A 30 años de la recuperación de la democracia

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1.    Como ciudadanos y pastores de nuestra Iglesia riojana damos gracias al Señor por los 30 años de vida en democracia que vamos construyendo juntos en nuestra patria. Pues creemos que ella expresa muchos de los valores del Reino de Dios, inaugurado y predicado por Jesús. Nos sentimos orgullosos al ver a nuestro pueblo que se involucra participando en ella. Muestra de esto han sido estas últimas elecciones, en las que hemos visto una concurrencia mayoritaria a las urnas. Alienta nuestra esperanza el creciente número de ciudadanos que generosamente se ofrecen como candidatos, deseando representar los distintos intereses y voces de nuestro pueblo. Felicitamos a los que han sido electos por la voluntad popular para desempeñarse como legisladores provinciales y nacionales. Rogamos al Señor que los ilumine y acompañe en el ejercicio de su servicio.

2.    Por otra parte, creemos conveniente expresar nuestro dolor porque en 30 años no hemos logrado desterrar las viejas prácticas del clientelismo y la dádiva. Creemos que lastiman a la democracia hechos como los que hemos podido observar durante la campaña electoral: ofrecimiento de contratos laborales, asignación de pensiones, reparto de materiales de construcción, entrega de sumas de dinero, presiones por parte de las autoridades a los empleados. Nos preocupan las modalidades que van adquiriendo los cierres de campaña, los cuales, en lugar de presentar a los candidatos y sus propuestas, se han transformado en festivales en los que se sortean vehículos, casas, electrodomésticos, con el único objetivo de reunir personas queriendo mostrar un engañoso poder movilizador. Si la democracia dignifica a nuestro pueblo en su participación, estas prácticas lo humillan y menosprecian en su dignidad; si ella debe ser un espacio fecundo para el diálogo y el debate de ideas y proyectos, éstas la transforman en un destructor intercambio comercial de bienes y voluntades.

3.    Por último, nos parece oportuno reafirmar el valor del poder legislativo y su función en las instituciones de nuestro sistema democrático. Animamos a nuestros representantes en las instancias legislativas a nivel nacional, provincial y municipal, a mantener la independencia de su función y que no se transformen en gestores de ministerios y secretarías de las instancias ejecutivas. También a avocarse a la creación de espacios de debate democrático para que nuestro pueblo se involucre en el mejoramiento de la calidad de la democracia y de las condiciones de vida en nuestra provincia.

El Papa Pío XII recordaba que la política es la forma más alta de la caridad: desde nuestro ministerio pastoral queremos acompañarlos en el compromiso evangélico de servir a la sociedad y, en particular, a los más pobres.

En La Rioja, a los treinta días del mes de octubre de dos mil y trece.

El Obispo y el presbiterio de la Diócesis de La Rioja.

 

A treinta años de la recuperación de la democracia

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