nos llamaba a celebrar la fraternidad de los riojanos,

Por este mismo motivo, pensando en todos los riojanos, en los que visito con frecuencia como parte de mi misión de obispo, en aquellos que la están pasando mal por las crecientes dificultades económicas, quiero pedir a los cristianos que actúan en política que trabajen con todas sus energías para cuidar la institucionalidad en nuestra provincia. Se trata de apostar con toda energía a su fortalecimiento, dejando de lado comportamientos que multipliquen las divisiones y desborden las propias competencias de actuación. Con una agenda social tan importante, respetar y cuidar la institucionalidad debe ser nuestro compromiso como comunidad política, la meta permanente de todo dirigente, para contar con todos, para no perder tiempo y energías en el agravio, la prepotencia, el desconocimiento de la función del otro con chicanas políticas mezquinas y de corto plazo.

La amistad social no es una sonrisa de plástico que dice que todo está bien, que no pasa nada. Por el contrario, la amistad social tiene arrugas y cicatrices que expresan la vida vivida y conquistada. A los cristianos nos toca construir la amistad social asumiendo los rigores de desiertos y tempestades, los peligros de los atajos y desvíos, buscando siempre el camino hacia la Libertad, con una Palabra de Vida que nos llena el corazón, y el Pan compartido que nos hace uno en Él.

  1. PARA LA VIDA DE TODOS.

El Evangelio de hoy (Jn 6, 51-58) nos invita a volver sobre la vida entregada por Cristo. Su vida es la nuestra. Su sacrificio en la Cruz nos ha ganado la Vida nueva, la Vida verdadera. Recibimos este don imperecedero que es su Cuerpo y su Sangre, con la única exigencia de encontrarnos con Él para unirnos, para ser a su imagen y semejanza, Hijos del Dios amor.

 “La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor” (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 1)

Vuelvo con la memoria del corazón a todos los rinconcitos de la diócesis visitados con San Nicolás en estos tres años de visita pastoral, a todas las parroquias y comunidades visitadas en los cuatro años de obispo entre Uds. ¡Cuántas celebraciones de la Misa, llenas de luz y de fiesta! ¡Cuánta presencia del Señor que nos hace suyos y de los hermanos! Jesucristo, se queda entre nosotros y se nos entrega para que comiéndolo, tengamos Vida en Él.

Crecen en nuestra diócesis, distintas iniciativas relacionadas a la adoración eucarística. El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está estrechamente unido a la celebración del Sacrificio eucarístico (…)  La presencia de Cristo bajo las sagradas especies que se conservan después de la Misa –presencia que dura mientras subsistan las especies del pan y del vino–, deriva de la celebración del Sacrificio y tiende a la comunión sacramental y espiritual. Corresponde a los Pastores animar, incluso con el testimonio personal, el culto eucarístico, particularmente la exposición del Santísimo Sacramento y la adoración de Cristo presente bajo las especies eucarísticas.” (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 25) Agrega elocuente, San Juan Pablo II: “Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el « arte de la oración» ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? “(ibid)

Toda iniciativa de erigir una capilla de adoración permanente, requiere el discernimiento y el consentimiento del obispo (cfr. Congregación para el Culto Divino, Instrucción Redemptionis sacramentum, n. 140)  que es el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica de la Iglesia particular que se le ha encomendado (Cf. Concilio Vaticano II, Decreto sobre el ministerio pastoral de los Obispos, Christus Dominus, día 28 de octubre de 1965, n. 15; cf. también, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 41; Código de Derecho Canónico, c. 387)

La adoración de Cristo vivo nos debe llevar a los rostros permanentes del mismo Señor, presente en las innumerables periferias existenciales de la vida de hoy. Por eso pido a los párrocos y responsables de las capillas de adoración que igualmente organicen la participación de quienes asistan a éstas, a sostener las iniciativas solidarias de la comunidad diocesana y en particular de la propia parroquia.

En este contexto del que venimos hablando, convoco a la comunidad diocesana a participar de la Celebración Eucarística que tendrá lugar el próximo lunes 26, a las 19.30, en la Iglesia de la Merced en la ciudad Capital. Allí celebraremos el Día de la Lucha contra las adicciones. Como comunidad cristiana estamos comprometidos a buscar junto a nuestros hermanos adictos la puerta salida de esa cautividad dolorosa. Es significativo que lo hagamos al amparo de nuestra Madre asociada a la redención de los cautivos, en un templo tan querido de nuestra ciudad donde diariamente se adora al Señor de un modo tan elocuente sea por la participación de numerosos fieles como los frutos de dicha adoración. Deseo que, especialmente, los jóvenes de la Pastoral Juvenil y los animadores de espacios parroquiales de Pastoral Familiar, educadores de nuestros colegios católicos, particularmente los que están cerca y los catequistas de Confirmación, se hagan presentes para unirnos en esa jornada de oración y clarificación de la Pastoral de Adicciones.

La hondura de adorar al Señor, vivo y presente en medio nuestro, nos invita a continuar esta contemplación del Pan vivo bajado del Cielo, en el servicio cariñoso y fraterno de tantos hermanos pobres y abatidos por situaciones dolorosas de todo tipo. Junto al acompañamiento solidario de los pobres, nos urge tomar parte en la misión evangelizadora de la Iglesia para hacer presente a Jesucristo, especialmente donde no hay  misioneros y catequistas.

Como nos enseña el Papa Francisco en Evangelii Gaudium: ”La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad.” (n. 262)

Queridos hermanos en el Señor, ¡Alabado sea Jesucristo! En su seguimiento fiel, vivamos la alegría, el gozo de tomar parte de la vida y misión del Pueblo de Dios.

 

La Rioja, 18 de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja.

