MONS. BRESANELLI EVOCA A MONS. ANGELELLI

2014-8 Misa en Punta de los LLanos

HOMILÍA  DEL 04 DE AGOSTO DE 2014 EN LA CATEDRAL DE NEUQUÉN

-Ante todo, en este día del Párroco, mis augurios y mis agradecimientos a todos los sacerdotes de la Diócesis. Y gracias al pueblo cristiano que los quiere, los sostiene con su oración, los alienta con su consejo y su testimonio de vida cristiana, colabora con ellos y hace posible la obra de evangelización de la Iglesia Neuquina.

Día de la memoria de los Mártires Latinoamericanos. Realizamos esta MEMORIA en el día del asesinato de Mons. Enrique Ángel Angelelli (04 de agosto de 1976) en Punta de los Llanos, a unos 40 km. de Chamical, camino a La Rioja, sobre la Ruta 38.

* Esta Jornada nació en 1981 en la Iglesia de Ntra. Sra. de Pompeya (Bs. As.) gracias a los Frailes Capuchinos en unión con la entonces CAR (= Conferencia Argentina de Religiosos).

* En nuestra Diócesis se celebra desde el año 1983…

* Hoy se celebra en La Rioja y en muchos otros lados… Ayer estuve en La Rioja, en Punta de los Llanos, concelebrando con el Obispo Mons. Marcelo Colombo y con el Obispo emérito Mons. Roberto Rodríguez, que puso a la Diócesis como querellante en esta causa…. Hubo muchos sacerdotes de La Rioja y de distintas partes del País, muchos religiosos y religiosas; pero sobre muchos laicos, miembros del Pueblo de Dios de La Rioja y de otros lugares.

Les traigo los saludos de Mons. Colombo y los sentimientos de cercanía de la Iglesia Riojana con nuestra Iglesia Neuquina.

-El 04 de julio de 2014 el Veredicto Judicial del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja concluyó, a través de numerosos testimonios, que la muerte de Angelelli fue “consecuencia de una acción premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado, y por lo tanto constituye delitos de lesa humanidad, imprescriptibles e inamnistiables”…

* La mentira no pudo con el tiempo. El tiempo es el Ministro de Justicia de Dios.

* Dios orienta para bien de los que le aman todo lo que va sucediendo (cf Rom 8, 28). Esta larga espera de 38 años permitió acercar muchas pruebas, hacer muchos estudios y conseguir testimonios irrefutables… Consiguió que muchos en el país se interesaran de esta causa, la sintiesen como propia….

Un juicio, cuya primera llama comenzó en Neuquén en 1983, gracias a la iniciativa de los Obispos Don Jaime de Nevares (Neuquén), Mons. Jorge Novak (Quilmes), Mons. Miguel E. Hesayne (Viedma) y Mons. Marcelo Mendiharat (Obispo de Salto, Uruguay, entonces en exilio).  Tuvo altibajos: en 1986 el Juez Aldo Morales resolvió que había sido un “homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”…. Cuando el juez riojano citó para indagar a personal militar, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas planteó la incompetencia, cuestión que resolvió la Suprema Corte de Justicia, derivando la causa a la Cámara Federal de Córdoba, que en 1990 aplicó la ley 23492, de “punto final” a los militares imputados. Después de la anulación de las leyes de impunidad, en 2006 se reabrió la investigación. En 2011 el Juez federal de La Rioja procesó como autores mediatos a los máximos responsables del terrorismo de estado en Argentina (Videla, Harguindeguy, Menéndez, Estrella, Juan C. Romero, etc…). La causa fue elevada a juicio en diciembre de 2012 y en noviembre de 2013 el Tribunal Oral Federal de La Rioja abrió la audiencia para juzgar como autores mediatos a los que aún viven…) El viernes 04 de julio de 2014 los jueces José Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga dieron el veredicto final….

Angelelli fue asesinado. Todos lo sabíamos, lo intuíamos; pero fue un mártir silenciado. Se quiso ocultar este homicidio bajo la figura de un accidente de ruta…

Fue un homicidio fríamente programado. El accidente fue provocado. Pero no murió por accidente. Fue bárbaramente golpeado en la nuca para que muriera. Sin alguna otra rasgadura en su piel, salvo en los talones, signo de que su cuerpo en algún momento fue arrastrado sobre el pavimento o la piedra. Murió consciente, tendido sobre el camino que tantas veces había andado (los caminos de La Rioja). Murió andando, fiel a su lema “hay que seguir andando nomás”. Murió tendido, con los pies juntos y los brazos en cruz como Cristo. Un accidente no lo hubiese podido acomodar así.  Murió crucificado a la tierra riojana, en su tarea de Pastor. Es el hombre de fe que vivió por Jesucristo y su causa, que es la del Reino de Dios y la felicidad de sus hermanos, y derramó su sangre, conforme a como había vivido.

Angelelli:  es en primer término un creyente (hombre de fe en Jesucristo), es un pastor (que amó a su grey y se consubstanció con ella), un profeta (de la verdad, de la justicia, del amor, de la dignidad humana, de la salvación plena y real en Cristo), es un mártir (unido al mártir por excelencia, el del Calvario, Cristo, cuya memoria celebramos constantemente en la Misa). Mártir en una Iglesia perseguida, obstaculizada y martirizada en sus sacerdotes, religiosos/as y agentes de pastoral.

Esa fue su identidad más genuina, la primera, la básica, la que fundamentó y orientó toda su existencia hasta la consecuencia lógica de demostrar el mayor amor: dar la vida por su pueblo.

