Homilía de Enrique Angelelli. Primer domingo de Adviento C. La Rioja, 29 de Noviembre de 1970

Monseñor-Angelelli

Enrique Angelelli.  Misas Radiales. Editorial Tiempo Latinoamericano, Córdoba. Tomo 1, Pág. 95 s
La Rioja, 29 de Noviembre de 1970
Primer domingo de Adviento C

Alabado sea Jesucristo: por siempre sea alabado.

SALUDOS: amigos enfermos, especialmente quienes están más solos, amigos de la cárcel, pueblos y puestos del interior.

Hagamos nuestra reflexión dominical, a la luz de las lecturas de la Sagradas Escrituras, que acabamos
de escuchar; como otras veces lo he dicho los invito a que nos pongamos en actitud de escuchar al Señor, ver qué nos dice, tratemos de abrirnos interiormente; no le pongamos resistencia a su Palabra, porque desde allí encontraremos el camino de la verdadera paz interior.

El Domingo pasado, dijimos, acabábamos todo una larga serie de domingos, llamados de Pentecostés,
donde la idea central fue desentrañar el Misterio de la Iglesia, ver la fuente y el origen de la Iglesia (la Santísima Trinidad) y la misión de la Iglesia en el mundo.
En una Palabra: Cristo, cabeza de un cuerpo, de un pueblo.

HOY, primer domingo de Adviento: la mirada se vuelca en el Misterio de la Navidad, un Dios que se hace hombre como nosotros para traernos la Salvación y la vida de Dios y caminando con nosotros y con toda la creación, llevarnos al Padre de los cielos.

Son domingos de esperanza, de espera de un gran acontecimiento, un acontecimiento que salva, libera, trae Vida, trae sentido a la vida del hombre, descubre la gran dignidad del hombre y su vocación de ser convocado para ser Feliz y hacer felices a todos.

Se le llama Gran Acontecimiento salvífico, o sea, acontecimiento que trae salvación, liberación, felicidad, por eso Jesús es la gran Noticia Feliz para todos los hombres, la Buena Noticia, esto significa el Evangelio de Jesucristo.
Como en todo acontecimiento, necesitamos prepararnos y prepararlo, no será la Navidad Próxima un recuerdo más, depende de nosotros de cómo nos preparemos.
Deberá ser una Navidad viva, actualizada en cada hombre y en cada pueblo, es una invitación a caminar juntos para quitar todo lo que nos ata, nos margina, nos esclaviza, nos impide ser interiormente libres-pobres, necesitados de El, para cambiar nuestra vida en la Vida Nueva que El trae.

La Palabra de Dios se hace CARNE y habita entre nosotros.
Ven, para que podamos entender y escuchar a Dios y comprender lo que El nos invita; por eso el Hijo de Dios se hace HOMBRE VERDADERO, así hablará como nosotros, nuestro propio lenguaje, nuestro idioma.
Porque Jesucristo es el gran acontecimiento, la Palabra, hecha carne, hecha vida, hecha LUZ, hecha Camino, todos los acontecimientos de la vida nuestra, alegres o dolorosos, todos los acontecimientos
de un pueblo y de una comunidad deberán ser vistos, leídos, interpretados, a la LUZ, de esta Palabra, que es la Palabra del Padre de los cielos y que se llama Jesucristo; ésto significa, ver las cosas y la vida con toda su historia, con los ojos de la FE; a la luz de la Buena Noticia, que es el Evangelio.

