PALABRAS DE APERTURA DE LA SEGUNDA SESIÓN DE LA CÁTEDRA DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA “MONS. ENRIQUE ANGELELLI”

Laudato si.SP_

Queridos hermanos,

Nuevamente nos encontramos en esta querida Universidad de La Rioja para homenajear a Mons. Angelelli, nuestro “pastor de tierra adentro”. La Cátedra abierta de Doctrina Social de la Iglesia erigida en su memoria quiere ser un espacio de encuentro, reflexión y formación en Doctrina Social de la Iglesia nacida de la vitalidad del Evangelio de Jesucristo, Buena Noticia para los hombres y los pueblos [1], para “ofrecer a los dirigentes de los partidos políticos, a los movimientos y actores sociales, en un clima de diálogo y de respetuosa búsqueda de la verdad, la enseñanza social de la Iglesia sobre los distintos temas que hacen al desarrollo de la vida de la comunidad.”[2]           

El principio pedagógico pastoral de Mons. Enrique Angelelli, “con un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio”, nos inspira como Iglesia en salida, llamada a amar y servir al hombre y mujer concretos de nuestra Rioja de hoy. “El pensamiento social de la Iglesia es ante todo positivo y propositivo, orienta una acción transformadora, y en ese sentido no deja de ser un signo de esperanza que brota del corazón amante de Jesucristo.”[3] Es “nuestra humilde contribución de cristianos en una Provincia que desde los tiempos primordiales ha dejado a los pies del Niño Alcalde la simbólica del poder y el deseo de ser gobernados conforme a su Ley.”[4]

En esta oportunidad tendremos el gusto y el honor de escuchar a Mons. Jorge Rubén Lugones, Obispo de Lomas de Zamora, miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Profesor Titular de la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora que nos presentará la encíclica Laudato si´ del Papa Francisco, un verdadero don para la Iglesia y la Humanidad, donde el cuidado de la Casa Común, la Creación de Dios, se impone con la urgencia del amor responsable de pueblos, hombres y gobiernos. Agradecemos a Mons. Lugones su presencia y testimonio pastoral al servicio de la Casa Común de todos los hombres.

  1. Una mirada sobre nuestra realidad

En estos días hemos tenido en la ciudad de Catamarca un encuentro de Obispos, Gobernadores e Intendentes del NOA sobre la Encíclica Laudato si´ del Papa Francisco. Ha sido un signo auspicioso del diálogo y la reflexión que deben presidir nuestro servicio de dirigentes en vistas al bien común de la Región y la Patria. Las autoridades presentes agradecieron esta mesa de diálogo e intercambio fructuoso de conceptos y pareceres.

En la primera parte del encuentro leímos la Encíclica en sus postulados principales. Ella pide fundamentalmente “frente al deterioro ambiental global… cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y consumo y las estructuras de poder (cf. nn. 3 y 5).” Cada participante tuvo la oportunidad de expresar su propia mirada y comprensión de los temas expuestos.

En un segundo momento, los obispos propusimos la consideración de una posible agenda ecológica regional, constituida por algunos aspectos de sustancial importancia para nuestra vida: el modo e impacto de la desforestación, el tratamiento de residuos industriales, urbanos y agroquímicos, las actividades de la megaminería, la problemática del agua, la necesidad de procesos políticos transparentes, ajenos a la corrupción.  Considerábamos que toca a las autoridades adoptar decisiones importantes en vistas a proteger la Casa Común. Concluíamos los obispos invitando a los participantes a “discernir situaciones y concretar acciones en favor de una vida que merezca la pena ser vivida.”[5]

Nuestra propia experiencia en La Rioja nos habla de la necesidad de la licencia social de las comunidades que se vean afectadas por un proyecto de emprendimiento minero. No son menos urgentes decisiones tempestivas en materia de reciclado de residuos sea en nuestras grandes ciudades como en aquellas más pequeñas, todas pasibles de ver comprometida su salubridad, es decir su futuro, el de las próximas generaciones de riojanos.

  1. El lugar de la Universidad en nuestra reflexión social.

En alguna oportunidad me preguntaron por qué la Universidad para ofrecer el servicio de esta Cátedra. Lejos de cualquier pretensión elitista o academicista, nosotros bien sabemos el valor de esta Casa de Estudios y su relación con La Rioja de hoy, con el NOA de hoy, ya que aquí concurren numerosos jóvenes no sólo de nuestra provincia sino de la entera región. También aquí concurren con su aporte científico y profesional, numerosos docentes e investigadores. La Universidad es por tanto para todos nosotros un ámbito lleno de propuestas y esperanza, un lugar para la construcción del hombre nuevo, aquí en La Rioja, aquí en el NOA.

