Inicio Visita Ad Limina Monseñor Dante Braida

Inicio Visita Ad Limina
Roma, 12 de mayo de 2019

Querida Comunidad de la diócesis de La Rioja:

Al calor de lo vivido con la beatificación de los cuatro mártires y en el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones estoy iniciando hoy la Visita “Ad Limina Apostolorum”.
Esta Visita tiene por objetivo acrecentar los lazos de comunión con el Papa y fortalecer el camino misionero de la Iglesia. Se trata de crecer en la corresponsabilidad en la tarea evangelizadora que se desarrolla en cada diócesis en unidad con el Papa.
Los obispos argentinos fuimos organizados en tres grupos. El grupo al que estoy integrado es el tercero e incluye a los obispos de la región NOA, Cuyo, Patagonia y Centro.
Las actividades de estos días son fundamentalmente tres:
— Peregrinar y venerar las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo;
— Encontrarnos con el Santo Padre;
— Visitar los distintos organismos de la Santa Sede que tratan diversos asuntos de la vida de la Iglesia. Allí se busca exponer temas propios de cada diócesis, dar explicaciones, responder a eventuales preguntas o solicitar información. Algunos de estos organismos son: Congregación para la Educación Católica, Congregación para la Causa de los Santos, Congregación para la Doctrina de la Fe, Congregación para los Obispos, Congregación para el Clero, Congregación para la Vida Consagrada, Congregación para el Culto Divino, Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Pontificia Comisión para la Protección de los
Menores, Pontificia Comisión para América Latina, Secretaría para la Comunicación, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano.
También tendremos tiempos de oración en común y concelebraciones litúrgicas en distintas Basílicas pontificias.
En el encuentro con el Papa llevaré la cercanía y afecto de todo el pueblo riojano y nuestra gratitud por su ardua misión como Pastor de toda la Iglesia. Le diré también que, como nos pide tantas veces, rezamos por Él.
Les pido que me acompañen con sus oraciones para que estos encuentros me renueven en la fe y en la misión pastoral y podamos caminar juntos llevando con alegría y renovado ardor la misión de la Iglesia en nuestra querida tierra riojana. Cuenten también con mis oraciones por ustedes y sus intenciones.
En el mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones de este año, el Papa nos invita a reflexionar sobre “cómo la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con Él y por Él”. Unidos pidamos al Señor especialmente por nuestros/as adolescentes y jóvenes para que escuchando su llamado les conceda la valentía de arriesgarse en una respuesta confiada y generosa.
Que la Virgen del Valle, San Nicolás y los beatos Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao intercedan por nuestra iglesia riojana para que esta Jornada y estos días de la Visita Ad Limina sean fructíferos para toda la diócesis.
Bendiciones y mucha paz

+ Dante G. Braida
Obispo de La Rioja

 

Carta inicio Visita Ad limina 12 mayo 2019

 

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El Papa Francisco envía su bendición a todo el pueblo riojano

El obispo de La Rioja, Monseñor Dante Braida, expresó que durante el encuentro que mantuvo con el Santo Padre donde entregó las reliquias de los beatos Mártires Riojanos, el papa envió su bendición a todo el pueblo de La Rioja.

La confirmación la realizó al equipo de prensa y comunicación de la Diócesis donde comentó la cordialidad del encuentro que mantuvo el pasado miércoles en el marco de la Audiencia General brindada por el papa Francisco en Roma.

Padre Dante

Sobre el momento vivido, Monseñor Braida dijo que “Fue un encuentro muy cordial y alegre. Le transmití los saludos y cercanía del pueblo riojano. Me preguntó sobre cómo había sido la beatificación de los mártires lo que le comenté brevemente”, expresó.

En ese contexto dijo que “Luego junto con el Arzobispo de Mendoza Mons Colombo; el Ministro General de los Frailes Franciscanos conventuales, Fray Marco Tasca y el postulador de la causa Fray Damian Patrascu, le entregamos las reliquias que fueron recibidas con mucha devoción y alegría”.

Beso a las Reliquias

Luego de recibir las reliquias de los Beatos riojanos, el obispo Dante comentó que el papa Francisco mediante este encuentro y por medio suyo “Envía su bendición a todo el pueblo riojano”.

En lo personal, el máximo responsable de la iglesia riojana dijo que fue “Una alegría enorme por lo que significan los cuatro mártires y por llevar en el corazón al pueblo riojano. ¡Estoy muy contento!”, expresó.

Monseñor Dante Braida se encuentra en la ciudad del Vaticano a la espera de comenzar con la visita “Ad Limina Apostolorum” de manera formal a partir del próximo domingo 12 de mayo, correspondiente al tercer grupo de obispos pertenecientes a las regiones NOA, Centro, Cuyo y Patagonia.

Durante esta visita de los obispos argentinos a Roma, mantendrán una audiencia con el Papa Francisco, presentarán un informe de la realidad pastoral de cada diócesis, recorrerán diferentes dicasterios vaticanos y rezarán ante las tumbas de San Pedro y San Pablo renovando su fe y servicio pastoral a la iglesia.

