CARTA PASTORAL DE CUARESMA

Año-jubilar

CARTA PASTORAL DE CUARESMA

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar

Mis queridos hermanos,

En la pedagogía espiritual de la Iglesia, la Cuaresma es un “momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17), para ponemos en camino hacia la Pascua ya que para nosotros los cristianos, la Vida en Cristo tiene la última palabra.

El Año de la Misericordia es una hermosa oportunidad para abrirnos al amor de Dios y dejarnos transformar por Él, para entregarnos a los hermanos, así renovados y fortalecidos. La Misericordia «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21).

El Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2016 nos recuerda en su título las siempre exigentes palabras del Señor, “Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Frente a la tentación de una relación con Dios fundada solamente sobre la observancia de las prácticas litúrgicas, el Señor quiere nuestro compromiso vital con su amor llamado a traducirse en gestos concretos y cotidianos según el estilo samaritano y fraterno de Jesús, nuestro Salvador. Así, las obras de misericordia expresan visiblemente en la vida de la Iglesia la ternura compasiva de Dios, misericordioso y fiel.

Después de proponernos a María, mujer evangelizada en la escucha orante de la Palabra de Dios y discípula evangelizadora con su presencia en la primera comunidad apostólica, Francisco nos hace considerar la entrega de Cristo, testimonio supremo y definitivo del amor del Padre. En la plena comprensión de este don del Señor, fundamos nuestra respuesta creyente.

Al presentarles el Mensaje del Papa Francisco, los invito a entrar en el espíritu de la Cuaresma, dejándonos interpelar por el corazón de Cristo que nos llama a tener sus mismos sentimientos y a seguirlo concretamente como sus discípulos misioneros de esta Iglesia particular de La Rioja.

  1. Renovemos nuestra experiencia de la misericordia de Dios.

En la Cuaresma, el encuentro con la Palabra del Señor nos permite discernir con atención su voluntad. Además de la lectura y la oración personal, la predicación en las celebraciones eucarísticas, principalmente dominicales y la animación de momentos especiales de oración bíblica en las parroquias, es muy importante buscar aquellos espacios que nos ayuden en forma personal y comunitaria a renovar nuestra vivencia de la misericordia de Dios.

El papa Francisco convoca a organizar, especialmente, los días Viernes 4  y sábado 5 de marzo de 2016, las “24 horas para el Señor” celebraciones penitenciales y de adoración eucarística. Dejo a cada parroquia y comunidad la implementación concreta de ésta y otras iniciativas en respuesta a la invitación del Papa. Será una buena oportunidad para que entre parroquias cercanas organicen conjuntamente un momento de oración y reflexión juntamente con la celebración de la reconciliación de los distintos sacerdotes.

  1. Un mapa de la misericordia eclesial en la diócesis de La Rioja.

En la vivencia de las obras de misericordia, expresión de nuestro deseo de vivir y testimoniar ante nuestros hermanos el amor de Dios, es muy importante reconocer aquellos lugares precisos de nuestra diócesis donde el dolor tiene rostro y clamor.

Además de la cárcel, los hospitales y centros de atención de la salud mental, están entre nosotros, los hogares de ancianos San José en La Rioja y Niña Elodia en Villa Unión, algunos centros de atención a los hermanos con capacidades diferentes como Frater, en Chamical; en la ciudad de Chilecito, el Hogar de niñas Sagrado Corazón de las hermanas concepcionistas; en la ciudad de La Rioja, la comunidad San Maximiliano Kolbe que visita a los presos en la cárcel, la Fazenda Esperanza Nuestra Señora de Lourdes, el Hogar de niñas Nuestra Señora del Carmen de las hermanas Concepcionistas y el Comedor Manos Misericordiosas en la parroquia Espíritu Santo así como otros comedores comunitarios; la mesa parroquial para los universitarios pobres en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Olta, entre otros. Seguramente me está quedando alguna institución sin nombrar y me disculpo por las omisiones involuntarias. A sus organizadores y bienhechores, les agradezco el testimonio que dan y les pido nos hagan llegar la información que consideren necesario difundir en este Año de la Misericordia.

No siempre es posible visitar dichos lugares, huellas del sufrimiento, sea por disposiciones legales como en razón del tipo de tratamiento o cuidado de sus destinatarios. Pero sí podemos acercarnos a los responsables y ofrecernos para colaborar en sus necesidades, no sólo las económicas sino también aquéllas otras que sabrán mejor que nadie informarnos.

  1. Comunicar a los hermanos la misericordia de Dios.

Nos dice el papa Francisco que “la misericordia de Dios es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio.” (Mensaje de Cuaresma, 1)

 Como educadores en la fe, los adultos cristianos tenemos que ayudar en la formación de la conciencia solidaria de nuestros niños y jóvenes. Como nos dice el Papa Francisco, la entrega de Cristo muerto y resucitado por amor a nosotros, constituye el primer anuncio que “siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis” (Evangelii gaudium, 164).

Por eso es muy importante fortalecer el desarrollo de los contenidos sobre el amor misericordioso de Dios en la Catequesis de Comunión y de Confirmación. También en las charlas prebautismales y en los cursos prematrimoniales. Que catequistas y animadores de las distintas preparaciones presacramentales, consulten a sus párrocos y formadores sobre la necesaria renovación conceptual de los contenidos para superar aquellas expresiones que puedan alejar a nuestros hermanos del amor de Dios y de su misericordia.

En las reuniones de padres de la Catequesis familiar, será la oportunidad para reflexionar sobre el perdón y acompañar el proceso de fe de las distintas familias, muchas veces provenientes de nuevas uniones. Iluminar con el amor fiel del Señor sus vidas heridas por distintas razones. Éste puede ser uno de los frutos más eficaces de nuestra acción pastoral como Iglesia, testigo de la misericordia de Dios.

              Mis queridos hermanos, tengamos una feliz Cuaresma en el Señor. Al recibir las cenizas en nuestra frente, hagamos una especial evocación de cuánto nos amó Dios en las distintas etapas de nuestra vida para que la conversión que deseamos reconozca la siempre activa iniciativa de Dios que nos primerea con su ternura y fidelidad.

                 Que Dios nos bendiga. Los abrazo en Jesús, el buen Pastor.

              La Rioja, 2 de febrero de 2016, Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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