VISITA PASTORAL CON  LA IMAGEN DE SAN NICOLÁS

Mis queridos hermanos,

Como en los años anteriores, inicio una vez más la visita pastoral con el objeto de conocer en profundidad nuestras comunidades parroquiales y sus capillas, alentar su dinamismo evangelizador y fortalecer con encuentros y celebraciones las distintas iniciativas misioneras y de fraternidad solidaria.

No voy solo. Me acompaña nuestro Santo Patrono. En este día de la Virgen de Luján y hasta el 2 de junio, la imagen de San Nicolás, estará visitando los Llanos riojanos para llegar a las comunidades parroquiales de Patquía, Tama, Malanzán y Milagro. San Nicolás lleva en nombre de Jesucristo, la alegría del Evangelio. Su presencia es una bendición de Dios para el corazón del pueblo riojano que sale a recibirlo y acepta su invitación a un seguimiento renovado del Señor.

En las parroquias que serán visitadas, están disponibles los programas de actividades a fin de favorecer la participación de los fieles. No duden en pedirlos para conocer el día de la llegada de San Nicolás y enterarse de las distintas actividades que se han organizado.

Invito a la comunidad diocesana a acompañar la visita pastoral con su oración fraterna para que sea un tiempo fecundo de encuentro con Dios que nos permita reconocer una vez más su llamada a la vida, a la fe, a la esperanza y experimentar el gozo de ser parte de su Pueblo.

Los saludo con afecto en Jesús, nuestro buen Pastor resucitado.

 

 La Rioja, 8 de mayo, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

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CELEBRACIÓN DIOCESANA DE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

PRESENTACIÓN DEL MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA MUNDIAL POR LAS VOCACIONES E INVITACIÓN A PREPARAR ESA JORNADA EN LAS COMUNIDADES

“EMPUJADOS POR EL ESPÍRITU PARA LA MISIÓN”

Mis queridos hermanos,

Cercana la Jornada Mundial por las Vocaciones a la que llamamos familiarmente la Fiesta del Buen Pastor, el cuarto domingo de Pascua, deseo presentarles el Mensaje del Papa Francisco para que en todas las parroquias y comunidades se tenga a mano el pensamiento vivo de nuestro Papa que nos invita a rezar por las vocaciones mientras nos propone una serie de elementos que iluminan esa plegaria nuestra.

 

Toda vocación es una llamada misionera

Francisco destaca la dimensión misionera de toda vocación. El cristiano es esencialmente un discípulo misionero de Cristo, con quien camina por la vida, anunciándolo y dejando de lado cualquier tentación de éxito o poder en el intento. Servir misioneramente desde la propia vocación es hacerse portador de la luz de Cristo. El Papa no deja de insistir en que superemos toda forma de auto-referencialidad para concentrarnos en el amor de Dios que nos impulsa a llevarlo a los hermanos.

Es muy hermoso ver la actuación entusiasta de jóvenes y adultos que integran grupos misioneros y pasan algunos días de sus vacaciones llevando la Buena Noticia del Señor a los hermanos de poblaciones lejanas en general muy pobres y necesitadas del aliento espiritual que le lleva el abrazo misionero de estos grupos y que se concreta en visitas domiciliarias, celebraciones catequísticas, oratorios festivos y otras actividades que en la pedagogía misionera de la Iglesia aviva la fe.

Sin embargo esta actuación no debe limitarse a unos pocos días de verano sino que cada parroquia y comunidad debería animarse a prolongar en un estilo de vida inquieto y sensible esa Iglesia “en salida” que no le teme a los caminos difíciles sino a quedarse sosegada con la falsa ilusión de haberlo dado todo.

La propuesta del Papa Francisco se inscribe en una mirada integral del misterio de la vocación donde el corazón generoso del cristiano discierne con la ayuda del Espíritu Santo y la mediación de sus educadores o responsables de comunidad, la respuesta que plenifique su ser y lo lleve a darse y a darlo todo por el Reino de Dios. Les adjunto su Mensaje para esta Jornada así pueden tenerlo y procurar su reflexión en las comunidades y grupos. Se trata de una oportunidad en el año pastoral en que estamos invitados a madurar nuestra comprensión del misterio de la vocación.