Junto a Francisco

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El Papa Francisco recibió las reliquias de los Beatos Riojanos

En el marco de la Audiencia General que el Papa Francisco mantuvo en la mañana de este miércoles en Roma, el obispo de La Rioja Mons. Dante Braida, acompañado por el Arzobispo de Mendoza Marcelo Colombo y el padre Damián Pátrascu posturaldor de la Causa, entregaron las reliquias de los Beatos riojanos.

El encuentro fue previo al inicio de la visita Ad Limina correspondiente al tercer grupo que los obispos argentinos realizan en la ciudad de Roma a partir del domingo 12, en el marco de la audiencia general que brindó el Papa Francisco en la mañana de este miércoles, y de la cual participaron el obispo de La Rioja Mons. Dante Braida, el arzobispo de Mendoza y el padre Damian Patrascu, quienes presentaron al sumo pontífice un relicario con reliquias de los nuevos beatos, en un encuentro de acción de gracias por el regalo a la iglesia de los bienaventurados siervos de Dios.

En diálogo con “Radio Nihuil” de Mendoza, el Arzobispo Colombo manifestó que “Le entregamos las reliquias de los Mártires Riojanos al Papa, nuestro encuentro fue más que nada protocolar en el marco de una audiencia masiva, y el encuentro que tendremos con el papa será el próximo Jueves”.

En referencia al momento, Monseñor Colombo expresó que “Fue muy conmovedor, fui con el padre general de la orden de los conventuales, recordemos que uno de los mártires pertenecía a esta orden, y el actual obispo de La Rioja, Monseñor Dante, tuvimos ese encuentro y fue muy conmovedor cuando el Papa besó las reliquias de los Mártires Riojanos”.

El encuentro tuvo lugar en la mañana de este miércoles 8 de mayo, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, días previos al inicio de la visita Ad Limina Apostolorum correspondiente para el tercer grupo de obispos en la ciudad del Vaticano.

El relicario entregado al Pontífice Romano contiene las reliquias de los cuatro Mártires Riojanos beatificados el pasado sábado 27 de abril, Enrique Ángel Angelelli Carletti, obispo de La Rioja, Gabriel Longueville, sacerdote diocesano, Carlos de Dios Murias, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Conventuales y Wenceslao Pedernera, laico, esposo, padre de familia y obrero rural.

Esta presentación al Sumo Pontífice representa una muestra de agradecimiento y de cercanía de la Iglesia riojana con la Santa Sede por el regalo de los nuevos Beatos, quienes entregaron su vida en el año 1976 por la persecución en odio a la fe durante la última dictadura militar en Argentina.

En consonancia a esta entrega realizada al Santo Padre, quedará en la Iglesia Argentina en Roma un relicario diseñado y confeccionado por “Parodi Orfebres” en la provincia de Bs. As.

Este relicario nuevo relicario es un tríptico en marquesina que contiene en el centro grabado un paisaje riojano y en los costados, los lugares para una reliquia de cada mártir y que será preservado en una caja del mismo material y que lleva grabado en el centro el escudo episcopal del obispo de la diócesis, Dante Braida.

Por su parte, los obispos Dante Braida y Marcelo Colombo, iniciarán la visita formal junto con el tercer grupo de obispos pertenecientes a la región NOA, Centro, Cuyo y Patagonia a partir del domingo 12 de mayo.

Durante esta visita de los obispos argentinos a Roma, mantendrán una audiencia con el Papa Francisco, presentarán un informe de la realidad pastoral de cada diócesis, recorrerán diferentes dicasterios vaticanos y rezarán ante las tumbas de San Pedro y San Pablo renovando su fe y servicio pastoral a la iglesia.

Fuentes: CEA y Diócesis de La Rioja

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MISA ACCIÓN DE GRACIAS POR BEATIFICACIÓN DE Mons. ANGELELLI

MISA ACCIÓN DE GRACIAS POR BEATIFICACIÓN DE Mons.
ANGELELLI Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

+ Dante G. Braida – Obispo de La Rioja – 28/04/19

Querido Cardenal Becciu, gracias por su presencia. Querido Nuncio, Mons. Léon Kalenga, gracias por estar aquí. En ustedes vemos de un modo claro y tangible la cercanía del Papa Francisco.
Queridos hermanos obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, queridísimos fieles laicos. Todos venidos de distintos lugares de esta querida tierra riojana, del país y del mundo.
1. Con inmensa alegría participamos hoy de esta misa de acción de gracias por la beatificación de Mons. Enrique Angelelli, Wenceslao Pedernera y los padres Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville. Y lo hacemos aquí, en el paraje “El Pastor”, en Punta de los Llanos, un lugar ya tan emblemático donde nuestro querido Enrique dio la vida siguiendo al Señor en el fiel pastoreo de su pueblo. Donde su sangre corrió por este asfalto. Donde su palabra pretendió ser callada y su obra opacada. Pero eso no fue posible porque desde aquél día su sangre valiente no dejó de dar vida, su presencia cercana no dejó de inspirar y su corazón lleno de ternura no dejó de amar.

