MENSAJE EN EL DÍA DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN Barrio Virgen del Valle, La Rioja, 1° de setiembre de 2015

 

 2015-09 Celebración día de oración cuidado creación 2 2015-09 Celebración día de oración cuidado creación

Queridos hermanos,

Hace pocos días el Papa Francisco nos convocaba a rezar por el cuidado de la Creación. Como nos explica en su encíclica Laudato si´, “esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla (…) Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.” (Ls, n. 2)

  1. Rezar juntos, nuestro signo y profecía

Deseamos que nuestra oración común sea un mensaje de paz y compromiso con la Casa común que fortalezca nuestros corazones para cuidar la Creación que Dios nos confió. El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado (…) Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos.” (Ls, 13)

Nuestra oración es una invitación a reflexionar en profundidad sobre la necesidad de habitar esta querida y maravillosa provincia con respeto y cuidado, pensando no sólo en nosotros, sino en todos los hombres, en estas generaciones y las futuras. Somos portadores de la Buena Nueva de Jesús que vino a instaurar “cielos nuevos y tierra nueva”.

  1. ¿Qué mundo le dejaremos a las próximas generaciones?

Con esta pregunta el Papa nos introduce en las temibles consecuencias de nuestra irresponsabilidad en el cuidado de la Casa común. Es un llamado de atención para reaccionar y comenzar a caminar en la dirección adecuada.

“(…) A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias.” (Ls, 161)

Nuestro modo de actuar responde a  nuestra concepción de la vida, del consumo, de la solidaridad. Poner la mirada en nuestros hermanos que sufren nos invita a ser responsables con el mundo que vivimos.

La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos (…) nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones está ligada a nuestra incapacidad para ampliar los intereses actuales y pensar en quienes quedan excluidos del desarrollo. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando(…) “ (Ls, 162).

  1. Desarrollo y precauciones éticas.

Toda decisión que comprometa la vida común a partir de una obra pública, un emprendimiento empresario o alguna forma de inversión productiva, requiere reflexiones que comprometan a la sociedad invitada a dar su parecer a través de consultas oportunamente efectuadas. Dice el Papa:

En toda discusión acerca de un emprendimiento, una serie de preguntas deberían plantearse en orden a discernir si aportará a un verdadero desarrollo integral: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Para quién? ¿Cuáles son los riesgos? ¿A qué costo? ¿Quién paga los costos y cómo lo hará? En este examen hay cuestiones que deben tener prioridad. Por ejemplo, sabemos que el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos. Eso es indudable y supera todo análisis de impacto ambiental de una región. (Ls, 185)  Y agrega: “(…) Si la información objetiva lleva a prever un daño grave e irreversible, aunque no haya una comprobación indiscutible, cualquier proyecto debería detenerse o modificarse (…) ya que en estos casos hay que aportar una demostración objetiva y contundente de que la actividad propuesta no va a generar daños graves al ambiente o a quienes lo habitan.” (Ls, 186)

No se puede confundir la importante y necesaria reflexión previa a emprendimientos, obras o inversiones, con actitudes negativas que se oponen a la mejora de las condiciones de vida de una comunidad. Se hace aquí también importante señalar “(…)  que la rentabilidad no puede ser el único criterio a tener en cuenta y que, en el momento en que aparezcan nuevos elementos de juicio a partir de la evolución de la información, debería haber una nueva evaluación con participación de todas las partes interesadas. El resultado de la discusión podría ser la decisión de no avanzar en un proyecto, pero también podría ser su modificación o el desarrollo de propuestas alternativas.

Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente donde es difícil alcanzar consensos. Una vez más expreso que la Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política, pero invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideologías no afecten al bien común. (Ls, 187-188)

  1. Palabras finales

Elevamos nuestra oración al Señor para que Él nos anime a caminar juntos hacia un mundo plenamente habitable y digno para todos.

La palabra clara de la Iglesia nos invita a discernir los mejores caminos para aprovechar los recursos naturales sin deterioro del eco-sistema, respetando la dignidad de la vida de las personas y de toda la Creación. El diálogo dinámico entre la fe, la antropología, las ciencias, la política en sus distintos niveles –internacional, nacional y local- y la cultura nunca será una utopía sino el mejor preámbulo para decisiones atinadas y sustentables.

Agradezco a todos los que han venido a unirse en esta oración común, a aquellas personas y organizaciones que se ocupan de poner sus energías al servicio del desarrollo sustentable, con discusiones honestas y bien intencionadas. Bendigo en Uds. a quienes construyen una sociedad más justa y fraterna donde la Casa común es espacio de encuentro y oportunidad de vida plena.

La Rioja, 1° de setiembre de 2015.

Día de Oración por el Cuidado de la Creación.

 

+Marcelo Daniel Colombo,  Padre Obispo de La Rioja

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