Esta Semana hemos vivido o mejor estamos viviendo, acontecimientos que deben ser reflexionados en profundidad y a la luz de la Fe. También estos acontecimientos son salvíficos, porque en ellos debemos descubrir la Voz y el mensaje de Dios que nos habla a través de estos hechos.
Primer Acontecimiento, la HUELGA, vale decir, la mayoría de nuestro pueblo riojano, que detiene su marcha; hace un alto en sus tareas; con una actitud firme, usando un legítimo derecho, usa un instrumento de fuerza para reclamar no sólo un salario más justo, sino que lleva su reflexión a una postura que toca a la dignidad humana; de cada trabajador, de cada empleado, de cada jefe de un hogar.
Al estar de las informaciones, después de un diálogo prolongado, de un tratar con seriedad el
contenido de un justo reclamo, toda la Provincia por varios días vivió una realidad que es bueno sirva de tema para muchas reflexiones desde diversos ángulos. Se rechaza la violencia; un ejemplo de dignidad y nobleza; respeto por los bienes ajenos, se echa por tierra los consabidos y superficiales
recursos que con frecuencia se hace de reducirlo todo a un grupo de agitadores que responde a ideologías extremas; un pueblo convocado más que a hacer una huelga, es convocado a una fiesta; “a devolverle a La Rioja su sonrisa”, como se ha dicho; un pueblo que no tiene respeto humano de conjugar el entusiasmo con el gesto sincero de su gratitud a Dios Nuestro Señor y Padre; un pueblo que ha sacado de sus alforjas toda su riqueza interior, amasada con largas vigilias y de mostrar al País como ejemplo todo el Evangelio que mamó desde niño; que busca la Paz; que quiere seguir construyendo; que es signo de convocación sin excluir a nadie; que es signo de ruptura, de incomunicaciones; que muestra un alma fresca y capaz de gestas mayores; que hoy tiene un nombre y se llama desarrollo. Que muestra su hidalguía hasta en la búsqueda de mediadores, que por otra parte han dado testimonio de comprensión y compromiso para buscar las soluciones justas y pacíficas. De este acontecimiento debemos tocar todas las lecciones que nos lleven a seguir construyendo juntos la felicidad de nuestro pueblo.
Me permito señalarle a este pueblo que ha dado este gesto positivo y constructivo. Sepamos desechar de nuestro corazón, para no empañar lo que se ha vivido, todo resentimiento que pueda significar herir a personas privadas o constituidas en autoridad; no miremos lo negativo sino todo lo positivo en realizaciones concretas en bien de la Comunidad Riojana. Si se ha buscado tener más para que no falte el pan de cada día ha sido para SER MAS y crecer en humanidad que es crecer también como hijos de Dios.