“Sal de tu tierra…” (Génesis 12,1)

Cuando miro el mapa de nuestra provincia y más concretamente considero nuestra presencia eclesial en ciudades, pueblos y parajes, la memoria del corazón me trae a la mente tantas comunidades y rostros de hermanos y hermanas que mantienen viva su fe, que trabajan para compartirla allí donde viven, estudian o trabajan. En mis visitas para confirmar o a las fiestas patronales pero sobre todo en mi visita pastoral con San Nicolás, ese mapa habla de mucha vida en semilla, de cristianos que quieren jugarse por Jesús y su Iglesia.

Es preocupante la falta de sacerdotes y religiosas que puedan acompañarlos y ayudarlos a profundizar su camino de fe. No siempre tienen su misa o celebración dominical. Tampoco bastaría si así fuera. A la importancia de la vida sacramental se une de manera imprescindible la iluminación de la fe a través de la formación permanente del cristiano concretada en respuestas pedagógicas adecuadas al itinerario de fe de nuestro pueblo. Necesitamos para ello sacerdotes y religiosas misioneros pero también tenemos que formar en nuestros animadores parroquiales, catequistas y servidores de Cáritas, una perspectiva misionera que los lleve a compartir la Buena Noticia del Señor más allá de sus comunidades de origen.

“Pidan al Dueño de la mies“(Mateo 9,38).

Recemos a Dios para que no deje de llamar a muchachos y chicas de nuestras comunidades al servicio de la proclamación de la Buena Noticia del Reino de Dios en el sacerdocio y la vida consagrada. Uniéndonos en esta oración confiada al Padre, sabemos que no dejaremos solos al Hijo que ha querido contar con nosotros. Si el Espíritu impulsa a la misión, que llame con fuerza a la puerta del corazón de cristianos dispuestos a anunciar a Jesucristo, Luz del mundo y Señor de la historia.

Dos actividades de animación y reflexión vocacional tendrán lugar en la Diócesis en esta Jornada del Buen Pastor. Les ruego que no dejen de invitar a los jóvenes de sus parroquias en la medida de la cercanía y las posibilidades de traslado.

  • En la ciudad Capital, el sábado 6 de mayo de 19 a 24 hs. en la Capilla Sagrado Corazón, por Av. Julio Corzo, al lado de la nueva Escuela Normal frente al Tajamar.
  • En Chilecito, el domingo 7 de mayo desde las 16 hs. en el salón San Pablo con dinámicas y charla sobre la vocaciones, para concluir con la misa de jóvenes.

Finalmente, les recuerdo que las colectas de ese fin de semana, serán destinadas íntegramente a la formación sacerdotal. Es la única colecta imperada diocesana y tiene esta importante finalidad que redunda en un mejor acompañamiento vocacional de nuestros seminaristas que concurren a los seminarios de las Arquidiócesis de San Juan y de Córdoba.

Los saludo con afecto en el Señor, nuestro buen Pastor resucitado.

 La Rioja, 17 de Abril, en la Octava de Pascua de 2017.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 54° JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Empujados por el Espíritu para la Misión

 

Queridos hermanos y hermanas

En los años anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocación cristiana: la invitación a «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado donde la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta

Ahora, con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no está llamado a anunciarse a sí mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí: «La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera» (Exht. Ap. Evangelium gaudium, 21).

Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.

Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensación de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros «labios impuros», haciéndonos idóneos para la misión: «Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”» (Is 6,7-8).

Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos (cf. Hch 10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos (cf. Catequesis, 30 enero 2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «aquí estoy, mándame». Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24 marzo 2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes así: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegría a todos (cf. Mt 13,44).

Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misión cristiana: ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).

Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo, que Jesús mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18). Esta es también nuestra misión: ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación.

Jesús camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del corazón del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensación de extravío y percibir que nos faltan energías y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misión cristiana como una mera utopía irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia «liturgia del camino», que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado. Los dos discípulos, golpeados por el escándalo de la Cruz, están volviendo a su casa recorriendo la vía de la derrota: llevan en el corazón una esperanza rota y un sueño que no se ha realizado. En ellos la alegría del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. ¿Qué hace Jesús? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su desánimo, hace que arda su corazón y les abre sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, «que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Evangelii gaudium, 266).

Jesús hace germinar la semilla. Por último, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, también con la mejor intención, se acabe cediendo a un cierto afán de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatría del éxito y del poder, la preocupación excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde más a un espíritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.

Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios.

Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros «deberes que cumplir», nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.

María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero.

Vaticano, 27 de noviembre de 2016

Francisco

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CARTA PASTORAL DE PASCUA

CARTA PASTORAL DE PASCUA

                                  “Y nos envió a predicar al pueblo y atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muerto.” (Hch. 10,42)

 

Mis queridos hermanos y hermanas riojanos,

¡Feliz Pascua de Resurrección! Nuestro corazón anticipa en la oración lo que proclamaremos con gozo en la Vigilia Pascual. “Jesucristo es el Señor. ¡Y vive!”

Si la Semana Santa nos permite una reflexión intensa y concentrada en los últimos días de Jesús y sus celebraciones nos introducen en un clima de honda vivencia de los sentimientos del Señor, la experiencia de la Pascua atraviesa la vida y los desafíos de la Iglesia con la certeza de la fuerza del amor que todo lo hace nuevo.

La muerte no tiene la última palabra porque la vida que viene de Dios es más fuerte: Las heridas en sus manos y en su costado nos enseñan el precio de su dolor redentor. Sus palabras y signos pascuales nos enseñan el camino: Anunciar la fuerza de su amor, vivo y presente, crucificado pero resucitado de entre los muertos.

Jesús vive en la lucha de tantas familias que en su amor creativo y fecundo se juegan por la educación de sus hijos,  en el compromiso evangelizador de tantos catequistas de nuestras parroquias, capillas y comunidades eclesiales, que se prodigan para llegar a los barrios más alejados. Jesús vive en el servicio solidario de nuestros voluntarios de Cáritas, en las gauchadas de tantos vecinos que se preocupan por los que están pasándola mal y se acercan para animarlos y ayudarlos. Jesús vive y su vida es la nuestra. Nos ha ganado para siempre la dignidad de hijos muy amados por Dios. No podemos volvernos atrás porque Él se nos adelanta para esperarnos allí donde lo anunciemos.

Les deseo una muy feliz Pascua. No nos quedemos congelados en una fotografía de ceremonias muy hermosas. De la fuerza celebrativa de estos días pasemos al dinamismo siempre urgente de la misión para dar así testimonio del Señor. La Resurrección se hace palpable en la vida nueva que se multiplica y transforma la historia humana. La Iglesia “en salida” que nos propone Francisco nos invita a sumarnos al andar de los que creen en la fuerza de la Resurrección que todo lo transforma desde el amor herido y victorioso de Cristo.

Los abrazo y bendigo en Jesús, nuestro Buen Pastor resucitado.

La Rioja, 10 de abril de 2017.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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Carta al Pueblo de Dios – Mensaje del Decanato San Francisco Solano de La Rioja

 

MENSAJE DEL OBISPO, EL PRESBITERIO Y LOS RELIGIOSOS DEL DECANATO

 

“Creemos en la fuerza del Evangelio sembrado en el corazón de nuestro pueblo” (Mons. Angelelli, Homilía radial, 31 de agosto de 1975)

 

Nosotros, obispo, sacerdotes, religiosos y religiosas del decanato “San Francisco Solano” de la Ciudad de La Rioja, de reciente creación, formado por los barrios que rodean el centro de la ciudad y los barrios nuevos del sur de la ciudad, queremos presentarnos al Pueblo de Dios y expresarles que nuestra primera actitud quiere ser la de escucharlos y escucharnos.

Algunos clamores que recibimos de las comunidades barriales que acompañamos fueron señalados por el Mensaje de nuestro Padre Obispo Marcelo en la fiesta de San Nicolás y el Niño Alcalde y nos siguen interpelando:

– La merma en la producción, el cierre de fábricas y de otras fuentes laborales, la precarización del trabajo con  despidos programados y continuos o retiros laborales no tan voluntarios.

– La suba en las tarifas de los servicios públicos.

– Las dificultades del sistema de salud colapsado por la falta de personal, de equipos e insumos así como una importante quita en la cobertura gratuita de medicamentos específicos para los adultos mayores.

– El flagelo del narcotráfico que empuja a muchos adolescentes y jóvenes a la delincuencia y la muerte prematura.

– El crecimiento alarmante de la violencia contra la mujer.

– Distintos episodios de violencia institucional protagonizados por efectivos policiales.