2. Hoy estamos aquí para agradecer la vida y misión de nuestro Padre y obispo Enrique. Estamos en este lugar donde durante estos cuarenta y tres años no se apagó la llama de la memoria. Cuánto
agradecer a tantos que mantuvieron esa llama encendida, llama que en estos últimos años fue creciendo hasta hacerse una fogata ya inextinguible. Agradecer a muchas organizaciones e instituciones que recorrieron sus huellas, recopilaron datos de su camino misionero y martirial, para trasmitirnos sus enseñanzas, aun en tiempos difíciles. De modo particular deseo agradecer a sus familiares, algunos aquí presentes, que fielmente contribuyeron a este cometido. También a los frailes franciscanos conventuales, que junto a su Padre General, Fray Marco Tasca, colaboraron con la diócesis en todo momento, para llevar adelante la investigación canónica que culminó con la beatificación de Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao.

3. En el Evangelio vemos el origen de ésta, nuestra alegría de hoy. Jesús, luego de dar la vida por fidelidad al Padre y por nuestra salvación, se presenta resucitado a sus discípulos que estaban encerrados y temerosos. Ellos, dice la Palabra, “Se llenaron de Alegría cuando vieron al Señor”. La Resurrección de Jesús, su triunfo sobre el mal y la muerte, su Vida plena, su paz dada en abundancia hace que los discípulos desborden de gozo. Nuestros cuatro Beatos, luego de transitar el camino de Jesús, de vivir el Evangelio y dar la vida por él, participan en plenitud de esa alegría. Por eso fueron declarados beatos es decir: Felices, bienaventurados, dichosos. Hoy venimos a participar de esa alegría, venimos a dejarnos llenar por ella, teniendo presente que todos estamos llamados a participar de esa plenitud de Vida si, con la gracia de Dios, asumimos con decisión y valentía el camino de Jesús acrecentando nuestra amistad con Él y viviendo desde el amor nuestro compromiso cotidiano en la construcción del Reino en este mundo.

4. Ese camino que nos enseñó Jesús está centrado en la Caridad, en un Amor que es entrega y misericordia. Hoy, justamente, participamos de esta Eucaristía en este domingo llamado de la Misericordia.

En el Evangelio el Resucitado decía a los discípulos: “Reciban el Espíritu Santo… Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen….” haciendo hincapié en el perdón como expresión de la misericordia. A su vez, la misión que ellos tendrán que llevar adelante, deberá manifestar esa misericordia a todos de modo que, experimentando en ‘carne propia’ la misericordia, los miembros de la Iglesia sean fieles comunicadores de la misma especialmente con los más pobres y pequeños, con los postergados y humillados.
El testimonio del Libro de los hechos de los Apóstoles nos enseña que los discípulos desde la primera hora empezaron a prodigar generosamente esa misericordia. Decía la primera lectura que los Apóstoles “hacían muchos signos y prodigios en el pueblo”… la multitud “sacaban a los enfermos a la calle… para cuando pasara Pedro al menos su sombre los cubriera…; traían enfermos y poseídos por espíritus impuros y todos quedaban sanados.”

5. El papa Francisco, en sus enseñanzas y gestos, nos insiste que la misericordia sea “la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia” (MV 10). En un mundo marcado por el consumo, por el egoísmo, la indiferencia, donde parece imponerse el ‘sálvese quien pueda’, nos invita a darnos generosamente, sin juzgar ni condenar a nadie, sino comprendiendo y confiando en la capacidad de cambio de las personas.
En este sentido, también nos aclara, “la misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer.” Y agrega: “Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón. Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua, al contrario. Quien se equivoca deberá expiar la pena. Sólo que este no es el fin, sino el inicio de la conversión, porque se experimenta la ternura del perdón. Dios no rechaza la justicia. Él la engloba y la supera en un evento superior donde se experimenta el amor que está a la base de una verdadera justicia.” (MV 21)

Monseñor Enrique Angelelli, de muchas maneras ha invitado a escuchar con misericordia a los marginados y escuchar en ellos la voz del mismo Dios. Decía: “El ponerle el oído a quienes están marginados de la escala de valores de una sociedad de consumo, es ponerle el oído al Padre de los cielos porque allí Él se manifiesta y nos revela su identidad de Dios vivo y Padre de todos; la Verdad y la Justicia que no son sino la manifestación de su misericordia. Es necesario ayudar a los “débiles” y “pequeños” a que manifiesten cuánto les revela el Padre de los cielos en las fatigas de sus vidas; en sus sufrimientos por la vida dura que llevan; en la apertura que tienen hacia los demás en su espíritu de acogida que manifiestan; en la solidaridad que manifiestan hacia las necesidades de los más pobres y humillados”. (Misa Radial- 25/01/1975) Sabemos que vivimos en un mundo marcado por grietas, donde podemos caer en la ilusión de creer que saldremos adelante sólo cuando triunfe una de las partes. Jesús dio la vida por todos para rescatar a unos del encierro de sus egoísmos, a otros de sus vidas empobrecidas y a otros de la asfixia de la indiferencia. Angelelli inspirado en el Concilio Vaticano II nos invita a ser partícipes de una iglesia que sea servidora de la sociedad, esclava de los postergados de hoy buscando tocar el corazón de todos, para que cada uno ponga en juego los talentos que ha recibido para el bien de los demás.