 

Publicado en Uncategorized

COMUNICACIÓN DIOCESANA DE LA DESIGNACIÓN EPISCOPAL DEL Pbro. ENRIQUE MARTÍNEZ OSSOLA

Circ. Nro. 23/2017

COMUNICACIÓN DIOCESANA DE LA DESIGNACIÓN EPISCOPAL DEL

Pbro. ENRIQUE MARTÍNEZ OSSOLA

Queridos hermanos,

En la mañana de hoy nos ha sido comunicado que el Santo Padre Francisco ha designado al Pbro. Enrique Martínez Ossola (entre nosotros, P. Quique), actualmente Vicario General de la Diócesis, como Obispo auxiliar de la hermana diócesis de Santiago del Estero.

Esta noticia nos llena de alegría y de gratitud a Dios. Conociendo al P. Quique sabemos que será una ayuda muy valiosa para el Obispo de Santiago del Estero, Mons. Vicente Bokalic. Pero además, esta designación honra a nuestra Diócesis y a su presbiterio.

El P. Quique ha actuado pastoralmente en distintas comunidades y decanatos de la Diócesis en sus casi cuarenta años de sacerdote: Vicario parroquial en la Parroquia “San Juan Bautista”, Chepes y en la Parroquia “Ntra. Sra. del Rosario”, Ulapes; Párroco de “Ntra. Sra. del Rosario de Copacabana”, Malanzán, de “El Salvador” de Chamical, de la Iglesia Catedral y Santuario “San Nicolás” de la ciudad Capital, de “Ntra. Sra. del Rosario” de Villa Unión, de  “Ntra. Sra. de la Anunciación”, en la ciudad de La Rioja, de la Parroquia “Sagrado Corazón”, Santuario de Santa Rita, de Chilecito y últimamente párroco de Resurrección del Señor en la ciudad Capital.

Además ha desempeñado distintos importantes encargos y oficios diocesanos: Director de la Junta Diocesana de Catequesis, Secretario Canciller, Vicepresidente de Caritas La Rioja y desde 2013, Vicario General.

Quiero agradecer al P. Quique estos años de fiel colaboración con mi ministerio episcopal, su cercanía fraterna y sus oportunas intervenciones en distintas tareas que le he confiado. Echaré de menos su sentido común, su conocimiento de la Diócesis así como su fraternidad sencilla y alegre, no sólo hacia mi persona sino también hacia sus hermanos del presbiterio.  Ahora trabajaremos juntos en la Conferencia Episcopal Argentina y ciertamente la pertenencia de ambas diócesis a la Región NOA del Episcopado, cruzará frecuentemente nuestros caminos en el servicio a nuestras comunidades diocesanas.

Acompañemos al P. Quique en este momento tan importante de su entrega pastoral. Recemos por él y por su nueva misión, y unámonos al querido pueblo santiagueño y su Obispo, Mons. Bokalic que recibe en el P. Quique un hermano y estrecho colaborador.

Dios bendiga al P. Quique y a la Diócesis de Santiago del Esterio, su nueva comunidad eclesial. La Diócesis de La Rioja los abraza, muy unidos a Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

La Rioja, 19 de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

Publicado en Uncategorized

JUNIO ES CÁRITAS – COLECTA NACIONAL DE CÁRITAS (10 y 11 de junio 2017)

Circ. Nro. 22/2017

JUNIO ES CÁRITAS – COLECTA NACIONAL DE CÁRITAS (10 y 11 de junio 2017)
Mis queridos hermanos,

A través de estas líneas deseo invitarlos a participar una vez más de ese compromiso de honor y solidaridad con nuestros pobres que es la colecta anual de Cáritas, animada esta año con el lema “Si ves en el otro a tu hermano, nadie puede quedar excluido”, frase inspirada en una reflexión del Papa Francisco dirigida a la sociedad civil en la Iglesia de San Francisco en Quito, Ecuador.

La colecta tendrá lugar el sábado 10 y el domingo 11 de junio durante las celebraciones litúrgicas que tengan lugar ese fin de semana. Además, muchas comunidades desarrollan una colecta extendida a todo el mes de junio inspirando el denominado junio solidario que mantiene viva la llamita de la caridad evangélica para avivar los corazones.
Desde Cáritas Nacional nos informan además que se puede contribuir con la colecta, llamando desde todo el país al 0810-222-74827 al costo de una llamada local, ingresando al sitio http://www.caritas.org.ar o también con depósito en cheque o efectivo a nombre de

Cáritas Argentina
en la cuenta corriente del Banco Nación
38632/92
(sucursal 0085 Plaza de Mayo)
CBU 01105995-20000038632921
CUIT: 30-51731290-4.

Les agradezco cuanto puedan hacer para difundir esta Colecta, recordando que lo recogido se divide en tres partes, una de las cuales queda en Cáritas parroquial y las dos restantes se llevan al Obispado para su distribución entre Cáritas diocesana y Cáritas Nacional.
Apelo también a efectuar la rendición correspondiente en los primeros días de la semana siguiente a la Colecta ya que así nos lo piden desde Cáritas Nacional. Ulteriores recaudaciones las podrán ir acercando con toda la celeridad que puedan. La extrema necesidad que están pasando tantas familias y comunidades así lo justifica. Cáritas es mucho más que una palabra o una institución eclesial, es el nombre de la solidaridad de los cristianos en Argentina.

Muy agradecido por todo cuanto puedan hacer en relación con la Colecta anual de Cáritas, y más concretamente, a favor de los pobres de Argentina, los saludo y abrazo en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.
La Rioja, 1° de junio de 2017.-

+Marcelo Daniel Colombo
Padre Obispo de La Rioja

Publicado en Uncategorized