Todos estos elementos destruyen las raíces de la vida familiar y social. Con el Papa Francisco, volvemos a la escena evangélica del pobre Lázaro (Lc16, 19-31) que nos conmueve y compromete nuestro propio aporte personal y solidario y nos pide dar de nosotros mismos, darnos, descubrir la necesidad del hermano, hacer actual el Evangelio de la alegría y la esperanza.

Por estas razones, queremos convocar una Asamblea Pastoral  del Decanato “San Francisco Solano”. Imaginamos este espacio y su preparación como un tiempo que nos concedemos para escucharnos, contarle a Dios lo que nos aflige y encontrar los caminos que superen aquellas situaciones padecidas por nuestros hermanos y hermanas de toda edad y condición.

PROPONEMOS:

– Un camino de preparación en parroquias y capillas, comunidades eclesiales de base y de vida consagrada, grupos de oración, asociaciones y movimientos apostólicos, donde puedan expresarse los gozos y alegrías, los dolores y angustias de las familias.

– La Asamblea Decanal, como punto de llegada de esos distintos caminos comunitarios, donde nos ejercitemos en la escucha y el consenso en la búsqueda de estrategias y alternativas solidarias y fraternas.

 ¿CUÁNDO Y DÓNDE?

El sábado 17 de junio, de 08.30 a 16.00 hs., con almuerzo a la canasta), en las instalaciones de la UTN (San Nicolás de Bari 1100, Ciudad de La Rioja).

Ese día, vísperas de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesús, hacemos memoria de la Última Cena del Señor (cf. Jn 13, 1-15), anticipo de su entrega en la Cruz, fiesta del Pan de Vida y del pan solidario de los hermanos, fruto del trabajo digno y de la paga justa.

INVITAMOS A:

– Los bautizados que hacen suya la vida y misión de la Iglesia participando en parroquias y capillas, comunidades eclesiales de base, grupos, asociaciones y movimientos apostólicos,

– Las familias, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos,

– Los vecinos con los que compartimos los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestro tiempo.

– Todas las personas de buena voluntad.

Queridos hermanos y hermanas,

Los saludamos de corazón en la inminencia de la Pascua, implorando la bendición de Jesucristo, hermano, amigo, nuestro redentor, muerto y resucitado por amor a nosotros. Que Él, con la intercesión de San Francisco Solano, nos haga capaces de vivir la Palabra y al hermano, como un don.

La Rioja, Domingo de Ramos de la Pascua de 2017.

 

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas del Decanato “San Francisco Solano”:

  1. Roberto Queirolo, Parroquia Nuestra Señora de la Merced (Sanagasta)
  2. Fabián Tanquía – Diacono Pablo Delgado, Parroquia Señor del Milagro
  3. Ítalo Ochoa Zambrano. – P. Daniel Climente, Parroquia Nuestra Señora de Fátima
  4. Miguel Paredes – P. Adrián González sdb – P. Marcos Aguirre sdb y Hno. Gabriel Osorio sdb, Parroquia Santa Rita
  5. David Escalzo, Parroquia del Espíritu Santo
  6. Miguel Sosa – P. Mauricio Giménez y Hnas Ermelinda Córdoba RA – Hna Mercedes Frogel RA – Hna Leonarda Hoeler RA, Cuasi Parroquia Ntra. Señora del Rosario de San Nicolás
  7. Enrique A. Martínez. (Quique) – P. Joaquín Sánchez hsjd – Hno Claudio Pane hsjd, Parroquia de la Resurrección de Nuestro Señor
  8. Carlos González, Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa

Oración de San Francisco Solano

“Mi buen Jesús, mi redentor y amigo,

¿Qué tengo yo que tú no me hayas dado?

¿Qué sé yo que tú no me hayas enseñado?

¿Qué valgo yo, si no estoy contigo?

¿Qué puedo yo, si no estás conmigo?

Perdóname Señor, sin vanidad me hiciste

y, sin que te lo rogara, tú me criaste.

En criarme y redimirme mucho hiciste;

menos obrarás de lo que obraste

en perdonar la obra que tú hiciste.