6. En el Evangelio, vemos a Tomás que, ausente de la comunidad de los apóstoles, no pudo experimentar la presencia del Resucitado. Es más, desconfía de la palabra y el testimonio de sus hermanos. No puede dar el salto de creer, de confiar… Es en comunidad, caminando con otros, cuando la vida del Resucitado estalla de modo particular y patente en el corazón de cada uno y hace plenos los vínculos humanos. Como eco de este Evangelio comunitario, la vivencia del Concilio dio un nuevo impulso a la vida y el pastoreo del Padre Obispo Enrique y lo ayudó a promover una comunión eclesial en la que todos pueden participar y los pobres tienen un lugar preferencial. Carlos, Gabriel y Wenceslao junto a tantos otro sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos se sintieron atraídos por este modo de caminar en la Iglesia.
La pastoral de conjunto que promovió buscaba encarnar el espíritu de comunión que se manifestaba en la búsqueda de diálogo permanente tanto dentro como fuera de la Iglesia. Como repetía constantemente ‘con creyentes y no creyentes’. Era permanente la invitación a caminar juntos… Decía: “Hay que mirar el futuro con serenidad, con coraje, con firmeza, con esperanza y con los mejores sentimientos para seguir construyendo juntos”. (Misa Radial- 31/03/1974)
Y en otra ocasión: “Mirémonos los rostros nuevamente y sepamos descubrir todo aquello que nos impulsa a caminar juntos, a construir juntos. Dejemos de lado todo aquello que nos empequeñece en el alma y en la mente y en el corazón”. (Homilía 02/07/1974)

Y en 1971, clausurando la Fiesta de San Nicolás decía: “Estamos convocados, ante la urgencia de la hora y ante los evidentes signos de los tiempos en que vivimos, como ciudadanos y como cristianos a seguir modelando una Rioja en la que la ley fundamental sea: “todo hombre es mi hermano… un nuevo
tipo de relaciones fundadas, no en el egoísmo, sino en el amor fraterno”.
Hoy el Papa Francisco insiste en poner más de manifiesto el carácter sinodal de la Iglesia. Ya no se entiende que caminemos solos, aislados. Ya no podemos creer que nuestro grupo, movimiento, congregación o espacio tenga toda la verdad o que ahí se agote el camino de un mundo nuevo. Caminar con otros requiere humildad para no creernos dueños de la verdad y de toda solución, para no querer imponernos; requiere confianza para saber respetar los tiempos del otro; requiere fe en Dios para recibir de Él la sabiduría para comprender los signos de los tiempos y hacernos cargo de la parte que nos corresponde… Requiere constancia para trabajar sin desfallecer, aun cuando no vemos frutos porque confiamos en la fuerza del Espíritu creador y renovador que “puede hacer nuevas todas
las cosas” (Ap 21,5). Siempre.

7. Jesús enviado del Padre, al culminar su misión entre nosotros dona la Paz a sus discípulos´: “La paz esté con ustedes!” repite en sus apariciones y, a la vez, les comparte su misma misión… “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Como la tarea es continuar su misma misión
comparte su mismo Espíritu: “reciban el Espíritu Santo.” Él es el gran protagonista de toda misión (cf. RM Cap III). De esa misión participamos todos sus discípulos. Por ello ser verdaderamente sus discípulos siempre
implicará ser sus misioneros. Juan Pablo II dirá que “el verdadero misionero es el Santo” (RM 90). El que se deja guiar y mover por el Espíritu. Estamos llamados a vivir plenamente cada etapa de la vida en el lugar donde Dios nos envía, comprometiéndonos con los desafíos de cada momento y leyendo allí los signos de los tiempos y oyendo allí la voz interior del Espíritu que indica el camino a seguir y cuándo es la hora de partir. “Tu vida es misión. Cada vida es una misión en la tierra” nos lo repite el Papa muchas veces. No estamos para ver pasar los días para ver pasar la historia, estamos para llevar adelante la misión recibida y seremos felices si la llevamos adelante cada día con fidelidad aún con nuestras fragilidades y miserias, asumiendo los desafíos de nuestro tiempo.

Hoy en nuestra patria estamos atravesando una crisis donde sin pausa crece la pobreza. Vemos obreros que pierden sus puestos de trabajo de la noche a la mañana, quedamos perplejos ante hechos de violencia que afectan particularmente a los más pequeños, casos recurrentes de violencia de
género y víctimas de trata, nuestras cárceles pobladas de jóvenes. La vida por nacer, tan frágil y pobre, también amenazada y muchas veces truncada. Cómo no escuchar en estas personas sufrientes la voz de un Dios que clama atención, compromiso y dedicación.

