Creación de la Cátedra Abierta de Doctrina Social de la Iglesia “Mons. Enrique Angelelli”

Angelellli buen pastor

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

EN HOMENAJE A MONS. ENRIQUE ANGELELLI

(Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás, 4 de agosto de 2014)

 

Queridos hermanos y hermanas,

Como comunidad diocesana en el día de ayer peregrinamos a Punta de los Llanos, anticipando esta fecha en la que queremos evocar a Mons. Enrique Angelelli, celebrar su memoria y descubrir en su testimonio de Jesucristo el Señor, huellas para nuestros propios pasos de discípulos del Reino.

El evangelio que hemos escuchado nos presenta a Jesús caminando sobre las aguas, invitando a Pedro a seguirlo y a no decaer en su fe. En la vacilación de la barca y el susto de Pedro, podemos reconocer nuestras propias fragilidades ante los embates de la vida. No nos resulta difícil trasladarnos a la escena bíblica y, como los apóstoles,  temer hundirnos, estar desesperados. Necesitamos la cercanía y la firmeza de Dios para aferrarnos a Él y animarnos a llegar a la meta. Comentando esta misma escena bíblica, Mons. Angelelli nos dice en una homilía trasmitida radialmente en 1975:

Precisamente el texto del Evangelio de hoy nos ilumina desde la fe el camino que venimos haciendo como pueblo y como comunidad cristiana. En el Evangelio se nos habla del mar sacudido por el viento; en él, una débil barca metida muy adentro (…) Jesús que les dice: “Ánimo, no tengan miedo.” Y a Pedro que se hundía en el agua: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?” Despuntaba el alba después de una noche de angustias y desorientación. Jesús había buscado el silencio de la noche para orar. La sola lectura de este pasaje del Evangelio nos pinta nuestra realidad personal y las circunstancias en que vivimos con tantos problemas de todo tipo. Se nos acaba la esperanza; nos entra el miedo; nos angustiamos; perdemos el sentido de la vida; no sabemos qué hacer; se nos vienen abajo nuestros proyectos. A todo esto no es fácil la respuesta concreta para buscar soluciones a todos los problemas que tenemos (…) “¡Hombres de poca fe! ¿Por qué tienen miedo?” Nos lo repite a todos. Qué gracia de Dios es poder mirar la vida y los problemas de la vida con los ojos y la mirada de Dios. Qué responsabilidad quienes tenemos por pura gracia de Dios el don de la fe. Más obligados estamos a construir una sociedad nueva, una fraternidad verdadera entre los hombres.   

En esta celebración tan importante en la Cátedra de quien me precediera en la misión episcopal de apacentar el santo Pueblo de Dios en La Rioja, nos preguntamos cómo honrar su memoria en la más honda fidelidad al proyecto de Dios para su Iglesia. Nuestra voz creyente desea llegar a todos los riojanos para animarlos en la esperanza, no desde la superioridad de saberlo todo ni tampoco desde la indiferente frialdad de quien se siente ajeno dando recetas. Comprometidos con esta Rioja en camino, como miembros de la comunidad de los discípulos del Señor, ponemos en Él nuestra confianza y queremos dar pasos en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna.

Como nos enseña el Papa Francisco en La alegría del Evangelio (n. 183):

Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos. ¿Quién pretendería encerrar en un templo y acallar el mensaje de san Francisco de Asís y de la beata Teresa de Calcuta? Ellos no podrían aceptarlo. Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.

 

Por esta razón, consciente de la importancia que tiene el mensaje de Cristo para los riojanos, quiero proponerles a partir de este año, en homenaje a Mons. Enrique Angelelli, la constitución de una Cátedra Abierta de Doctrina Social de la Iglesia, destinada a ofrecer a los dirigentes de los partidos políticos, movimientos y actores sociales, en un clima de diálogo y de respetuosa búsqueda de la verdad, la enseñanza social de la Iglesia sobre los distintos temas que hacen al desarrollo de la vida de la comunidad.

Nacido del encuentro del mensaje evangélico y sus implicancias éticas con los problemas de la vida en sociedad, “el pensamiento social de la Iglesia es ante todo positivo y propositivo, orienta una acción transformadora, y en ese sentido no deja de ser un signo de esperanza que brota del corazón amante de Jesucristo.”  (cfr. La alegría del Evangelio, n. 183).

Los partidos políticos y los movimientos sociales son herramientas importantísimas de la vida en democracia. No queremos dejar de aportar lo nuestro, como Iglesia servidora de los hombres. El 3 de julio pasado, mientras aguardábamos la sentencia en la causa de Mons. Angelelli, refiriéndome a sus enseñanzas les decía:

También nuestra sociedad, aquí y ahora, está atravesada por la urgencia de responder desde ese magisterio tan actual y apremiante a la profundización de la cultura del encuentro y del trabajo, la renovación de la política y de las dirigencias; la atención a los grandes problemas sociales con vocación de afrontarlos más allá de intereses sectoriales o comportamientos clientelares, la protección de la vida en todas sus etapas y circunstancias, el cuidado del medio ambiente como casa común de todos los riojanos, de los que estamos y de los que vendrán.

 

En ese contexto, esta propuesta de una Cátedra Abierta de Doctrina Social de la Iglesia “Mons. Enrique Angelelli” será nuestro aporte de creyentes en la construcción de una nueva sociedad en nuestra Rioja de hoy. Sin otro interés que el de contribuir al bien común, sabiéndonos portadores de un mensaje que no tiene fecha de vencimiento ni turnos electorales que afrontar, lo ponemos a disposición de la sociedad. Próximamente les haremos conocer la Declaración de Principios que inspiran esta Cátedra así como el cronograma de los encuentros formativos y la propuesta que cada año se desarrollará a lo largo de una semana.

Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Madre, la Virgen del Valle y nuestro Patrono San Nicolás, animarnos a caminar sobre las aguas turbulentas de nuestro tiempo, confiados en Aquél que nos llama a encontrarlo más allá de las crisis y nuestras fragilidades, felices de vivir estos desafíos con la misma pasión evangélica que impregnó la vida y ministerio de nuestro querido Mons. Enrique Angelelli.

 

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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