Pon los ojos, Señor, en mí,

y ten misericordia de mí,

porque soy solo y pobre. Amén”

 

 

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BEATO GREGORIO MARTOS MUÑOZ, MÁRTIR Y CHILECITEÑO (1908-1936)

 

Queridos hermanos,

En estos días hemos recibido una muy hermosa noticia. El papa Francisco ha beatificado el pasado 25 de marzo a  GREGORIO MARTOS MUÑOS, sacerdote del clero granadino, nacido en la ciudad de Chilecito el 3 de abril de 1908. Forma parte de una legión de mártires caídos bajo la violencia de la Guerra Civil Española. Como Iglesia nos hacemos eco de esta buena nueva que nos invita a considerar la obra de Dios en uno de sus hijos nacido en esta bendita tierra riojana.

Hijo de inmigrantes

Gregorio, hijo de inmigrantes españoles procedentes de Válor, Granada, fue bautizado pocos días después de su nacimiento en la Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón, hoy Santuario de Santa Rita, en Chilecito. Todavía era pequeño cuando regresaron al pueblo natal de los padres. Las crónicas hablan de un carácter bondadoso y piadoso que recibió de su madre, doña Josefa, la formación cristiana.

Vocación y ministerio sacerdotal

Ingresó muy joven al Seminario de Granada donde cursó con brillantez sus estudios.

Ordenado sacerdote fue destinado a la Parroquia de San Isidro Labrador de El Ejido donde desempeñó su ministerio caracterizado por la ternura de buen pastor a lo largo de tres breves e intensos años. Particularmente preocupado por los más pobres, los socorría en sus necesidades más elementales.

Quiso vivir a fondo la pobreza por el Reino de Dios con una vida austera y dejando a sus hermanos su parte en la herencia paterna. Así lo refieren los testimonios familiares vertidos en la causa. Procuraba alcanzar a todos con su ministerio. Los testimonios concuerdan en destacar su invitación y acogida cordial de las familias que llevaban a bautizar a sus hijos, inclusive de la comunidad gitana, muchas veces excluida en los ambientes de la época. Se sabe además de su corazón ardientemente mariano y su devoción al rosario cuya oración diaria alentaba.

Mártir

En el marco de la violenta Guerra Civil Española, las autoridades locales lo apresaron con cargos inventados, el 21 de julio de 1936, luego de saquear la casa parroquial. Trasladado a distintas prisiones sufrió la tortura física y los apaleos de sus captores en la cárcel de El Ejido.

El 19 de agosto, junto con otros detenidos, fue conducido a la Albufera de Adra. En la inminencia de la muerte, confesó sacramentalmente a sus compañeros de prisión. Su cuerpo torturado, fue acribillado a balazos y luego quemado. Al concluir la Guerra Civil, su familia trasladó sus restos mortales al Cementerio Municipal de Válor. Su madre le hizo prometer a todos sus hijos que nunca vengarían la muerte de su hermano para vivir consecuentemente con su bondad y entrega cristiana y sacerdotal.

Declaración de martirio

Perseguidos por su fe, no empuñaron armas y no eran de ningún bando político; los 115 mártires de Almería fueron declarados tales por el Cardenal Angelo Amato el pasado 25 de marzo en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce.

Integran el grupo 20 laicos (18 hombres jóvenes o padres de familia y dos mujeres, una de ellas de etnia gitana), además de 95 sacerdotes, de ellos 92 diocesanos, 1 franciscano y 2 operarios diocesanos.

Esta causa, iniciada el 11 de abril de 1995 en la Catedral de Almería, se integró con la declaración de más de 500 testigos. Su abundante documentación, 10.000 páginas, permitió concluirla en Almería el 21 de mayo de 1998. Desde febrero de 1999 fue estudiada en la Congregación para la Causa de los Santos, en Roma. El 14 de junio de 2016 el Papa Francisco firmó el Decreto que reconoció el martirio de todos ellos y autorizó su Beatificación, la cual tuvo lugar este 25 de marzo. Un día después, en el rezo del Angelus, el Papa Francisco se refirió a los Mártires de Almería, calificándolos de “testigos heroicos de Cristo y de su evangelio de paz y de reconciliación fraterna”.

Una invitación de parte de la Iglesia

Ciertamente Gregorio vivió intensamente su vida y lo apostó todo al Señor para servirlo en el gozo del ministerio sacerdotal. No podemos presumir de su precoz y brevísima riojanidad ya que la mayor parte de su vida transcurrió en Válor, Granada, aunque bien sabemos que nada en casual. Por eso nos alegramos de que sea un riojano al que la Iglesia ha reconocido con toda claridad que ha derramado su sangre por el Reino de Dios.

