MENSAJE DEL P. OBISPO MARCELO EN LA PROCESIÓN DE LA FIESTA DE SAN NICOLÁS

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Mis queridos riojanos,

         En esta hermosa tarde en que nos encontramos para caminar en procesión junto a San Nicolás por las calles de la ciudad de Todos los Santos, como la bautizó su Fundador, la ciudad de Todos los Azahares, como la proclamó el Poeta, quiero saludarlos y llegar como padre y pastor, para estrecharlos en un fuerte abrazo. Me he sentido muy bien recibido por Uds., sus familias y comunidades. Dios les premie esa extraordinaria capacidad de amor en nuevos senderos de vida y esperanza para toda la Provincia.

En estos días en que vibramos con la luz y la fuerza de la Navidad, deseo dejarles un mensaje sencillo que aliente el año que comenzamos. Quiero invitarlos a seguir apostando a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, a no desalentarnos por los sinsabores del camino que inevitablemente plantea conflictos. La fe que nos anima y nos permite reconocernos hermanos, apela a nuestras capacidades más hondas para enfrentar esos disensos y desencuentros con mente abierta, corazón generoso y vocación de servicio. Con estas actitudes, difícilmente nos sentiremos defraudados. Pongamos a Dios por testigo de esta búsqueda del bien común de todos los riojanos por sobre el bien individual o sectorial.

Invito a las autoridades a profundizar en el camino del ejercicio de la gestión de gobierno como un servicio, el cual les pide la generosidad y abnegación de trabajar para todos los riojanos, sin excepción, con una mirada preferencial sobre los más pobres y los jóvenes, muchas veces afligidos por la falta de horizontes y de modelos válidos. Nadie debe pensar en la función pública como un lugar de enriquecimiento personal o familiar, sino como aquel espacio concreto donde darse enteramente. Como he dicho cuando asumí, “la vocación política, ejercida con nobleza y honestidad, puede cambiar la vida de la gente”.

A los ciudadanos que conformamos esta sociedad riojana, les pido que trabajemos con pasión y sin descanso por construir la amistad social y enriquecerla con nuestra participación activa allí donde estamos. No es justo mirar desde afuera y verlo todo mal sin jugarse de verdad y limpiamente por el bien común.

A nuestras parroquias y comunidades, a los sacerdotes, religiosas y laicos, a los catequistas y servidores de Caritas, a los movimientos eclesiales, los invito a trabajar activamente en el Año Catequístico Diocesano al que he convocado para que entre todos nos ayudemos a conocer, revisar y compartir en clave misionera, a la luz del Evangelio, de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, del Documento de Aparecida y de la reciente exhortación La alegría del Evangelio, del Papa Francisco, el dinamismo de la comunicación de la fe así como los distintos itinerarios y pedagogías para anunciar a Jesucristo y su Reino.

Queremos asumir con entusiasmo nuestra realidad eclesial para poder vivir como discípulos misioneros del Señor de cara a los desafíos de la vida de nuestro pueblo de hoy para ser, en definitiva, una Iglesia que sale al encuentro de todos, especialmente de los más alejados y excluidos, de aquellos que pueblan las nuevas periferias humanas pero que están en el centro del corazón del amor de Dios.

Dios los bendiga mucho y nos asegure justicia, paz y el deseo de fraternidad que Él ha sembrado en nuestros corazones.

La Rioja, 1° de enero de 2014

+ Marcelo Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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