HOMILÍA EN LA MISA CRISMAL (Catedral de La Rioja, 1°de abril de 2015)

 

2014-3 Misa Crismal

 Mis queridos hermanos y hermanas,

Herederos de los discípulos de Jesús, consagrados por Él para la misión, venimos con alegría a celebrar la Misa Crismal, expresión de nuestra vida eclesial en la confluencia de las distintas vocaciones, carismas y ministerios.

La renovación de las promesas sacerdotales, la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma, constituyen momentos significativos de esta celebración que nos hermana profundamente para anunciar a Jesucristo.

 

  1. El Año de la Vida Consagrada.

“Durante el 2015 estamos celebrando el Año de la Vida Consagrada. El Papa Francisco lo ha convocado para dar gracias a Dios y hacer memoria por tantos carismas y dones que ha dado a la Iglesia en la vida consagrada, que la embellecen y la preparan para toda obra buena; para vivir el presente con una pasión centrada en la fidelidad al Evangelio y “en Jesucristo como primero y único amor”; y abrazar el futuro con una esperanza sostenida en Aquél en quien hemos puesto nuestra confianza (cf. 2 Tm 1,12) y para quien «nada es imposible» (Lc 1,37).” (CEA, Orientaciones 2014-2017)

Queremos dar gracias a Dios por nuestros hermanos y hermanas consagradas, servidores abnegados del Reino de Dios, especialmente en ambientes y realidades complejas, periferias existenciales de nuestra Diócesis: los barrios y localidades más pobres,  el ámbito de la educación y la animación de la evangelización de la juventud, el mundo de la salud, la oración contemplativa generosa y solidaria de los dolores y esperanzas de los hombres.

Como Obispo de La Rioja les agradezco aquel sí que dieron para toda la vida por amor a Dios y los hermanos. Uds. son la fragancia de una Iglesia en vigilia, atenta a la llegada del Maestro en los signos de los tiempos, en las necesidades más hondas de nuestro pueblo y en los dolores de nuestros jóvenes y familias.

  1. Sacerdotes, testigos de la Misericordia del Señor.

En pocos días el Papa Francisco anunciará el Año de la Misericordia, “una oportunidad para buscar de qué manera la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testigo de la misericordia de Dios” (CEA, Orientaciones…, 32) “con la cual todos estamos llamados a dar consuelo a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo” (Francisco, Homilía en una celebración penitencial, 13 de marzo de 2015).

Dios es fiel a su promesa. Quiere nuestro bien, nuestra fortaleza interior, nuestra plena felicidad junto a Él. Testimoniar su misericordia es expresar que su Amor es siempre más fuerte, que la Vida que viene de Él  triunfa sobre la muerte y que su Justicia está llamada a brillar entre nosotros, edificada sobre la verdad. Y Él es la Verdad.

Por eso, queridos sacerdotes, en este día en que renovamos nuestra fidelidad al amor de Dios que hizo servidores de su comunidad, les pido que estén con todo el corazón y con toda la vida, cerca de nuestra gente. Dejémonos tocar por el pueblo riojano, cariñoso y sensible, y por su búsqueda sincera del Señor. No rehuyamos el encuentro ni dificultemos cada oportunidad de diálogo y fiesta, de llanto compartido y de esperanza en común con nuestra gente. De otra manera, seríamos funcionarios pero no servidores del amor de Dios y de su misericordia. Multipliquemos los espacios para anunciarlo. No restrinjamos el acceso a la catequesis y demás actividades pastorales con limitaciones mezquinas o consideraciones humanas, busquemos con creatividad ampliar los espacios formativos y las celebraciones que manifiesten la cercanía y el encuentro con que Dios ha querido llegar a todos.

Les agradezco su servicio en nuestras comunidades y la paternidad espiritual con que acompañan el crecimiento en la vida de fe de nuestros hermanos y hermanas. En nombre de Jesús, el buen Pastor los animo a seguir en la brecha, cuidando especialmente la vida amenazada en la fragilidad de los jóvenes y las familias pobres. Testigos de la misericordia de Dios en nuestra propia historia personal, ayudemos a crecer la Vida nueva que viene del Señor en el corazón de nuestro Pueblo.   

  1. Anunciar con alegría que Dios vive entre nosotros.

El anuncio de Jesucristo y su presencia entre nosotros, en la Palabra proclamada, en el pan de Vida que se reparte, en la solidaridad con los más pobres, en los signos de los tiempos y en los hermanos que vienen a nuestro encuentro, es una misión donde compartimos con alegría un mensaje que tiene sentido y cambia la vida (cfr. CEA, Orientaciones 2014-2017, nro. 28). El amor de Dios nos salva, nos libera “del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.” (Francisco, Evangelii Gaudium, 1)

Varios son los signos que nos hablan de la alegría misionera de la Iglesia. En octubre tendrá lugar en Roma el Sínodo sobre “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo” que continuará la importante reflexión ya iniciada el año pasado a partir de las consultas hechas a todas las diócesis del mundo. Esto “nos compromete a nosotros como pastores y a los agentes de pastoral a ser creativos para encontrar caminos que ayuden a los novios a descubrir la belleza de la vocación matrimonial y a las familias, apreciar la riqueza de la misión que tienen como escuela de vida fundada en el amor de los esposos, y como “Iglesia doméstica”, es decir, lugar de encuentro con Cristo y fuente e impulso de misión misericordiosa.” (CEA, Orientaciones 2014-2017, 39).

Otro de los signos de nuestra alegría misionera es la efectiva implementación del camino de formación al diaconado permanente. El próximo 11 de abril comenzaremos la formación académica de quienes han completado el primer año de discernimiento vocacional sobre este importante ministerio en la Iglesia. Agradezco a los candidatos y sus familias, por la generosa disposición a dejarse interpelar por el Señor para este servicio.

Finalmente, también queremos seguir anunciando con alegría la Buena Noticia del Reino para nuestra sociedad frecuentemente tironeada por intereses muy lejanos de la gente y de sus necesidades reales. Hay también en la Iglesia, una ministerialidad nacida del bautismo y destinada a vivirse en el servicio de la construcción de la sociedad humana conforme a los valores evangélicos. En cumplimiento de lo que les había anunciado el 4 de agosto pasado, tendremos la primera sesión de la Cátedra de Doctrina Social de la Iglesia, para agentes de pastoral y para dirigentes políticos y sociales. Será los días 27 al 30 de abril en la Universidad de La Rioja que amablemente nos abre sus puertas y se une a nuestra búsqueda de una sociedad más justa y más fraterna. El tema de este año será: Desafíos a la vocación política en La Rioja de hoy. Será como una mesa tendida a todos los que estén interesados en dialogar y aprender compartiendo.

Mis queridos hermanos, vivimos tiempos particularmente signados por la exigencia de dar un testimonio feliz y pleno de la Vida que el Resucitado nos ha regalado. Que en esta Misa Crismal, junto a nuestra Madre la Virgen, podamos experimentar la urgencia de ir al encuentro de nuestros hermanos como testigos fieles y fecundos del Reino de Dios.

 

La Rioja, 1° de abril de 2015.

 

+ Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

 

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