Ordenación diaconal Lucas Barroso 

(Homilía pronunciada por Mons. Dante Gustavo Braida)

Chepes, 18/10/2019

 

Querida comunidad de Chepes,

Querida comunidad de los Llanos,

Querida comunidad diocesana:

Con inmenso gozo estamos participando de la ordenación diaconal de Lucas, quien luego de escuchar el llamado de Dios fue respondiendo en las distintas etapas de formación  con la ayuda y compañía de la Iglesia. Hoy es un día especial para dar gracias a tantos y tantas que han contribuido a su formación, desde la familia que te dio la vida y educó, pasando por las comunidades educativas y parroquiales, por los años de seminario y esta comunidad chepeña que en este tiempo es parte de tu formación. Todos ellos son parte de este SI que fue madurando con sucesivas respuestas personales y concretas.

Hoy en esta fiesta de San Lucas, él dará un nuevo SI. Un SI ya definitivo. Un SI para siempre.

San Lucas, el evangelista, a quien hoy celebramos, compañero de misión del apóstol Pablo, nos ha dejado en su Evangelio un testimonio vivo de Jesús a quien lo presenta caminando siempre bajo el impulso del Espíritu Santo.

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En el inicio de su ministerio, reconocerá su misión en las palabras de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres… la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. (Lc 4, 18ss)

Movido por este mismo Espíritu, luego nos presentará el largo viaje de Jesús a Jerusalén donde irá derramando misericordia y perdón, acogiendo a los pecadores, buscando a los extraviados y ayudando a los pobres y necesitados. Alegría y gozo en el pueblo serán fruto de esta obra de amor.

La vida de Jesús es así un servicio a los más pequeños y necesitados. En la parábola del Buen Samaritano, propia de este Evangelio, nos dará un ejemplo concreto de este camino a seguir también nosotros.

Servicio y misericordia

San Lucas y su comunidad son autores del libro de los ‘Hechos de los Apóstoles’ donde nos presenta a la Iglesia que nace en Pentecostés y lleva adelante su misión bajo el mismo impulso del Espíritu Santo que animó la vida de Jesús. Movida por este Espíritu también ella en aquel tiempo y en todos los tiempos tendrá que llevar adelante su misión, llegando a todos y manifestando su caridad comprometida especialmente con los más pequeños. Cada día contemplamos los rostros de viejos y nuevos pobres. Ellos son los destinatarios privilegiados de la misión de la comunidad cristiana.

La Iglesia, y de modo particular en Latinoamérica, ha ido madurando este camino y en la Opción Preferencial por los pobres nos invita a seguir a Jesús, Pobre y servidor de los Pobres. El Papa Francisco de muchos modos con sus palabras y obras, y con el jubileo de la misericordia de modo especial nos ha empujado a poner de relieve esta dimensión esencial de nuestra vida cristiana.

 

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En el evangelio que acabamos de escuchar Jesús convoca a setenta y dos, además de los Doce para enviarlos a la misión. “Vayan!” les dice, a llevar la paz a las casas, a las familias, a cada situación con la que se encuentren. El número setenta y dos indica que convoca a muchos para llegar a todos. La universalidad de la misión. Hay que llegar a todo el mundo.

En esa convocatoria están, o mejor, estamos todos los bautizados. Esta ordenación la vivimos en el MES DE OCTUBRE, MES DE LA MISIÓN que este año tiene un carácter EXTRAORDINARIO. El lema es justamente BAUTIZADOS Y ENVIADOS, haciendo hincapié en que todos por el hecho de ser bautizados ya estamos convocados y enviados a participar de la misión de Jesús. Nos recalca Francisco: “Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios.” (Mensaje octubre misionero 2019)

Querido Lucas, ese mismo Espíritu que impulsó la vida de Jesús y de la Iglesia en todos los tiempos, hoy descenderá de modo particular sobre vos para que tu vida sea un servicio real y sostenido al Pueblo de Dios para que su Reino de misericordia y amor se manifiesten plenamente. Para que, configurado con Cristo servidor, tu vida sea un servicio permanente. Y también tendrás la misión, como diácono de hacer del Pueblo de Dios un pueblo servidor, capaz de salir de sí mismo para darse en ayuda a los demás. Un Pueblo decididamente misionero desde el servicio.