Sin dudas que en nuestra sociedad brillan muchos testimonios de entrega y solidaridad. Hermanos y hermanos que realizan sus tareas diarias con auténtica vocación de servicio son una luz de esperanza.
Son también signos de nuestro tiempo. Nos expresan que algo diferente y mejor es posible si asumimos decididamente nuestro compromiso y si vivimos con una entrega total la misión que hemos recibido.
Estar en este lugar, considerar la vida y entrega de Mons. Angelelli y su compañeros mártires, es una gran oportunidad para renovarnos y dejar que se encienda en todos el deseo de jugarnos por un mundo nuevo, más inclusivo, donde cada persona pueda nacer y crecer dignamente.

8. Para finalizar quiero destacar que muchos jóvenes se sintieron inspirados por la pastoral de Mons. Angelelli, por sus palabras y obras, a tal punto que algunos dejaron sus tierras para venir a vivir aquí otros sufrieron persecución, encarcelación, exilio, y hasta la misma muerte.

Hoy la Iglesia y la sociedad están llamadas a rejuvenecerse con la mayor participación y espacios de las jóvenes generaciones. En este sentido el mismo Francisco acaba de publicar exhortación “¡Cristo Vive!” en la que dice “que la Iglesia es joven cuando es capaz de volver una y otra vez a su fuente y, al mismo tiempo cuando nos atrevemos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la
fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social… así son precisamente los jóvenes los que pueden ayudarla a mantenerse joven… a no quedarse… a ser más pobre y testimonial, a estar cerca de los últimos y luchar por la justicia, a dejarse interpelar con humildad…” (cf. 35-37)

9. Queridos hermanos y hermanas, que esta celebración anime nuestra esperanza. Sí, hay muchos problemas, muchos desafíos pero nada ni nadie puede quitarnos la fe y la esperanza.
Poniendo los ojos fijos en el Resucitado tenemos la certeza que “amor es más fuerte que la misma muerte” (Cant. 8,6). Aun en medio de tanta oscuridad y acusaciones, nos decía nuestro querido Obispo: “Yo no puedo predicar la resignación”. Esa esperanza, en él estaba sostenida por una amistad
profunda con el Señor, amistad que cultivaba día a día, como lo expresa de tantos de sus escritos, por ejemplo en el poema que conmemora sus veinticinco años de sacerdocio: “Mi vida fue como el cardón… sacudida por los vientos pero agarrada a Ti, Señor” Hoy tenemos muchos motivos para dar gracias, para alegrarnos y alimentar nuestra esperanza, para “seguir andando nomás”.

Que nuestra Madre del Valle, la Bienaventurada Virgen María, nos lleve de la mano por el camino de la misericordia y San Nicolás nos haga crecer en la fidelidad a la vocación recibida. ¡Que nuestros queridos cuatro mártires, Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao, intercedan por nosotros para que seamos, como ellos, en nuestro aquí y ahora, fieles testigos de la misericordia del Señor, servidores generosos de una nueva humanidad y comunicadores de la paz de Dios!

Así sea.

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Mensaje de Misa Crismal de Mons. Dante Braida

(Homilía pronunciada por Mons. Dante G. Braida. Obispo de La Rioja.

Catedral y Santuario San Nicolás de Bari –La Rioja –  17-04-19)

Queridos Hermanos Sacerdotes

Queridos diáconos y seminaristas

Queridos hermanos y hermanas de la Vida Consagrada

Querida comunidad aquí reunida, venidos de diferentes lugares de la Diócesis.

Queridos laicos pertenecientes a distintos movimientos y asociaciones.

Con gozo estamos reunidos hoy como Pueblo de Dios celebrando esta MISA CRISMAL transitando la Semana Mayor de los Cristianos: la Semana Santa que culminará en el domingo de Pascua. Y pronto a vivir un gran acontecimiento pascual como es la beatificación de los cuatro mártires.

En el Evangelio hemos contemplado a Jesús que en el relato según san Lucas dirige su primera predicación. Allí Él se presenta: dice quién es y cuál es su misión. Y lo hace luego de leer al profeta Isaías -texto que ha sido proclamado en la primera lectura-. Allí se habla de un mensajero que viene de parte de Dios a anunciar la liberación de los judíos que se encuentran cautivos en Babilonia. Y este anuncio, el Mensajero, lo hace con autoridad porque está ungido por el Espíritu de Dios.

Jesús reinterpreta este texto mostrando que con Él ha llegado el final de la cautividad más profunda del pueblo que es la cautividad del mal expresado especialmente en toda situación de pobreza que denigra la condición humana. Por eso Él, en su misión, se dedicará especialmente a todos los marginados, oprimidos o despreciados. Con todos ellos mostró un trato especial y preferencial. Y en este mismo Evangelio según San Lucas -con la parábola del Buen Samaritano- nos enseñó que prójimo es cualquier persona que, del mismo modo, se acerca y compromete con quien está en situación de pobreza (Lc 10, 25-37)

Jesús lleva adelante esta misión porque está ungido por el Espíritu Santo, él es el Mesías, el Cristo, que actúa como verdadero Rey, Sacerdote y Profeta.

