CARTA PASTORAL PARA VIVIR EL MES DE LAS MISIONES

oracion                                                                     

                                                                     “No temas ni te acobardes, porque el Señor, tu Dios,                                                                   estará contigo dondequiera que vayas.”  Josué 1, 9

Queridos hermanos,

     En la animación de su vida pastoral, la Iglesia dedica el mes de octubre a las Misiones para reflexionar, rezar y proyectar nuestra respuesta personal y comunitaria al Señor que no deja de llamarnos, de primerearnos con su amor.

    La Acampada Juvenil en el Señor de la Peña, en un clima de fervor y entusiasmo, desarrolló talleres y dinámicas que culminaron con el compromiso misionero de más de cuatrocientos jóvenes. Bien recibidos y alentados en nuestras comunidades, ellos nos ayudarán a vivir nuestra conversión personal y pastoral para ser una Iglesia “en salida”, disponible al encuentro de los hermanos, especialmente de aquellos que están alejados o viven excluidos en las periferias existenciales esperando a Jesucristo, Palabra y Pan de Vida.  

  1. La transformación misionera de la Iglesia, una necesidad impostergable.

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad. Francisco, La alegría del Evangelio, n. 27

   En este Año Catequístico hemos querido reflexionar sobre la comunicación de la fe en nuestra diócesis; las distintas asambleas parroquiales y decanales, han procurado evaluar los instrumentos y canales de los que nos valemos para llevar adelante nuestra misión de anunciar a Jesucristo. El 22 de noviembre tendremos la oportunidad de converger en una asamblea diocesana para poner en común los frutos del Año Catequístico en vistas a trazar un plan pastoral.

   El espíritu misionero que debe animar nuestra pastoral ordinaria, sus estructuras y servicios, nos pide audacia, creatividad y compasión con las distintas situaciones que vive nuestra gente. Los documentos pastorales del Magisterio nos enseñan que “la Iglesia existe para evangelizar”. En esta perspectiva debemos dejarnos interpelar por el Señor sobre nuestra respuesta eficaz a esta razón de ser de la comunidad eclesial que hace presente al Reino de Dios entre los hombres.

  1. Jornada Mundial de las Misiones, “por una Iglesia solidaria y misionera”.

En esta Jornada Mundial de las Misiones mi pensamiento se dirige a todas las Iglesias locales. ¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización! Los invito a sumergirse en la alegría del Evangelio y a nutrir un amor que ilumine su vocación y misión. Los exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha encendido los corazones de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera con alegría cuando  está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica.                                                                     Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de las Misiones, n. 3

      El 11 y 12 de octubre tendremos la Jornada Mundial de las Misiones, una celebración anual que nos lleva a contemplar el inmenso desafío de toda la Iglesia de llegar a todos los hombres, en todas las latitudes y culturas.  El lema propuesto por el Santo Padre, “por una Iglesia solidaria y misionera”, nos invita a sentirnos parte de la misión y a asumir en todas sus dimensiones la corresponsabilidad eclesial de llevar a Cristo a todos los hombres.

        Como parte del Colegio de los Obispos, soy solidario con las necesidades misioneras de toda la Iglesia y ello implica mi animación personal de la Misión en nuestra diócesis en el horizonte más amplio de la Iglesia universal y sus múltiples necesidades. Esto comporta la pregunta por nuestra participación en la Misión más allá de las fronteras de nuestra Patria, con el envío de misioneros en un día esperemos no muy lejano.

        La Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) tiene una larga tradición de animación del espíritu misionero en esas etapas tan intensas e importantes de nuestras vidas. Sus iniciativas y actividades nos ayudan a conocer las vastas fronteras de la misión. Ojalá todas nuestras parroquias y comunidades puedan tener sus respectivas secciones de IAM que con su pedagogía apropiada, permite a niños y jóvenes llegar con la mirada del corazón a los horizontes misioneros de toda la Iglesia.

