Mensaje del Obispo Mons. Oscar Ojea con motivo del fallo unánime del Tribunal Federal Penal 26, que sentenció que Monseñor Enrique Angelelli fue asesinado.

Angelelli con madres e hijos

Queridos hermanos:

Ha pasado el 9 de julio un poco envuelto en la pasión del fútbol, pero sin embargo no nos aleja de este camino al bicentenario de la patria a celebrarse en el 2016 en Tucumán.

Para la preparación del congreso Eucarístico del 2016, los Obispos hemos propuesto  un bicentenario sin pobres y sin excluidos.  Pienso sinceramente que lo que se dio en La Rioja días pasados con motivo del fallo unánime del Tribunal oral federal penal 26 que sentencio que Mons. Enrique Angelelli fue asesinado, es un momento fundamental para tomar conciencia de lo que significa caminar hacia el bicentenario.

Tenemos que decirnos la verdad como Nación. La reconciliación que buscamos supone la verdad. Y nosotros como Diócesis de San Isidro queremos unirnos íntimamente a todo el pueblo de La Rioja, a su clero y a su obispo, Mons. Marcelo Colombo.

Quería decirles que había sido invitado  personalmente a participar con él de la Misa y me uní espiritualmente a él y a toda su comunidad. Conocí a Mons. Angelelli  siendo yo muy joven, tenía 20 años, era seminarista. Recuerdo la hospitalidad con la que me recibió en el obispado, me atendió prácticamente, me dio el desayuno, participamos de la Misa temprana. Yo era simplemente un seminarista que viajaba a dedo en aquel tiempo, por distintos lugares del país.

Y realmente me atendió con una bonhomía notable, con su sotana, con su sonrisa, era realmente un hombre muy “campechano” y sencillo.

Nosotros queremos compartir esta frase de la homilía de Mons. Colombo días pasados: “como cristianos no ansiamos venganzas ni cultivamos el odio y el rencor, plenamente identificados con los sentimientos de Cristo, esperamos justicia para que esta sociedad que conformamos conozca la verdad. Dios conduce la historia y sabemos que siempre fracasan los intentos de los prepotentes que matan el cuerpo pero que no pueden matar el alma. De Cristo resucitado hemos aprendido que la vida siempre tiene la última palabra”.

Queremos unirnos de corazón al paso que ha dado el pueblo de La Rioja y resuenan todavía en nuestros oídos las palabras del Papa Francisco, cuando siendo Arzobispo de Buenos Aires presidió la Misa del 30º aniversario del asesinato de Mons. Angelelli. Decía así, el entonces Cardenal Bergoglio: “pienso que ese día alguno se puso contento, creyó que era su triunfo, pero fue la derrota de los adversarios. Uno de los primeros cristianos tenía una frase linda: sangre de mártires, semillas de cristianos.

Sangre de estos hombres que dieron su vida por la predicación del Evangelio es triunfo verdadero y hoy clama por vida en esta Iglesia riojana que hoy es depositaria”

Con la figura del Cura Brochero que hemos celebrado hace pocos meses, queremos unir a esta santidad, la de nuestro hermano querido Mons. Enrique Angelelli que entregó su vida consagrada al servicio de su pueblo especialmente el de los más pobres.

No quería dejar pasar este tiempo sin unirme espiritualmente como Diócesis a todo ese querido pueblo riojano.

Que Dios los bendiga

Monseñor Oscar Ojea, Obispo de San Isidro

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