CARTA PASTORAL DE PENTECOSTÉS

Pentecostés

Bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo” (1 Corintios 12, 13)

 Queridos hermanos,

            La fiesta de Pentecostés que celebramos este próximo domingo nos llama a reflexionar sobre la acción del Espíritu Santo en nosotros. Él nos impulsa a vivir y a vibrar con la fe de nuestro bautismo. Y a constituir la Iglesia, poniendo en común nuestros dones al servicio del Reino de Dios. Su presencia nos alienta a testimoniar los frutos de la Pascua de Cristo, viviendo audaz y fecundamente nuestro seguimiento del Señor, amándolo y sirviéndolo en nuestros hermanos, especialmente los más pobres.

  1. El Año Catequístico, expresión pentecostal de nuestro testimonio.

A lo largo del tiempo pascual, el Libro de los Hechos nos ha presentado el dinamismo evangelizador de la primera comunidad cristiana.  El anuncio de Jesucristo, su muerte y resurrección por amor a los hombres, constituyó el corazón de la misión. Ésa era su riqueza, su don para la familia humana, legado de su Maestro y Buen Pastor.

El Año Catequístico que comenzamos en Adviento va transitando su segunda etapa, aquella que compromete la reflexión de los decanatos. Antes tuvo lugar el espacio parroquial donde alenté la participación de todos en la deliberación de todos los que conforman las comunidades. No debería haber ninguna parroquia todavía sin enterarse de cuanto queremos hacer en este Año. Ojalá se hayan llevado a cabo las asambleas parroquiales según ese espíritu participativo y no se haya limitado el aporte al trabajo aislado de algunos pocos agentes pastorales bien intencionados pero sin el respaldo de una buena discusión y debate comunitario de la propuesta. ¡La Iglesia es de todos los bautizados!  Por eso, todos estamos invitados a participar.

Esta etapa podrá prolongarse algún tiempo más de lo establecido por la complejidad de acordar una fecha común. Animo a los decanatos a fortalecer nuestra capacidad de encuentro para que la mencionada asamblea decanal no sea una mera formalidad por cumplir sino la puesta en común de todos los dones que Dios derrama en nuestras distintas realidades, nunca una dificultad, sino una oportunidad para enriquecernos mutuamente.

Que la celebración diocesana del Año Catequístico nos encuentre fortalecidos y conscientes de los grandes desafíos que nos salen al encuentro en la vida cotidiana, animados por Jesús que nos envía a anunciarlo a todos.

  1. Junio solidario, signo concreto de una Iglesia samaritana

En vísperas de la Colecta Nacional de Cáritas, nuestro junio solidario quiere expresar nuestra voluntad de ser la comunidad que Jesús estableció, disponible para la misión y  capaz de darlo todo por el Reino, llamada a testimoniar esta entrega con nuevos servicios y ministerios, dejando de lado toda discriminación de las personas.

La feliz realización del Primer Festival de Solidaridad, llevado a cabo por nuestra Cáritas Diocesana en la Plaza Facundo, dejó el testimonio de la feliz iniciativa de los organizadores y la creatividad artística de los distintos grupos, puestas al servicio de una Iglesia fecunda, generosa y vital.

Pido encarecidamente a los responsables de parroquias y comunidades, la constitución de sus propios equipos de Cáritas. Todos estamos llamados a dar vida a la solidaridad diocesana para que tenga la resistencia de las redes de los apóstoles, capaces de recoger los frutos del amor de nuestro pueblo para alimentar a sus pobres y afligidos.

  1. Discípulos misioneros en camino

El dinamismo de Pentecostés despertó en aquella comunidad primitiva la vocación de llevar la Buena Noticia más allá de las estrechas fronteras de Judea y Galilea. Era la consigna de Jesús, una comunidad en salida, dispuesta a los cruces de caminos, a los pueblos alejados, a las distintas culturas, a las ovejas perdidas. Aquellos discípulos se convirtieron en testigos audaces del evangelio.

En estos próximos meses del año se irán produciendo los cambios de párrocos, anunciados hace algún tiempo. Quiero agradecer la disponibilidad de cada uno de los sacerdotes designados para poner su mano en el arado en una nueva comunidad o responsabilidad diocesana. ¡Gracias por ese paso que los rejuvenece en el seguimiento de Cristo y fortalece nuestra comunión pastoral! Quiero agradecer también a sus comunidades por este nuevo sí que nos renueva como Iglesia en camino, confiados en Jesús, el Buen Pastor que viene a servirnos a través del servicio pastoral del nuevo sacerdote que llega.

Que Dios los bendiga en este Pentecostés y fortalezca nuestra identidad de Iglesia misionera al servicio de la vida plena.

 La Rioja, 1° de junio de 2014, Fiesta de la Ascensión del Señor

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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