Muchos hermanos y hermanas hoy esperan de nuestra cercanía, de  una palabra y un gesto que les manifieste el verdadero sentido de sus vidas. Para eso es la misión: para que nuestros pueblos en el encuentro con Jesús tenga VIDA y VIDA EN ABUNDANCIA, como bien nos lo dijeron los obispos latinoamericanos en Aparecida.

Oración y vida

Esta vocación de servicio solo la podemos sostener en la comunión con Jesús. La oración será un espacio fundamental en tu vida, unidos a la escucha de la Palabra y la Eucaristía de cada día. De hecho en unos instantes te comprometerás a conservar e incrementar el espíritu de oración y celebrar fielmente y con ese espíritu la Liturgia de las Horas… por la Iglesia y por todo el mundo (rito). De hecho, el Evangelio según san Lucas, cuando nos invita al servicio al caído en la parábola del Buen Samaritano inmediatamente nos pone el testimonio de Marta y María donde destaca la importancia del tiempo orante, del estar a los pies de Jesús en la escucha atenta de su Palabra y dejándonos llenar con su Presencia.

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Esta amistad con Jesús será clave para enfrentar también los momentos difíciles. En el camino de la vida cristiana no faltan las cruces y dificultades. Seguimos a Cristo crucificado y abandonado. Él mismo nos advierte que nos envía como ovejas en medio de lobos. El apóstol Pablo señalaba que algunas de sus cruces provenían de los vínculos con las personas que lo rodeaban. De pronto se siente abandonado, traicionado, confrontado. Sin embargo, no duda en experimentar al mismo tiempo la presencia viva y providente del Señor: “Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de los paganos”

La vida fraterna

Con la oración es indispensable la integración fraterna, el caminar con otros, ministros, miembros de la vida consagrada, laicos y laicas. En cada hermano y hermana hay una presencia viva de Dios que nos asiste, acompaña y ayuda a crecer. El aislamiento, el encierro siempre terminan dañándonos. Por eso será necesario, Lucas, que tu tiempo apostólico incluya el  cultivar buenos y sanos vínculos fraternos. Para que esto se dé, sin dudas hace falta cultivar un despojo de sí, una apertura a la escucha, al aceptar al prójimo cómo está, como se presenta para transitar juntos un camino de crecimiento.

El mejor misionero es el Santo

Esta ordenación la vivimos en un año muy especial en el que fueron beatificados nuestros cuatro mártires. Cada uno de ellos en su estado de vida fue fiel a la misión encomendada. Cada uno de ellos vivió su vida como un servicio atento y generoso a los demás, de modo particular a los más pequeños. Servicio que los llevó hasta dar la vida.

EL verdadero misionero es el santo, nos dice San Juan Pablo II, afirmando por ello que “es necesario suscitar un nuevo «anhelo de santidad» entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana” (RM 90)

“La cosecha es Abundante y los trabajadores son pocos, pidan al dueño que envíe trabajadores para la cosecha” nos decía recién el Evangelio. Pidamos, por intercesión de nuestros beatos y santos, al Buen Pastor que aumente en todos el anhelo de santidad y que suscite nuevas y santas vocaciones para el servicio y alegría de nuestro pueblo.

Que los beatos Wenceslao, Carlos, Gabriel y Enrique alienten tu vida y tu nuevo ministerio para que, transitando tu propio camino de santidad puedas encender de amor la vida de todos aquellos con quienes compartes la misión.

Que San Lucas y su Evangelio orienten tu vida por el camino de la misericordia y entrega a los más pequeños.

Que la Virgen María te cubra con su manto de ternura y te acompañe en el fiel seguimiento de su Hijo.

Así Sea.

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Octubre: “Mes Misionero Extraordinario. Bautizados y enviados”

La Rioja, 30 de septiembre de 2019.-

Queridas comunidades de la diócesis de La Rioja:

Junto a toda la Iglesia estamos llamados a vivir este mes de octubre como un MES MISIONERO EXTRAORDINARIO. Conmemorando el centenario de la carta apostólica de Benedicto XV Maximun illud (30 de noviembre 1919) el Papa Francisco quiere que HOY fortalezcamos el compromiso misionero de la Iglesia respondiendo con prontitud al envío de Jesús “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” Mt 28,19.

“Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo” es el tema de este tiempo especial de misión. Nos dice el Papa Francisco en su mensaje para esta ocasión: “La celebración de este mes nos ayudará en primer lugar a volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, fe que hemos recibido gratuitamente como un don en el bautismo. Nuestra pertenencia filial a Dios no es un acto individual sino eclesial: la comunión con Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es fuente de una vida nueva junto a tantos otros hermanos y hermanas. Y esta vida divina no es un producto para vender -nosotros no hacemos proselitismo- sino una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; este es el sentido de la misión… La Iglesia está en misión en el mundo: la fe en Jesucristo nos da la dimensión justa de todas las cosas haciéndonos ver el mundo con los ojos y el corazón de Dios;… Una Iglesia en salida hasta los últimos confines exige una conversión misionera constante y permanente… Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios…”

Respondiendo a este llamado invito a cada parroquia y decanato, a cada comunidad y grupo pastoral, a cada movimiento e instituciones educativas, en fin a cada bautizado y bautizada a buscar modos de vivir este octubre misionero con acciones concretas que nos lleven a llegar a diferentes periferias existenciales o geográficas teniendo en cuenta particularmente las realidades donde percibimos mayores necesidades o donde se encuentren personas que estén pasando alguna situación de carencia o limitación. También podemos vivir este mes con tiempos especiales de oración por las misiones o creando algún espacio de reflexión sobre testimonios misioneros y alentando la colecta mundial por las misiones (11 y 12 de octubre) que este año tiene como lema “por una Iglesia solidaria y misionera”. Además, en la página de internet http://www.october2019.va podrán encontrar diversos materiales, noticias e ideas.

Para sumar al camino misionero en nuestra diócesis damos gracias por la llegada de una comunidad de Padres Misioneros Redentoristas que, a partir del 8 de septiembre, han asumido la parroquia Divino Niño de la zona sur de la ciudad de La Rioja y desde allí continuarán la atención de la parroquia San Blas de los Sauces.

También en el marco de este mes misionero extraordinario tendremos la ordenación diaconal del joven Lucas Barroso en la ciudad de Chepes el próximo viernes 18.  Damos gracias por el don de esta vocación y pidamos para que el Buen Pastor suscite nuevas y santas vocaciones para alentar la vida misionera de la Iglesia.

Quiero agradecer, además, a tantos hermanos y hermanas que, como laicos, contribuyen a llevar adelante la misión de la Iglesia asumiendo sus labores cotidianas con responsabilidad y espíritu evangélico y colaborando en las diferentes tareas pastorales. Agradecer el testimonio y entrega de la Vida Consagrada y la dedicación de los sacerdotes y diáconos en el servicio diario al Pueblo de Dios.

La finalidad de este MES es poner a la iglesia en un decidido estado de misión que manifieste más claramente la dimensión misionera permanente de cada bautizado. Para alentarnos en este camino, el Papa nos pide contemplar la misión que llevaron adelante los  santos diciéndonos: “Cuántos santos, cuántas mujeres y hombres de fe nos dan testimonio, nos muestran que es posible y realizable esta apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto de su intrínseca lógica de don, de sacrificio y de gratuidad (cf. 2 Co 5,14-21).

Que nuestros cuatro mártires, ENRIQUE, GABRIEL, CARLOS Y WENCESLAO, intercedan por nosotros para que llevemos adelante con fidelidad y alegría la misión de cada día y para que este OCTUBRE MISIONERO dé abundantes frutos en la diócesis.

Junto con María, Estrella de la Evangelización y San Nicolás los bendigo y les deseo la paz del Señor.

 

+ Dante Gustavo Braida

Obispo de La Rioja

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Beato Mártir Wenceslao Pedernera Patrono de las Familias Campesinas Riojanas

Compartimos el documento mediante el cual el obispo diocesano Monseñor Dante Gustavo Braida, con el fin de promover la santificación del pueblo de Dios, la Iglesia recomienda el culto verdadero y auténtico de los Santos, en cuyo ejemplo se edifican a los fieles y con cuya intercesión son protegidos, dispone:

Nombrar al Beato Mártir Wenceslao Pedernera “Patrono de las Fmilias Cmpesinas Riojanas”.

Celebrar su Fiesta el 17 de julio de manera solemne.