Pero quiero concluir dejando la palabra a quien inspira esta Cátedra. Refiriéndose a la creación de la Universidad de La Rioja, ilumina nuestra decisión de que aquí en la UNLAR, cada año, la Doctrina Social de la Iglesia tenga su cita de honor con la sociedad riojana:

Amigos: La Rioja vive un acontecimiento para el que es nece­sario hacer una reflexión. Se trata de la creación de la Universidad Riojana. Con noso­tros está el Ministro de Educación y Cultura de la Nación. Después de largos y esforzados años de espera, hemos oído en la plaza, frente a la Casa de Gobierno, “el queremos una universidad” se convierte en “tendrán una universidad riojana”. De esta decisión, en cierta manera histórica para nuestra provincia, fue depositario el pueblo de La Rioja con la participación activa, dinámica y juvenil de nuestra juventud. Gestos de este tipo es bueno que lo siga haciendo La Nación para que La Rioja sea lo que debe ser entre las provincia argentinas. Si agra­decemos este gesto no lo hacemos como una dádiva que se le da si­no como algo que es justicia y se le da por derecho.

El comienzo es promisorio. Entre otros conceptos se ha dicho que la Universidad de La Rioja debe servir al hombre riojano con todo lo que él es y tiene de historia, de tradición, de presente y de sueño para su futuro. Una Universidad que sea dinámica, abierta, no clasis­ta y servidora del desarrollo integral de nuestro pueblo. Una universi­dad que, sin perder su identidad riojana en su ser propio, esté abierta a toda la Patria y a los valores universales. Hubo un gesto de la juven­tud presente, no preparada por ningún adulto, que se convierte en sig­no. Mientras se levantaba la copa para brindar, nuestra juventud, consciente, en cierta manera, de toda la realidad de nuestra provincia, irrumpió en la Catedral para agradecer a Dios, nuestro Padre, esta de­cisión tomada. Un Padre Nuestro y un canto juvenil y el Himno Nacio­nal fue el momento intensamente vivido junto al patrono de la Dióce­sis. Pensaba: aprendamos también los adultos, con responsabilidad de gobierno o no, que algo nuevo nace y que es preciso descubrir to­do su significado para no frustrar a nuestra juventud riojana. A la Uni­versidad de La Rioja la debemos hacer todos. No termina con un de­creto oficial sino que comienza ahora la gran tarea de un pueblo. Si se insistió que debe ser servidora de un hombre concreto, que es el rio­jano, ese hombre es el que está en el centro de la ciudad capital, en los barrios, en el norte, en el oeste, en los llanos. Es el hombre del in­terior y el de la ciudad. Es el hachero y el profesional, el agricultor y el empresario, el sacerdote y el laico, el gobernante y el pueblo, el hom­bre y la mujer, el adulto y el joven, el ilustrado y el que tiene la sabiduría de la vida.

Nuestra Universidad, entendemos que deberá a ayudar a ar­ticular una comunidad creadora y artífice de su propio destino, que asuma todos los valores del pueblo riojano, que no le haga perder su identidad histórica, abierta al progreso y a la técnica para que el hom­bre riojano sea más y no un objeto de sistemas que despersonalizan. Una Universidad con capacidad de diálogo con la vida de nuestro pue­blo en todas sus manifestaciones. Una Universidad que serena, va­liente y sabiamente ayude a nuestro pueblo a leer los signos de los tiempos. Una Universidad capaz de ir creando los condicionamientos y los recursos humanos y técnicos para que La Rioja no simplemente subsista sino que viva y cree dentro de la Argentina. Una Universidad que sepa darle a nuestra juventud razones para vivir y razones para esperar. Una Universidad que no tema ensuciarse con el hombre de rancho, que cultiva la vid el olivo o las hortalizas, que cría ganado, tra­baja en las canteras, en una oficina pública o sirve en un hospital en el foro o en la empresa o en la cultura. Una Universidad que ayude a nuestro pueblo en su proceso de liberación y plena realización, en su vocación cristiana para hacer efectiva una auténtica justicia cuyo fru­to será la verdadera Paz.” [6]

Querido Mons. Lugones, bienvenido a esta Cátedra de Doctrina Social, gracias por aceptar nuestra invitación.

 La Rioja, 10 de mayo de 2016

[1] P. Obispo Marcelo Colombo,  Declaración de principios de la Cátedra de Doctrina Social de la Iglesia Mons. Enrique Angelelli,  UNLAR, La Rioja, 27 de abril de 2015.

[2] P. Obispo Marcelo Colombo, Homilía en el 38° aniversario de la muerte de Mons. Angelelli,  Catedral San Nicolás, La Rioja, 4 de agosto de 2014.

[3] Papa Francisco,  La alegría del Evangelio, n. 183

[4] Cfr. P. Obispo Marcelo Colombo, Mensaje en la Fiesta de San Nicolás, 1° de enero de 2015.

[5] Obispos del NOA, Algunas situaciones que ponemos a su consideración, Presentación en el Encuentro de Obispos, Gobernadores e Intendentes del NOA, Catamarca, 4 de mayo de 2016.

[6] Mons. Enrique Angelelli, Homilía del 19 de setiembre de 1971-

 

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