En tiempos donde la inmigración atraviesa una verdadera crisis humanitaria, su recuerdo nos remite al hogar que nuestra Patria ha sido para tantos hermanos y hermanas procedentes de otras latitudes. Como riojanos nos sentimos bendecidos porque nuestra tierra, laboriosa y humilde, ha sido el Belén de Gregorio.

Pidamos por su intercesión nuestra propia fidelidad al Señor. Si el heroísmo del martirio nos puede parecer lejano y extraordinario, que el ejemplo del beato Gregorio aliente la consagración diaria y entusiasta a nuestra propia misión.

 

Hermanos los saludo y abrazo con afecto en Jesús, nuestro Niño Alcalde y buen Pastor.

 

La Rioja, 31 de marzo de 2017.-

 

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

 

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Alocución del Papa Francisco a los participantes en el curso de formación para los párrocos sobre el nuevo proceso matrimonial (Roma, 25.02.2017)

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Alocución del Papa Francisco a los participantes en el curso de formación para los párrocos sobre el nuevo proceso matrimonial

(Roma, 25.02.2017)

Esta mañana en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre ha recibido en audiencia a los participantes en el Curso de Formación para los Párrocos sobre el nuevo proceso matrimonial organizado por el Tribunal de la Rota Romana en el Palacio de la Cancillería del 22 al 25 de febrero.

En el discurso que les dirigió el  Papa recordó que todo lo que se había discutido y propuesto en el Sínodo de los Obispos sobre el tema “El matrimonio y la familia”, se ha integrado en la exhortación apostólica Amoris laetitia y  traducido en normas jurídicas contenidas en dos documentos: el motu proprio Mitis iudex y el motu proprio Misericors Jesus. “Es  bueno –observó- que vosotros, párrocos , a través de estas iniciativas de estudio, podáis profundizar  esta materia, porque sois vosotros, sobre todo, los que la aplicáis concretamente en el contacto diario con las  familias”.

“En la mayoría de los casos –prosiguió- sois los primeros interlocutores de los jóvenes que quieren formar una nueva familia y casarse en el sacramento del matrimonio. Y a vosotros también se dirigen aquellas parejas que, debido a serios problemas en su relación, se encuentran en crisis, necesitan reavivar la fe y redescubrir la gracia del sacramento; y en algunos casos piden instrucciones para iniciar un proceso de nulidad. Ninguno mejor que vosotros conoce y está en contacto con la realidad del tejido social en el territorio y experimenta su variada  complejidad: matrimonios celebrados en Cristo, uniones de hecho, uniones civiles, uniones fallidas,  familias y jóvenes felices e infelices. De cada persona y cada situación estáis llamados a ser compañeros de viaje para testimoniar y sostener”.

“Que vuestra primera  preocupación sea dar testimonio de  la gracia del sacramento del matrimonio y del bien primordial de la familia, célula vital de la Iglesia y la sociedad, mediante el anuncio de que el matrimonio entre un hombre y una mujer es un signo de la relación esponsal entre Cristo y la Iglesia –dijo el Papa a los párrocos-  Ese testimonio lo ponéis en práctica cuando preparáis a  las parejas de novios para el matrimonio, haciéndolos conscientes de la profunda importancia del paso que están a punto de dar, y cuando acompañáis con solicitud a las  parejas jóvenes, ayudándolas a vivir en las luces y sombras, en los momentos de alegría y en los de la fatiga, la fuerza divina y la belleza de su matrimonio.  Y me pregunto, cuántos de estos jóvenes que vienen a los cursillos prematrimoniales entiendan lo que significa “matrimonio”, el signo de la unión de Cristo con la Iglesia. “Sí, sí –dicen que sí- pero ¿lo entienden? ¿Tienen fe en ello? Estoy convencido de que sea necesario un verdadero neocatecumenado para el Sacramento del matrimonio y no una preparación con dos o tres reuniones”.