Todos nosotros, el día del bautismo, fuimos ungidos para seguir este camino indicado por Jesús. Y quien ha recibido el sacerdocio ministerial fue ungido especialmente para ser servidor del Pueblo de Dios y ayudarlo a vivir plenamente su  vocación bautismal.

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Hoy los sacerdotes, con un corazón agradecido, recordamos el llamado que Dios nos ha hecho y la unción recibida el día de la ordenación. Desde aquellos que la han recibido hace más de 50 años que gracias a Dios son varios en la diócesis (el mes pasado celebramos los 60 años de sacerdocio del P. Roberto Queirolo) hasta los más jóvenes. Cada uno ha recibido este don gratuitamente. Y para recibir esta consagración nosotros nos hemos presentado ante Dios con nuestra propia realidad de pobreza. Si, entre los pobres destinatarios de la misión de Jesús estamos nosotros con nuestras pobrezas.

Pobreza  que nos hace sentir necesitados de su sanación que cura nuestras heridas.  Pobreza que nos hace sentir necesitados de su liberación que nos quita apegos desordenados que no nos dejan crecer.  Pobreza que nos hace sentir necesitados de su claridad que nos quita las cegueras que no nos dejan ver la verdad. Pobreza que nos hace sentir necesitados de su consuelo que nos alivia cuando tenemos que cargar con las cruces que de tantas maneras se nos presentan.

En cada tiempo de crisis experimentamos particularmente esa pobreza y, a la vez, percibimos más patentes los efectos de la gracia que trae esta unción.  Allí vemos cómo luego de transitar y superar una crisis con la fuerza de esta unción, el tesoro de la vocación, brilla más y más y los beneficios para el Pueblo de Dios son mayores.

Queridos sacerdotes qué importante es valorar la vocación recibida y, a la vez, cuidarla y desarrollarla. Es un don que crece en la amistad profunda con Dios y en la entrega cada vez más generosa a su pueblo.

Y así como tenemos que valorar, cuidar y desarrollar la propia vocación… un servicio como pastores es ayudar a que cada persona pueda descubrir su propia vocación, su propio lugar en la iglesia y en el mundo. Un modo de agradecer a Dios y a tantos que nos han ayudado en nuestro camino vocacional es acompañar a otros en su tiempo de discernimiento… Los jóvenes buscan ser acompañados, escuchados para discernir su vocación.

En su última exhortación “Cristo Vive!” el papa Francisco invita a los sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, a que acompañemos a los jóvenes en su discernimiento vocacional. Nos dice allí el Papa que “cuando nos toca ayudar a otro a discernir el camino de su vida, lo primero es escuchar… Se trata de escuchar al otro que se nos está dando él mismo en sus palabras. El signo de esta escucha es el tiempo que le dedico al otro. No es cuestión de cantidad sino de que el otro sienta que mi tiempo es suyo: el que él necesita para expresarme lo que quiera…”  (n 291-291)   El Papa nos anima a desarrollar el carisma de acompañar para que cada joven pueda descubrir la vocación para la que fue creado.

La unción recibida en la ordenación, decíamos, es para la misión, para el servicio del Pueblo de Dios. Jesús presentaba su misión diciendo: “El Espíritu me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos”

Se trata de una misión de misericordia tan resaltada por el papa Francisco que desde el inicio de su pontificado nos dice: ‘Quiero una Iglesia pobre y servidora de los pobres’. Y hay tantas situaciones de pobreza que tenemos que contemplar con detenimiento y atender con decisión. Todos estamos conmovidos aun por el crimen de Sabina. Una niña de once años abusada, ultrajada, asesinada. Tenemos que escuchar su grito, su clamor y el de tantos inocentes e inmediatamente ver qué tenemos que cambiar como Iglesia y como sociedad, y hacer algo. De veras si queremos ser una Iglesia pobre y servidora de los pobres tenemos escuchar estos gritos y ocuparnos de estas situaciones concretas.

Estamos en estos días transitando un tiempo de gracias en torno a la  beatificación de los cuatro mártires. Movidos por el Evangelio e inspirado en el Concilio Vaticano II, Mons. Angelelli buscó que la Iglesia renueve su compromiso por los más pobres buscando un desarrollo integral de los mismos siendo ellos mismos protagonistas de ese crecimiento.

 

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Hoy en la jornada del Clero hemos contemplado la vida del P. Gabriel Longueville y Fray Carlos de Dios Murias, buscando en ellos esos destellos del Buen Pastor que nos ayuden a vivir en santidad nuestro ministerio. Ambos dieron la vida juntos, por el anuncio y vivencia del Evangelio, como parte de una comunidad concreta. Ese morir juntos habla también de un camino que fueron recorriendo a lo largo de sus vidas valorando y madurando en vida fraterna. A esto quisiera referirme brevemente:

Gabriel, sabemos nacido en Francia, tuvo a sus padres y creció en una familia de ocho hermanos. La convivencia en una familia grande es todo un desafío. Allí creció Gabriel. De once años ingresa al seminario donde madura su vocación y es ordenado sacerdote. Después de transitar unos años de ministerio siente el llamado llevar la  Buena nueva del Reino a otros países y, luego de pasar por México y Corrientes, llega a nuestra querida Rioja. Su vida nos habla con claridad de la dimensión misionera de nuestro ministerio. Esta respuesta misionera implica siempre un desprendimiento de lo propio, de una cultura, de personas  para abrirse a nuevos hermanos, desconocidos, con los cuales habrá que generar vínculos y hacer vida fraterna.