Descargar el documento completo en el siguiente enlace: Beato Wenceslao Patrono de las Familias Campesinas Riojanas

Wenceslao Pedernera

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COMUNICADO DE LA COMISIÓN DIOCESANA DE PASTORAL SOCIAL – LA RIOJA

 

«”Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”.Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” ». (Mateo 25, 37-40)

La Comisión Diocesana de Pastoral Social adhiere a la exigencia de la Comisión Episcopal de Pastoral Social del pasado 30 de agosto y de otras numerosas organizaciones religiosas y sociales de la implementación de políticas urgentes frente a la emergencia alimentaria que atraviesa nuestra patria. Varios millones de hermanos y hermanas nuestros han caído no sólo bajo la línea de la pobreza, sino en la situación de no poder cubrir la canasta básica de alimentos necesaria para subsistir. Los habitantes de nuestra provincia no son una excepción.

El pasado sábado 7 de setiembre hemos estado reunidos los miembros de la comisión y hemos puesto en común nuestra experiencia de la situación que atraviesan la provincia y el país. Las preocupantes cifras que tanto el INDEC como el Observatorio Social de la UCA han hecho públicas, se han llenado de rostros y nombres que no nos permiten tolerar que el hambre de tantas hermanas y hermanos sea tratado como una variable más de las medidas de ajuste con que se pretende afrontar la crisis económica que atraviesa esta «patria bendita del pan».

Como creyentes en el Señor de la Vida, no podemos dejar de ver en cada una y cada uno de ellos el rostro del Dios que se hizo uno de nosotros. Incluso para aquéllos que no comparten nuestra fe, no obrar en consecuencia sería someternos al dominio del egoísmo y la indiferencia, del mal y de la muerte.

La Rioja, 10 de setiembre de 2019

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Saludo a los Catequistas en su día

La Rioja, miércoles 21 de agosto de 2019

Queridos Catequistas:

FELIZ DÍA! En este día en el que celebramos a San Pio X, patrono de cada catequista, quiero saludarlos en primer lugar para agradecerles por la delicada y abnegada tarea que llevan adelante en la iglesia compartiendo la fe ya sea con personas adultas, jóvenes o niños. Con la misión que ustedes realizan la evangelización va llegando a todos los rincones de la diócesis y va “calando” más hondo el corazón de los catecúmenos y en cada uno de ustedes.

Nos dice el Papa Francisco “La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad e los discípulos es una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos que regresa de la la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús, que se estremece de gozo en el Espíritu Santo, y alaba al padre porque su revelación alcanza a los pobre y pequeñitos (cf. Lc 10,21)… Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto… (EG 21) Que esa alegría, fruto de la misión que llevan adelante semana a semana, colme sus vidas y los anime a vivir con fidelidad esta vocación que el Señor les ha regalado.

Les pido que en todo lo que hagan siempre caminen con las personas que integran sus grupos con esa disposición permanente a escucharlas con atención y acompañarlas en sus situaciones concretas de la vida. Al mismo tiempo cuiden la vida de oración como esencial en el camino de crecimiento como cristianos.

Gracias nuevamente por todo lo que brindan a la iglesia y que el Buen Pastor los bendiga abundantemente.

 

 

+Dante Gustavo Braida

 

 

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“TINKUNACO HOY! POR UNA CULTURA DEL ENCUENTRO, LA PAZ Y LA VIDA”

(Homilía pronunciada por Mons. Dante G. Braida FIESTA DE SAN FRANCISCO SOLANO. 101° Peregrinación a Padercitas. –Evangelio Lc 12, 49-53-. La Rioja, 18/08/2019)

Queridos Hermanos. Hacemos memoria en este día de un gran misionero de América Latina: San Francisco Solano que, siguiendo los pasos de San Francisco de Asís, llegó a estas tierras trayendo el Evangelio y anunciándolo con palabras, pero sobre todo con su modo de vivir, austero, comprometido y alegre.

Inspirado en ese mismo Evangelio irá enfrentando todos los desafíos que se le presentaban. Uno de los más grandes sucedió en este mismo lugar cuando estuvo a punto de estallar una guerra entre habitantes de pueblos originarios y los españoles recién llegados a esta tierra y que, con la fuerza de las armas, pretendían imponer su superioridad explotándolos.

Francisco Solano comprendió que la vida de ambos era valiosa y que merecía ser cuidada y defendida. Habiendo aprendido la lengua diaguita y con la certeza de que la dignidad de este pueblo merecía ser respetada, habla con ellos, enfrenta la tensa situación, logrando un entendimiento entre las partes que evitó el derramamiento de sangre y permitió que la fe sea un punto de encuentro para ambos bandos.

