Carta de Mons. Tisera a Mons. Marcelo Colombo en ocasión del 38º aniversario del asesinato de Mons. Enrique Angelelli

Abrazo con Cacho Tissera
Quilmes, 1º de agosto de 2014

Mons. Marcelo Colombo
Obispo de La Rioja
S              /                     D

Estimado hermano:

¡Alegría y paz en el Señor!

Con ocasión del 38º aniversario del asesinato de Mons. Enrique Angelelli, en nombre de la Iglesia que peregrina en Quilmes, expreso los sentimientos de fraternidad cristiana al pastor y al pueblo de la Iglesia de La Rioja.

Hacer memoria de un pastor que dio la vida por su pueblo, nos renueva en nuestro seguimiento de Jesús, como sus discípulos misioneros. El testimonio del Padre Obispo Enrique Angelelli se eleva a las alturas del Cura Brochero, “pastor con olor a ovejas”, con la particularidad de que el Obispo de La Rioja selló con su sangre su ministerio pastoral, guiado por el Espíritu y por las magistrales enseñanzas del Concilio Vaticano II.

Mons. Angelelli no sólo predicó el Evangelio, sino que lo comentó con su propia vida y sangre. Encarnó las enseñanzas de la magnífica Encíclica “Evangelii Nuntiandi” de Pablo VI, publicada meses antes de su asesinato. El siguiente párrafo de esa carta nos pinta la personalidad cristiana de quien recordamos: “Conservemos, pues, el fervor espiritual. Conservemos la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas. Hagámoslo —como Juan el Bautista, como Pedro y Pablo, como los otros Apóstoles, como esa multitud de admirables evangelizadores que se han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia— con un ímpetu interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Sea ésta la mayor alegría de nuestras vidas entregadas” (EN 80)

La predicación y el testimonio de Mons. Angelelli han calado hondo en la vida de su pueblo y en muchos evangelizadores. Entre ellos, ahora el más conocido, nuestro Papa Francisco. En su Exhortación “Evangelii Gaudium” deja plasmada la conocida expresión del pastor de La Rioja, cuando titula uno de sus párrafos: “Un oído en el pueblo”, y escribe: “El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo”(EG 154)

El Padre Obispo Jorge Novak, junto a los Obispos De Nevares, Hesayne y Mendiharán, hace más de treinta años, públicamente pidieron que se hiciera una seria investigación sobre la causa de la muerte de Angelelli. Tenían la certeza, como muchos, que había sido asesinado.

Por ello, al no poder asistir a los actos conmemorativos en La Rioja, y recordando aquella iniciativa de nuestro Padre Obispo Jorge Novak, nos hacemos presentes por esta carta, unidos en la Eucaristía del domingo, convencidos de que “la resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de un mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva! (EG 278)

A vos, hermano Marcelo, a los sacerdotes, religiosas y religiosos, y a todo el pueblo de La Rioja nuestro fraterno abrazo en el Señor de la Vida.

Con afecto los saluda en nombre de la Iglesia Particular de Quilmes.

+ Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.