En sus palabras (homilías muy profundas, llenas de humanidad, de teología actual y de poesía) encontramos al Angelelli cristiano (configurado con Cristo), hermano de todos, padre de La Rioja, defensor de los pobres y humildes, preocupado por la dignidad de todos… En sus gestos y acciones pastorales encontramos la coherencia de una fe bajada a la realidad, encarnada (como Cristo, que es Dios que se encarnó en la naturaleza humana, para transformar nuestra historia).

Fue también un líder social, un poeta, un hombre consubstanciado con todas las causas justas; pero sería injusto reducirlo meramente a lo social. Lo social en él fue verdadera encarnación del Evangelio en las situaciones humanas más variadas. Fue la Buena Noticia bajada a la realidad del pueblo riojano más sufrido, y fue la invitación a las clases poderosas a no desdecir con la vida el llamado al Reino que Jesús nos hace.

Fue un hombre eclesial, amó a la Iglesia en su realidad histórica (de santa y pecadora), sufrió la incomprensión, la soledad de parte de miembros de la Iglesia (hnos. suyos en el Episcopado que no lo supieron comprender o tuvieron miedo de hacerlo). Pero nunca estuvo fuera o contra la Iglesia. La sintió su familia, su lugar de discernimiento, su púlpito a la hora de anunciar la Buena Noticia y el grito de dolor del pueblo riojano. Buscó en ella ayuda doctrinal y esclarecimiento. Fue un hombre fiel a ella. Sintió el apoyo fraterno de Pablo VI.

Construyó Iglesia en La Rioja: unió a sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y a mucha gente humilde de buena voluntad en la búsqueda del bien común y de una fe cristiana que vive anclada en la realidad y comprometida  con los desafíos históricos que le plantearon. Una Diócesis “con un oído en el Evangelio y otro oído en el pueblo”.

Les enseñó a todos a cuidar del cuerpo y del alma, de las personas y de la comunidad, de lo individual y de lo social, de lo temporal y de lo eterno. Ofreció la vida en plenitud, que tiene sus raíces en Cristo (que da la vida en abundancia); y se la ofreció a todos, sin acepción de personas, privilegiando como punto de partida a los más pobres y sufridos. Fue coherente con la opción preferencial por los pobres, dándole a ella un fuerte contenido evangelizador y liberador.

La Iglesia de la Rioja fue una Iglesia Mártir, junto con su Pastor. El 18 de julio habían sido secuestrados, atrozmente torturados y muertos los dos sacerdotes de Chamical: el Pbro. Gabriel Longueville y el religioso franciscano conventual P. Carlos de Dios Murias. El 25 de julio fue asesinado el laico Wenceslao Pedernera en Sañogasta, exponente de una cooperativa.

Fue el profeta de la verdad incómoda, la que no crea ilusiones, la que se gesta en opciones que hacen sufrir al mismo profeta; pero no claudicó ofreciendo ídolos, ignorando los problemas, justificando la opresión, o haciéndose el distraído mirando para otro lado (cf. 1ª Lect).

Tuvo que superar la doble tentación que tiene el apóstol y el profeta: la del miedo cuando hay que remar contra corriente, y la de perder de vista la razón verdadera de su vida, el eje referencial, la línea maestra (a Cristo); por eso no se hundió en el mar de las tormentas y su entrega significó la cumbre de su vocación de querer ofrecer a todos la salvación en Cristo (cf. Evang).

Angelelli es modelo de una forma auténtica de creer y de vivir comprometido con la propia fe; sin dualismos, sin distorsiones, evitando que cualquier ideología (por buena que sea) substituya la misión esencial de la Iglesia, que es el anuncio del Reino de Dios, la Buena Noticia de Jesús, invitando a convertirse al Evangelio.

Angelelli es modelo de un modo de ser Iglesia y de un nuevo estilo de Pastor: cercano, humilde servidor de todos, consecuente, fuerte en defender los derechos de los humildes.

Ojalá que el proceso canónico se pueda iniciar pronto y llegue a demostrar a la humanidad que Angelelli es un modelo, un intercesor, un mártir y, Dios quiera, un santo que pueda iluminar a toda la humanidad.

Angelelli es solo un punto (una persona) en el conjunto de los muchos mártires argentinos y latinoamericanos de la segunda dolorosa mitad del siglo pasado.

Recordamos a todos ellos con ACCIÓN DE GRACIAS AL SEÑOR. En medio del dolor Angelelli decía (en el entierro de Murias y Longueville) que esas muertes eran una gracia y una bendición para la Iglesia y la Provincia de La Rioja.

Tengamos hoy presente también a otras personas de otros credos o expresiones religiosas, e inclusive personas de distintas ideologías, que dieron la vida sin matar, buscando realizar un sueño de bien para todos, que vislumbraron de algún modo sin poder definirlo plenamente.

Pidamos misericordia por quienes con ideales buenos optaron por medios equivocados, sobre todo por la violencia y la muerte.

Pidamos la conversión a la verdad de los hechos y al arrepentimiento para todos los autores del terrorismo de estado que aún viven. Para morir reconciliados necesitan de la confesión y arrepentimiento de tanto mal que han hecho.

Pidamos que nuestro pueblo, en el camino de la verdad, de la justicia, del arrepentimiento sincero de quienes causaron, en cualquier modo, directa o indirectamente, tanto  mal puedan volver a ser recibidos por el amor de una comunidad que se reconcilia en esos valores que proclamamos y que tenga la fortaleza de perdonar…

Que todo demos espacio en nuestra vida y corazón para construir un nuevo ámbito de entendimiento, de superación de los egoísmos y de toda barrera, y de construcción de una justicia cristiana que engendra el hombre nuevo y la nueva sociedad que Cristo nos ofrece en el Calvario… para vivir la gracia de la Buena Noticia de la Salvación y para que el pueblo argentino encuentre la felicidad que anhela y merece.

+ Virginio D. Bressanelli scj

padre obispo de Neuquén

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