Se lo recuerda como alguien más bien callado, de profunda vida interior y muy sensible a las necesidades de la comunidad y  creativo para buscar respuestas pastorales. Va haciendo comunidad respondiendo a situaciones de vida concretas. Esta apertura a otros la vivió también al aceptar hacer comunidad con un fraile franciscano, al cultivar un vínculo cercano con las religiosas de San José.  Ese compromiso con la vida fraterna que vivió hasta las últimas consecuencias. Esa expresión “voy con vos” cuando van a buscar a Carlos para una presunta declaración, el acompañarlo como hermano en ese momento lo llevó al martirio.

Gabriel a todos nos dice hoy, anímense al a responder al Buen Pastor en un creciente compromiso misionero, asumiendo el despojo que él conlleva, con la certeza de que Él no nos hará faltar nada, y nos lo dará todo en ese camino. Nos dice vale la pena jugarse por la vida fraterna, ella es fuente de vida y plenitud.

Carlos de Dios Murias, sacerdote franciscano. De una familia de cuatro hermanos. Se formó en el liceo militar donde la vida fraterna se realizó junto con otros compañeros en el marco de un internado. Luego, en el marco de una convivencia fraterna, vivió una experiencia fuerte de encuentro con el Señor que produce en él una gran conversión, motivado también por el testimonio de algunos frailes franciscanos. Así, abrazará la vida la vida franciscana. Siguiendo los pasos de San Francisco, el hermano universal, fue creciendo en su dimensión fraterna y en la sensibilidad a los más pobres.

En La Rioja encontró lugar donde los ideales eclesiales del Concilio Vaticano II se buscaban vivir valorando, particularmente, el camino fraterno y comunitario. Participativo. Es conocida esa carta donde transmite con entusiasmo y alegría a sus frailes cómo era la vida decanal y parroquial. Dice: “(…) nosotros participamos todos los meses en la reunión de Decanato junto con el Obispo. Participan de la reunión todos los curas, religiosos y religiosas del decanato. Son jornadas plenas… Todo sin límites de tiempo. Cada vez la reunión se hace en una parroquia distinta. Hay distancias de hasta 180 km. que no se tienen en cuenta. Lo importante es querernos y encontrarnos (…)

Su pasión por la verdad y la justicia lo llevaron denunciar muchas situaciones injustas que se vivían y afectaban a muchos hermanos de la comunidad. Por ello será amenazado y obligado a callar… pero con valentía y espíritu evangélico se le oyó decir en su última predicación: “Podrán callar al P. Carlos o al Obispo, pero no la voz del Evangelio. Es mejor morir joven habiendo hecho algo por Cristo y el Evangelio que morir viejo sin haber hecho nada”.

Carlos también nos dice hoy que vale la pena jugarse por el Evangelio, por la vida fraterna aún en medio de nuestras fragilidades. Dios cuenta también con ellas para manifestar su presencia y fortaleza

Ante estas vidas santas todos nos sentidos interpelados, pero sobre todo tenemos que sentirnos animados a caminar con los ojos fijos en Jesús, afianzados en la comunión fraterna y dispuestos a la entrega total en la misión cotidiana. La misión de la Iglesia es tan amplia que necesita de todos sus hijos para llevarse adelante. De hecho formamos parte de un pueblo sacerdotal, como lo escuchamos en Isaías y también de un modo aún más elocuente en el libro del Apocalipsis que  nos decía que Jesús, con el derramamiento de su sangre nos ha perdonado y “ha hecho de nosotros un reino sacerdotal para Dios, su Padre”.

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Queridos hermanos sacerdotes, gracias por la vida y entrega de cada uno. Gracias por decir que sí cada día al Señor que los ha llamado. Gracias por responder con generosidad a la unción recibida. Gracias por sus talentos puestos al servicio de la familia eclesial, algunos quizás más vistosos otros más ocultos. Todos son importantes en la instauración del Reino de Dios.

Sigamos viviendo la misión que el Señor nos encomienda con generosa entrega confiando en Él que, como “Testigo fiel”, nos asiste siempre y nos recompensará con creces

Querida comunidad gracias por cuidar y valorar la vida de sus ministros y por caminar juntos con ellos en el día a día de la misión.

A todos les digo y me digo a mi mismo: este es nuestro tiempo, esta es nuestra hora. Vivamos plenamente la vocación recibida y caminemos juntos ayudándonos sobre todo en los momentos de mayor necesidad.

Que María, nuestra Señora del Valle, proteja nuestra vocación y que San Nicolás, nuestro patrón tutelar, nos encienda de ardor por la misión.