Si esto no hubiese ocurrido, este lugar donde hoy estamos reunidos, seguramente sería recordado como el lugar de una batalla o una masacre, sin embargo, termina siendo un punto de encuentro donde dos culturas pudieron dialogar, reconocerse, respetarse y ayudarse en su crecimiento, este es el lugar del Tinkunaco original que tiene que seguir inspirando toda nuestra vida social también en nuestro tiempo.

El Evangelio de Jesús, su Vida y sus Palabras; el Espíritu Santo que Él nos compartió va actualizando esta realidad al hoy de nuestras vidas.

El Evangelio que hoy escuchamos, que a primera vista nos puede resultar chocante, al escuchar a Jesús decir que vino a traer fuego sobre la tierra y que desea que ya esté ardiendo. Pero el Maestro se refiere al fuego del Espíritu Santo que nos enviará luego de su pasión, muerte y resurrección. Espíritu que, como el fuego, viene a purificarnos y a hacer nuevas todas las cosas y nuestras personas. Espíritu que nos viene a animar a asumir la vida cristiana con toda amplitud, sin relativismos ni falsas interpretaciones.

Hoy Jesús también nos dice que vivir plenamente la fe cristiana puede traer divisiones entre nosotros, por ser rechazados, no comprendidos o despreciados. Él mismo lo padeció al ser abandonado por la mayoría del grupo de sus seguidores cuando llega la hora de dar la vida por amor. Nuestros queridos Mártires también fueron rechazados por buscar una sociedad más justa donde no haya marginados y excluidos. Vivir ese Evangelio los llevó a enfrentar contrariedades en los vínculos sociales y eclesiales hasta encontrar por ello la misma muerte.

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La paz que vino a traer Jesús, y que con tanta dedicación y entereza predicó San Francisco Solano, es un don pero que requiere también compromiso y trabajo. “Felices los que trabajan por la Paz porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5) nos dirá Jesús.

Hoy, siguiendo los pasos de San Francisco Solano y de nuestros Mártires, estamos nosotros llamados a trabajar para abordar evangélicamente las numerosas situaciones de tensión social que nos afectan para que la justicia y la paz sean una realidad.

Para ello es necesario tomar conciencia de las situaciones que nos enfrentan o nos dividen, para buscar la verdad en el respeto, la escucha y el diálogo.

– Mirando al interior de nuestras comunidades daña la paz el dar lugar a las ‘habladurías’, chismes, comentarios innecesarios que muchas veces solo resaltan los errores y pecados del hermano.

Jesús, que no vino a juzgar ni condenar, nos invita ver lo bueno y positivo que hay en el otro y, en tal caso, ante un error, ser los que arriesgamos a la corrección fraterna.

En Evangelii Gaudium, el Papa Francisco nos advierte sobre ‘la guerra’ que muchas veces se manifiesta en nuestras comunidades cristianas por celos, competencias o por aferrarnos a ciertos lugares o misiones. “No nos dejemos robar la vida fraterna” (cf. N° 101) nos dice con vehemencia animándonos a un trato más humilde que deje de lado toda soberbia y orgullo.

Como San Francisco Solano, seamos custodios de la vida fraterna.

– Mirando nuestra realidad vemos que hoy daña la paz e impide un verdadero Encuentro toda situación de exclusión: una persona que quizás por ser diferente o complicada es dejada de lado; o por no haber tenido oportunidades de desarrollo es marginada. Una tentación fuerte puede ser seguir adelante con comunidades de unos pocos donde estamos solo los que nos entendemos. Esa marginación produce resentimientos, rencores que muchas veces se manifiestan en hechos de violencia y a cometer delitos.

La verdadera paz, como la que buscó en este lugar San Francisco Solano, era una paz que incluye a todos, y que especialmente da lugar al más débil al que solo no puede. Una paz que es fruto de que todos tengas posibilidades de desarrollarse. Donde la vida es cuidada y amada en todas sus etapas. Donde un anciano es protegido y valorados hasta el final de su vida; donde un joven puede encontrar un horizonte de vida cierto; donde la misma vida humana es considerada valiosa desde el para el bien común, para contribuir al bien de todos. Requiere mucha humildad para aceptar que inicio, desde su concepción, respetándosele el derecho a ser aceptada, cuidada, alimentada, amada.

– Nuestra sociedad también experimenta numerosas grietas que nos llevan a vivir momentos de tensión y muchas veces de descalificación cuando quien está de uno u otro lado cree tener toda la verdad.