EL OTRO ACONTECIMIENTO SALVIFICO: Una porción de la Comunidad Eclesial, se ha tensionado,
algunos viven una sincera desorientación, se les plantea una visión de Iglesia que, a medida, que la profundizan, experimentan interiormente lo mismo que se planteo en el Primer Concilio de Jerusalén, leído en el Libro de los Hechos y lo que se planteó, en la Caridad y en el Espíritu Santo, en el Concilio Vaticano Segundo: Iglesia qué dices de Ti misma? Iglesia: cuál es tu misión en el mundo de hoy, guardando la fidelidad a las Fuentes de donde nace y es Instituida por Jesucristo. Quienes están representados por el HIJO MAYOR de la parábola del hijo pródigo.
Ven con desagrado que el padre de familia, acoja al hijo menor, que reflexionando su propia vida,
comienza el camino de una ruptura definitiva para reencontrarse consigo mismo y con su Padre.
El hijo mayor teme que se manche el Padre y la casa del Padre con todas “esas cosas” que trae el pobre muchacho menor.
Aquí hay que discernir las actitudes de ambos hijos, y ver cuáles son semejantes a las de Cristo.
Este tensionamiento, de todos los miembros del pueblo de Dios, como en el Vía Crucis del Señor, hay quienes se preparan para la pascua, asumiendo el dolor, como redención, y conversión, y hay quienes no descubrirán que el Cristo, cabeza de un Cuerpo Misterioso y Real, es el Hijo de Dios. También aquí los personajes, como en el camino al Calvario, manifiestan lo que son y lo que sienten, con palabras, opiniones, juicios y gestos. Las imágenes vivas cobran diversos matices, desde un dolor verdadero y auténtico, desde descubrir un preanuncio de la pascua hasta manifestar, como fruto de la debilidad humana y de medir un acontecimiento de salvación con intereses y miradas puramente humanas, el no poseer una libertad interior que debe caracterizar a los hijos de Dios. Así entendemos y comprendemos: la murmuración, la calumnia, el comentario ligero y superficial; hasta tocar con bajeza a personas consagradas e Instituciones que la Iglesia aprueba y bendice para el servicio de los hermanos.
Amigos: todo esto, es una gracia del Señor; es una invitación amorosa para que lo reflexionemos
con los criterios de El y de su Iglesia y no sólo con los nuestros que son mezquinos. No hacerlo así, sería ignorar o desechar el Misterio inagotable de la Iglesia que es el CRISTO.
La verdadera dimensión de hechos como éstos sólo se los puede iluminar, para asumir y descubrir
su rico contenido, desde la Palabra de Dios, dejándonos penetrar por Ella. Sólo se la puede descubrir y comprender si asumimos la actitud del POBRE de que nos habla la Biblia y apoyados en el Señor, discernir lo que es verdadero de lo falso; lo que es desorden interior y cerrazón para con Dios y para con el hermano de lo NUEVO, del Mandamiento Nuevo. Lo que engendra vida de lo que engendra muerte, lo que es permanente de lo que es transitorio, lo que es sentirse verdadero hijo de la Iglesia, que la ama, la respeta como a su madre, tal cual es, porque como peregrinos, somos pecadores, débiles y nos esforzamos para ser perfectos como el Padre de los Cielos; de quienes a sabiendas o sin advertirlo, la usan, la hieren, la profanan, la hacen infiel a su misión querida por Jesucristo.
Mientras un mundo cambia y vive vertiginosamente acontecimientos los más encontrados. Existen hombres que buscan fatigosamente el sentido de la vida y de la muerte, existen imágenes de cristianos y de creyentes que desfiguramos o profanamos en nosotros mismos el Rostro del Dios Vivo. Existen hermanos nuestros que buscan, en la sinceridad de sus corazones, asideros, imágenes vivas, testimonios de vidas comprometidas con la FE, para dar el salto de la oscuridad de la duda o de la noche a la LUZ transformante del Cristo de la Pascua.
NOSOTROS, escandalizamos, debiendo ser sacramentos vivientes de la BUENA NOTICIA DEL
EVANGELIO, con nuestras actitudes personales o de grupo, con nuestros juicios condenatorios y faltos de la más elemental caridad y amor al prójimo? Esto no significa hacer un maridaje entre lo verdadero y lo falso, entre la verdad y el error. PERO CRISTO no vino a salvar verdades, sino HOMBRES, que convocados a la VERDAD, y al CAMINO y a la VIDA que es EL, fueran capaces de renacer por el agua y el Espíritu Santo en HOMBRES NUEVOS.
Cristiano es el hombre que se compromete a renovar el mundo desde el esquema de la Resurrección
de Cristo, el hombre nuevo va haciendo su propia historia en permanente evolución creadora, en esencial relación con los otros, en profunda relación e intimidad con Dios. El hombre es plenamente hombre cuando tiene capacidad para proyectar su futuro, de ir haciéndolo desde la riqueza del presente y el pasado. A este hombre nuevo se le exige que se purifique del hombre viejo (Ef. 4,24) que llevamos todos adentro, se le exige que se purifique de la levadura vieja para ser masa nueva (1Cor.5).
Es la totalidad del hombre el que se hace nuevo, por el Espíritu Santo que se nos dió en el bautismo,
el hombre nuevo es el hombre de la pascua, es el hombre de la vida y de la esperanza, es el hombre convocado por Dios para ser libre, es el hombre de la luz y de la sal, es el hombre hermano para el otro hombre, es el hombre hecho otro Cristo viviente en medio de sus hermanos.
AMIGOS: hago una invitación a esta estupenda y difícil misión apostólica, se la recuerdo a todos los cristianos, invito a todo hombre de Buena Voluntad, sean cristianos o no, a unir esfuerzos para que todos seamos HOMBRES NUEVOS. Me permito pedir una cosa: quienes no se sientan con las fuerzas suficientes o la opción hecha en la propia vida para esta esperanzada tarea, por las razones que fueren, sin que esto signifique relegarlos, todo lo contrario, los asumimos con fraternal acogida y en el amor de Cristo, no entorpezcan los CAMINOS del Señor, en esta hora difícil, que se nos convoca a apresurar la marcha, porque la claridad del día ya aparece en el horizonte, para que la Iglesia Diocesana, recorra los caminos de los hombres, cualesquiera sean, caminando con ellos y mezclados, uno más, con ellos como lo hace el Santo Padre Pablo VI, por los caminos difíciles de este mundo en cambio, con riesgos para la propia vida y despertar con esperanzas volcadas en una Iglesia que está haciendo el gigantesco esfuerzo de interpretar, desde su Evangelio, “LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS EN QUE VIVIMOS”.
Como Pablo, y con Pablo, cabeza del Colegio de los Obispos, queremos, en la debilidad de nuestras
fuerzas pero apoyados en Cristo y en un gran amor a nuestro pueblo que se nos ha confiado, ser pastor y misionero de Jesucristo. Salir al encuentro de tantos hombres, de tantos pobres, de tantos hermanos que buscan el reencuentro con Dios en el reencuentro con sus hermanos, de la juventud que reclama de nosotros adultos, la veracidad y autenticidad de nuestras vidas y que no detengamos la marcha hacia una sociedad mejor a la que con derecho reclaman de nosotros los mayores, que buscan encontrar una comunidad eclesial, renovada, purificada, convertida, rejuvenecida que empuja y que convoca a vivir en la verdadera justicia y en la santidad de vida.
Queremos salir a buscar, para caminar juntos, a quienes tienen hambre y sed de justicia; a quienes
sufren; a quienes se sienten lejos espiritualmente, no importa la clase social a que pertenecen, a quienes se sienten rechazados por sus mismos hermanos porque traen sus manos metidas en las angustias y en las alegrías de sus hermanos los hombres. No excluimos a nadie, pero también queremos interpretar el silencio fecundo y cargado de esperanza de muchos lejanos o cercanos que miran asombrados, y hasta con lástima, con qué miopía contemplamos y reflexionamos el contenido de nuestra FE y los acontecimientos de los hombres.

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