CARTA PASTORAL PARA VIVIR EL MES DE LA BIBLIA

Biblia

A los sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas.

A los responsables de áreas pastorales, movimientos apostólicos y comunidades.

A los directivos de colegios católicos

A los catequistas y docentes de religión de la diócesis de La Rioja.

 

Queridos hermanos y hermanas,

            Cada año la Iglesia celebra en setiembre, el mes de la Biblia. Se trata de una oportunidad excepcional para profundizar nuestro encuentro con Jesús, el Señor, quien expresa con sus gestos y palabras la plenitud de la Revelación.

         El mes de setiembre constituye así un contexto para fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia, que lejos de anunciarse a sí misma, viene a proponernos a Cristo como Camino, Verdad y Vida, y a su Reino presente entre nosotros. Convocada por la Palabra, la Iglesia Pueblo de Dios conoce el proyecto de amor del Señor y puede enseñarlo a los hombres con toda nitidez y frescura.  Dios sigue hablándole al corazón porque esa Palabra proclamada de una vez y para siempre, tiene renovada vigencia y está siempre indicándole el camino a seguir en su vocación de llegar a todos los hombres.

Toda la evangelización está fundada sobre la Palabra de Dios, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada. Las Sagradas Escrituras son fuente de la evangelización. Por lo tanto, hace falta formarse continuamente en la escucha de la Palabra. La Iglesia no evangeliza si no se deja continuamente evangelizar. Es indispensable que la Palabra de Dios «sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial». La Palabra de Dios escuchada y celebrada, sobre todo en la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana.  Papa Francisco, La alegría del Evangelio n. 174

            En este Año Catequístico diocesano, es importante que recordemos la necesidad de partir de la Palabra de Dios para animar todas nuestras celebraciones y vida pastoral. Sería impensable organizar los encuentros de catequesis o los itinerarios formativos de nuestros agentes de pastoral sin la referencia insoslayable a la Palabra del Señor que nos enriquece y fundamenta nuestra vida y las diferentes actividades que llevamos adelante, inclusive fuera de nuestra propia comunidad. Somos Iglesia de Cristo, Pueblo de Dios en camino, si somos Iglesia de la Palabra.

           Conmueve ver a tantos jóvenes y adultos de nuestras comunidades llevar su Biblia en la mano, rezar diariamente con ella para alimentar su fe y preparar sus reuniones o encuentros de grupo. Ojalá pudiéramos multiplicar la entrega del Libro de la Palabra desde la niñez, cuando el interés por conocer a Dios, amarlo y seguirlo, es tan intensa. El itinerario catequístico de iniciación se revela como una gran oportunidad para que los niños y sus padres puedan conectarse con la Biblia, conocer sus libros, acceder a su lectura y tener en ella un alimento para la fe vivida en familia.

            Durante este mes de setiembre pueden organizarse en parroquias y comunidades, talleres bíblicos que faciliten a sus miembros el encuentro con la Palabra. Hace algún tiempo, este año, un conjunto de parroquias de nuestra diócesis y las Cebs organizaron un hermoso curso de Biblia que tuvo lugar en la Casa Tinkunaco. El entusiasmo, interés y seriedad de los participantes unidos a la excelente formación y capacidad didáctica de los docentes confluyeron en un intenso encuentro con el Señor y su Palabra. Invito a los sacerdotes y sus consejos a organizar encuentros bíblicos para sus familias y comunidades. Nuestro pueblo se acerca con fascinación a la Biblia que fortalece su religiosidad para animar su vida y crecer en la fe. “¡Es el Señor!” (Juan 21,7) descubren con sencillez en su seguimiento.

El estudio de las Sagradas Escrituras debe ser una puerta abierta a todos los creyentes. Es fundamental que la Palabra revelada fecunde radicalmente la catequesis y todos los esfuerzos por transmitir la fe. La evangelización requiere la familiaridad con la Palabra de Dios y esto exige a las diócesis, parroquias y a todas las agrupaciones católicas, proponer un estudio serio y perseverante de la Biblia, así como promover su lectura orante personal y comunitaria. Nosotros no buscamos a tientas ni necesitamos esperar que Dios nos dirija la palabra, porque realmente «Dios ha hablado, ya no es el gran desconocido sino que se ha mostrado». Acojamos el sublime tesoro de la Palabra revelada.             Papa Francisco, La alegría del Evangelio n. 175

            Les deseo un feliz Mes de Setiembre, Mes de la Biblia. “¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! “ (Isaías 55,6). Sabemos que gracias a Cristo, eso siempre es posible.

           Los abrazo fuerte en el Señor y los bendigo, poniéndolos bajo el amparo de su Madre, la Virgen, Mujer de la Palabra.

La Rioja, 22 de agosto de 2014, Fiesta de Santa María Reina

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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