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Ante una realidad similar, San Francisco Solano, buscó valorar la verdad que hay en ambas partes. Sin dudas que este camino requiere mucha escucha del otro para comprender su posición, requiere mucha apertura para aceptar sus propuestas que pueden ser de gran ayuda podemos estar equivocados.

Como San Francisco Solano, el creyente sabe que enfrentar situaciones de conflicto, que buscar la paz y construir una sociedad inclusiva no es tarea fácil. Por ello la misma fe lo lleva buscar en la oración y el encuentro con Dios la luz y la fortaleza necesaria. De hecho la paz entre españoles y aborígenes se va dando al poner la mirada en el Niño Jesús vestido de Alcalde. Cuando se reconoce que el verdadero poder lo tiene Dios que no nos busca conducir por la fuerza sino por atracción, con delicadeza.

Hay un TINKUNACO que es fundamental en nuestra vida de cada día. Es Necesario que cada día se dé un verdadero ENCUENTRO con Dios que vaya sanando y transformando nuestras vidas. Cuando esto se da vemos con más claridad el camino y descubrimos que vale la pena jugarse por el hermano y la hermana de la comunidad y que toda vida tiene un valor infinito, también la de quién está en la vereda de enfrente o piensa distinto.

Por eso, inspirados por este gran Santo misionero de América latina, alentados por los Mártires de nuestra tierra trabajemos con valentía por construir la CULTURA DEL ENCUENTRO, que nos ayude a superar la grietas que nos separan: a promover la CULTURA DE LA PAZ, enfrentando las diversas realidades de exclusión social; alentando la CULTURA DEL CUIDADO DE TODA VIDA.

La PAZ y la ALEGRÍA, son frutos que el Buen Dios da generosamente a quienes decididamente llevan adelante su misión inspirados y guiados por su Evangelio. No nos dejemos arrebatar esta PAZ y ALEGRIA.

Así sea.

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Beato ANGELELLI: Un nuevo estilo de vida es posible

(Homilía pronunciada por Mons. Dante G. Braida en el 43° aniversario del martirio del Beato Mons. ANGELELLI en la Catedral de La Rioja, 04 de agosto de 2019 // Textos bíblicos: Sab 3,1-9; 2Cor 4,7-15; Lc 12, 13-21)

Con alegría nos encontramos en esta Catedral celebrando al BEATO ENRIQUE ANGEL ANGELELLI CARLETTI en el 43° aniversario de su martirio. Mucho hemos recordado su vida y su entrega en este año particularmente en el marco de la beatificación de los cuatro mártires. Las cuatro carpas montadas en la plaza en aquellos días fueron una síntesis de un largo y fecundo camino recorrido por los mártires y que sigue siendo semilla buena para seguir dando frutos hoy en nuestra vida, en la Iglesia y en la sociedad.

El Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo fue la motivación más profunda de su vida y de obra. Ese Evangelio también hoy tiene que marcar nuestras búsquedas, nuestros sueños para que podamos ser instrumentos dóciles del Señor para que su Reino de justicia y paz sean realidad entre nosotros y conduzcan a una vida plena a todos los miembros de la sociedad.

Hoy ese Evangelio, en la página que escuchamos, nos llama la atención sobre conductas que dificultan esa posibilidad de vida plena para el pueblo. La ambición por tener más y más, ya sea por acumular bienes, prestigio o poder terminar aislándonos y dañando la vida de muchos, sobre todo de los más pobre y vulnerables.

“Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?”. Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios». Palabras fuertes de Jesús que nos mueven a reaccionar y no caer en esa trampa de la avaricia. En otra ocasión dirá: “De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”

Hoy muchos de nuestros hermanos y hermanas la están pasando mal porque no tienen lo necesario para vivir mientras que otros tienen en exceso. La falta de oportunidades de desarrollo de muchos niños, adolescentes y jóvenes; la escases de trabajo y el deterioro de los salarios; las distintas expresiones de violencia, por nombrar algunas situaciones, contrastan con la acumulación de bienes de algunos y la especulación egoísta de otros. También la desesperación de muchos contrasta con la indiferencia o la comodidad de quien cree tener la vida asegurada.