Pero también se nos convoca a participar con nuestro aporte económico en la Colecta por las Misiones que tendrá lugar en esa Jornada, oportunidad de la cual no podemos ni debemos sustraernos para contribuir desde nuestra pobreza a la acción misionera de la Iglesia. Dice al respecto el Papa Francisco:

La Jornada Mundial de las Misiones es también un momento para reavivar el deseo y el deber moral de la participación gozosa en la misión más allá de las fronteras. La contribución económica personal es el signo de una oblación de sí mismos, en primer lugar al Señor y luego a los hermanos, porque la propia ofrenda material se convierte en un instrumento de evangelización de la humanidad que se construye sobre el amor.                                             Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de las Misiones, n. 2.

       Ruego a los párrocos y responsables de comunidades a que una vez efectuada la colecta, nos la envíen para su oportuna remisión a Obras Misionales Pontificias.

            Los invito a leer y compartir el Mensaje del Papa para esta Jornada Mundial en los grupos de jóvenes y de catequesis, especialmente de confirmación, en las reuniones de Pastoral Familiar, de Liturgia y de Cáritas. Todos los movimientos eclesiales están llamados a animar en sus miembros la reflexión sobre las Misiones para vivir apostólicamente el llamamiento del Papa.

  1. Los grupos misioneros, signos vivos del amor misionero de la Iglesia.

Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. Los obispos, como principales responsables del anuncio, tienen la tarea de promover la unidad de la Iglesia local en el compromiso misionero, teniendo en cuenta que la alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en la preocupación de anunciarlo en los lugares más distantes, como en una salida constante hacia las periferias del propio territorio, donde hay más personas pobres que esperan.                                                                                                                                     Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de las Misiones, n. 4.

             ¡Qué bueno sentirnos convocados por el Señor para extender su Reino, para llegar a todos sin reparar en distancia alguna! Numerosos grupos misioneros provenientes de otras diócesis y también de la nuestra, comparten su fe con hermanos y comunidades alejadas. Tenemos así la oportunidad concreta de vivir “la dulce y confortadora alegría de evangelizar” como dice el Papa Francisco.

        Este entusiasta dinamismo evangelizador debe estar animado por un espíritu humilde que ponga su atención preferencial en los hermanos visitados para conocerlos respetuosamente y apreciar sus propios dones, su cultura y sus fiestas, a fin de no generar tensiones innecesarias con la pastoral ordinaria de la Iglesia a lo largo del resto del año.

      El próximo 5 de octubre tendremos en el Hogar del Carmen, desde las 14 hs. un encuentro de grupos misioneros a los cuales invito a participar como ya lo hice en una circular de días anteriores. De esa manera, conociéndonos, y compartiendo nuestras experiencias misioneras, nos enriquecemos y ayudamos a vivir más acabadamente el envío del Señor.

         Pero además me gustaría pedirles a los párrocos y responsables de comunidades, que me informen sobre las visitas de grupos misioneros de la diócesis hacia otras diócesis o hacia comunidades hermanas y también si reciben grupos misioneros a lo largo del año. De esta manera, tendremos un panorama completo de este intercambio pastoral tan rico e intenso.

           Es importante que todo grupo misionero que llega a la diócesis tenga el mandato de su propio obispo, es decir su autorización y envío misionero. Cuando se trata de grupos provenientes de comunidades y colegios religiosos, este mandato deberá provenir, por lo menos, del superior religioso competente de dicha orden o congregación. Así podremos crecer teniendo en cuenta los distintos niveles de responsabilidad de la Iglesia y con el suficiente discernimiento pastoral y aval de la comunidad eclesial de proveniencia. Bienvenidos pues, queridos hermanos y hermanas de los grupos misioneros. Dios fortalezca en sus corazones este deseo de compartir con los hermanos tan generosa y creativamente.

         Mis queridos hermanos, ¡feliz Mes de las Misiones! No dudemos en responder al amor pastoral de Jesús, llevándolo más allá de nuestras comunidades, participando de las instancias de oración y reflexión que nos forman en un espíritu eclesial amplio y generoso, según el envío del Señor. Que podamos llegar a los hermanos más pobres, a los más alejados, a los que muchas veces, en razón de nuestras limitadas fuerzas, quedan sin una sostenida presencia pastoral.

            Los saludo y bendigo afectuosamente en Jesús, nuestro Buen Pastor.

 La Rioja, 28 de setiembre de 2014.-

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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