Así sea.

 

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Mensaje de Mons. Dante Braida Domingo de Ramos

Homilia pronunciada por Mons. Dante Braida

DOMINGO DE LA PASIÓN Lc 22-23

  1. Con muchos detalles Lucas nos relata la pasión y muerte de Jesucristo nuestro Señor:

En la última cena Jesús destaca que entrega su cuerpo y derrama su sangre por nosotros.

“Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes…. Mi sangre que se derrama por ustedes.”

  • Un primer punto a tener en cuenta que Jesús dio la vida por cada uno de nosotros, asumió la humillación del maltrato, de golpes, de un juicio injusto, de la cruz por nosotros, cargando con todos nuestros pecados

Ante este acto de entrega tan grande no nos queda más que quedarnos en silencio y recibir este inmenso Amor que en él nos derrama. Dejarnos purificar y transformar por él.

  • Y con tanto amor recibido se nos invita a seguir ese camino de entrega de Jesús para darnos también nosotros, para entregarnos desde el amor en la construcción de un mundo mejor, más inclusivo. Hoy también encontramos a muchas personas cargando con grandes cruces por su situación de pobreza, por la esclavitud al ser víctimas de diversos tipos de abusos, trata, desprotección. Son Cristos que claman por ser amados y ayudados en su necesidad

2) Por otra parte el Evangelio nos pone de manifiesto la actitud de los discípulos y del pueblo ante la pasión de Jesús y, a la vez, como Jesús obra ante cada uno de ellos.

  • Pedro que confía en sí mismo termina por negar a Jesús… finalmente llora angustiado ante la mirada compasiva del Señor.

  • El pueblo pide que Jesús sea crucificado y que muera… Jesús reacciona padeciendo y perdonando: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”

  • Las mujeres acompañan a Jesús y lloran por él… Jesús las consuela a ellas y las anima a seguir adelante ocupándose de los suyos. Son mujeres las que estarán allí a los pies de la Cruz contemplando a Jesús doloridas pero fieles y fuertes.

  • Uno de los malhechores suplica a Jesús compasión y él reacciona abriéndoles las puertas del paraíso.

Hoy nosotros estamos llamados a contemplar la Pasión de Jesús, para percibir cuánto él hizo y hace por nosotros, aun cuando como Pedro lo negamos, o como el pueblo seguimos matándolo con nuestra indiferencia ante situaciones humanas denigrantes.

Hoy nosotros estamos llamados a acudir a El como ese malhechor, asumiendo nuestras faltas y confiando más y más en su perdón y misericordia. Llamados como esas mujeres a expresar ante El con lágrimas nuestros dolores, angustias por tantas cosas que nos afligen y recibiendo de El su consuelo y aliento.

3- El Evangelio deja en claro que Jesús muere como vivió toda su vida: De cara al Padre. Reza en el huerto de los olivos: “Padre, aleja de mi este cáliz”; ante los que lo condenan dice: “Padre, perdónalos”; al final suplica y confía: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Nuestra vida cristiana, como la de Jesús, solo se puede realizar plenamente desde una comunión permanente y cotidiana con Dios. Solo podemos crecer y asumir nuestras responsabilidades con un renovado compromiso si nuestros vínculo orante con Dios se fortalece día a día. Solo podemos cargar nuestra cruz de cada día, con todo el despojo de nosotros mismos que ella trae, cuando buscamos que Dios sea el centro de nuestra vida.

4- Los cuatro mártires que pronto serán declarados Beatos, nos muestran de un modo cercano en el tiempo, que se puede vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias. Aquí en esta tierra buscaron que el Reino de Dios se manifieste para todos, en particular los más desprotegidos. En esta tierra vivieron de su amistad con Jesús, alimentándose con su Palabra. En esta tierra recibieron la palma del martirio. Sus vidas y sus entregas son un reflejo de la vida y entrega de Jesús que acabamos de contemplar en su pasión.

Dejemos que este acontecimiento de gozo que se avecina nos ayude a crecer hoy en la amistad con Dios y, a la vez nos ayude a crecer en el compromiso por seguirlo asumiendo con renovada entrega nuestros compromisos cotidianos cargando con la cruz de cada día con Jesús y cómo El, confiando plenamente en su Padre providente y, como el malhechor crucificado, con la esperanza de participar plenamente de su gloria en el Paraíso.

Así Sea.

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Guión Quinto Domingo de Cuaresma

Queridos hermanos

Continuamos preparando nuestros corazones en este camino preparatorio para la gran “Pascua Riojana, Alegría del Pueblo”. Como cada domingo compartimos el guión sugerido para la celebración de este Domingo de Cuaresma, para seguir evocando durante las celebraciones litúrgicas, la memoria de nuestros Mártires Riojanos: Mons. Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias OFM Conv, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

Mediante este material, dispongamos nuestros corazones para vivir este “estado de Beatificación” al cual nos convoca nuestro padre obispo Dante Braida.

A continuación, invitamos a descargar Guión del Quinto Domingo de Cuaresma en el siguiente enlace:

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

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