Jesús nos invita a un estilo de vida distinto donde podamos vivir con lo necesario y donde lo que hemos recibido o producido lo podamos compartir generando oportunidades para otros que no las tienen. Un estilo de vida centrado en Dios y abierto al prójimo en quién reconocernos claramente SU presencia. Un estilo de vida que nace de un corazón nuevo que vive y se renueva en un trato de amistad con el Señor que hace posibles nuevos y sanos vínculos con los demás, reconociendo en cada ser humano un hermano al cual tengo que ofrecerle lo mejor de mí y de quien tengo que recibir lo que puede darme como don de su vida.

Este nuevo estilo de vida está marcado también por la sensibilidad ante la necesidad de los demás, que sabe escuchar sus clamores más profundos y busca responder con acciones solidarias como modo natural de vida.
Un nuevo estilo de vida que incluye lo que el Papa nos propone como CULTURA DEL ENCUENTRO. O sea una cultura donde todos tenemos un lugar y algo para aportar, donde todos nos beneficiamos de los dones del hermano.

Jesús siempre se manifestó cercano a todos y estuvo disponible para el encuentro transformando los corazones y también las estructuras. La Samaritana, Zaqueo, Marta, María Magdalena, el mismo Pedro, y las multitudes que lo seguían y se encontraban con Él descubrían que algo les cambiaba en su vida y que ya no podían seguir igual.

Porque Jesús está en nosotros y camina entre nosotros un nuevo estilo de vida más sobrio y humilde, comprometido y solidario es posible, alentándonos siempre a que nos dispongamos a salir de nosotros mismos para caminar con otros y buscar el crecimiento de todos.

Enrique, Wenceslao, Carlos y Gabriel cuando se dejaron tocar por Dios ya sus vidas no fueron las mismas. La entrega generosa a los demás fue una consecuencia natural de ese encuentro.
Hace un rato vinimos caminando desde la Parroquia de Fátima hasta aquí recorriendo las calles de la Ciudad. Esa parroquia fue un lugar muy significativo de encuentro en la pastoral de Mons. Angelelli, de encuentro con Dios y de encuentro fraterno. Lugar donde se fue gestando una pastoral con fuerte incidencia social en la que el Evangelio iluminaba todas las realidades y alentaba a acciones transformadoras.

El caminar por las calles nos indica el lugar donde los cambios tienen que realizarse con el aporte de todos. El llegar aquí, donde están los restos del Obispo nos indica que la vida tiene una orientación última que es la Vida plena en Dios, esa vida de la que ya disfrutan plenamente nuestros mártires luego de transitar un camino evangélico aquí. Una sociedad con un nuevo estilo de vida, más inclusivo y solidario es tarea de todos. Pero sin duda que en quien tiene un rol de guía, de conducción, un rol de dirigente hay una mayor responsabilidad.

Estamos en un tiempo electoral. Tenemos la enorme responsabilidad de elegir a quienes guiarán los destinos de nuestras comunidades en los años siguientes. Elegir también a quienes, como legisladores, darán el marco necesario para una sana convivencia y un desarrollo social integral.

Con los criterios evangélicos y con los valores que movieron la vida de los mártires podemos discernir qué propuesta votar y a quién votar. Para así ver y elegir a quienes:

– más puedan generar un clima de diálogo y encuentro.
– más promuevan la participación ciudadana.
– defiendan y cuiden la vida humana desde su concepción y promuevan su desarrollo en todas sus etapas.
– propongan caminos concretos de creación de fuentes de trabajo.
– se comprometan a luchar decididamente contra el narcotráfico, uno de los flagelos que más destruyen a nuestros jóvenes y sus familias.
– se dispongan a atender a los numerosos rostros que hoy tiene la pobreza.
– busquen erradicar todo tipo de trata de personas que denigra la condición humana.
– se comprometan a generar oportunidades variadas a quienes están en situación de vulnerabilidad.
– puedan garantizar el cuidado del medio ambiente.
– más han sido coherentes en su trayectoria de vida.

Estos son algunos puntos a tener en cuenta. Pero también son ámbitos donde se espera y se requiere una mayor y decidida participación ciudadana.

Que Jesús, Buen Pastor, nos de la luz necesaria para discernir y elegir lo mejor. Para que asumamos con toda responsabilidad esta hora de nuestra Patria.
Pidamos a nuestros queridos beatos mártires que nos guíen e intercedan por nosotros para que se haga realidad el Reino de Justicia y Paz que nos vino a traer Jesús y por el que ellos dieron vida.

Así sea.

 

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