Francisco hizo hincapié en que los párrocos debían recordar siempre a los esposos cristianos  que en el Sacramento del Matrimonio Dios, por así decirlo, se refleja en ellos, “imprimiendo su imagen y el  carácter indeleble de su amor”… El amor del Dios Trino y el amor entre Cristo y la Iglesia, su esposa, sea el centro de la catequesis y de la evangelización matrimonial: a través de encuentros personales o comunitarios, programados o  espontáneos, no os canséis de mostrar a todos, especialmente a los esposos, este”gran misterio”. Mientras ofreceís este testimonio, preocuparos también  por sostener a los  que se han dado cuenta de que su matrimonio no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación. En esta tarea, delicado y necesaria, haced que vuestros fieles os vean  no sólo como expertos de actas burocráticas o normas jurídicas, sino como hermanos que los escuchan y comprenden”.

“Al mismo tiempo, hacéos  prójimos con el estilo propio del Evangelio, en el encuentro y la acogida, de aquellos jóvenes que prefieren convivir  sin casarse –señaló- porque  en el nivel espiritual y moral, se encuentran entre los más pobres y los pequeños, de los que la Iglesia, siguiendo las huellas de su Maestro y Señor, quiere madre que no abandona, sino que se acerca y cuida. Cristo también ama a estas personas de corazón. Miradlos  con ternura y compasión. Este cuidado por los más pequeños, precisamente porque emana del Evangelio, es una parte esencial de vuestra tarea de promoción y defensa del sacramento del matrimonio”.

Por último, el Santo Padre recordó que en su reciente discurso a la Rota Romana había recomendado poner en marcha un verdadero catecumenado de los novios, que incluya todas las etapas del viaje sacramental: el tiempo de preparación para el matrimonio, su celebración y los años inmediatamente posteriores. “A vosotros, párrocos, colaboradores indispensables de los obispos se os confía principalmente este catecumenado –subrayó- Os animo a ponerlo en práctica a pesar de las dificultades que puedan surgir”. Y creo que  la dificultad más grande sea concebir o vivir el matrimonio como un hecho social –“tenemos que cumplir este acto social”- y no como un verdadero sacramento que requiere una larga preparación”.

El Papa terminó agradeciendo a los presentes su compromiso de anunciar el Evangelio de la familia y pidió que el Espíritu Santo les ayudase a ser “ministros de  paz y de consuelo en medio de los fieles santos de Dios, especialmente a los más vulnerables y necesitados”.

 

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Agenda diocesana de actividades en los próximos días

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Queridos hermanos

Vamos retomando las actividades diocesanas después del receso estivo. Hace algunos días les envié la Carta pastoral para vivir la Cuaresma invitándolos a leer  en parroquias y comunidades el Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma.

El 25 de febrero desde las 9 de la mañana nos reuniremos como teníamos en agenda, en el Convento de Santo Domingo, con los catequistas de las comunidades y parroquias. La experiencia de estos dos últimos años de trabajo con muchos servidores de la catequesis, nos muestra lo importante del intercambio y la puesta en común de materiales e información. La presencia de algunos sacerdotes que han venido participando enriquece muchísimo la reunión ¡Los espero para reencontrarnos y poner la mano en el arado!

Los días 13 a 15 de marzo de 19 a 21, invito a catequistas, equipos de liturgia y servidores del ministerio de música de comunidades y parroquias para preparar los cantos y la animación musical de las celebraciones de Semana Santa y Pascua. Con la ayuda del P. Daniel Climente, del grupo Pueblo de Dios, que durante este año 2017 estará entre nosotros, será una hermosa oportunidad para formarnos en vistas al gran acontecimiento de la Pascua del Señor. Tendrá lugar en la escuela Pío XII (Nivel primario) en el centro de la ciudad de La Rioja. Se pide a los músicos traer sus instrumentos musicales y a todos, ganas de compartir. Adjunto el afiche con detalles.

El 18 de marzo será el encuentro de delegados de pastoral juvenil en la ciudad de Olta. Próximamente les darán más precisiones sobre horarios y temario. Es sumamente importante que concurran los representantes de parroquias, comunidades y movimientos en octubre de este año en que la Iglesia argentina celebrará su 2° Encuentro Nacional de Jóvenes en la ciudad de Rosario bajo el lema “Con vos renovamos la historia”. El Santo Padre nos invita a orar y preparar en comunión con toda la Iglesia, el Sínodo de Obispos que precisamente reflexionará sobre “El joven, la fe y el discernimiento vocacional”.

Con afecto, los abrazo y bendigo en Jesús, nuestro Niño alcalde y buen Pastor.

 

La Rioja, 14 de febrero de 2017.

 

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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