Para vivir nuestro Tinkunaco: Mensaje del Papa Francisco en la 50° Jornada Mundial de la Paz (1° de enero de 2017)

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Para vivir nuestro Tinkunaco: Mensaje del Papa Francisco en la 50° Jornada Mundial de la Paz (1° de enero de 2017)

«La no violencia: un estilo de política para la paz»

 

Mis queridos hermanos,

Como cada año, quiero presentarles el Mensaje que el Papa nos propone en esta nueva Jornada Mundial de la Paz y que acompaño al final de este mensaje. Con el lema «La no violencia: un estilo de política para la paz» Francisco nos propone:

“Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.” (Mensaje, 1)

El Tinkunaco pacto fundacional de los riojanos, expresa nuestra vocación de vivir en paz, como hermanos, teniendo el Evangelio como Ley de vida. Queremos ser gobernados por esa Palabra que no perece y que nos recuerda que hemos sido creados por nuestro Padre Dios que nos hizo hermanos en Jesús, su Hijo, nuestro Niño Dios vestido de alcalde. Cada 31 de diciembre concluye el año pero proclamamos el imperio de nuestra fraternidad que nos hace recomenzar con nuevas energías la vida que nos viene de Dios.

  1. Un mundo fragmentado nos interpela.

Después de recorrer en pocas líneas la historia reciente de la humanidad, el Papa se refiere a las dos grandes guerras del siglo XX y se detiene en esta nueva guerra mundial “por partes” cuyo resultado es “un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente.” (Mensaje, 2)

Responder con violencia a la violencia prolongará sus efectos, la muerte física y espiritual, de muchos sino de todos (cfr. Mensaje, 2)

  1. Tenemos una Buena Noticia: Hay un amor más grande.

El Papa Francisco nos recuerda el Evangelio del Señor, una Palabra respaldada con el testimonio de Aquél que murió por nosotros.

“(…) el mensaje de Cristo, ante esta realidad, ofrece una respuesta radicalmente positiva: él predicó incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona, y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos (cf. Mt 5,44) y a poner la otra mejilla (cf. Mt 5,39). Cuando impidió que la adúltera fuera lapidada por sus acusadores (cf. Jn 8,1-11) y cuando, la noche antes de morir, dijo a Pedro que envainara la espada (cf. Mt 26,52), Jesús trazó el camino de la no violencia, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (cf. Ef 2,14-16).” (Mensaje, 3)

Como discípulos del Señor, no nos rendimos ingenuamente ante el mal sino que cortamos la cadena que genera, evitando la violencia en nuestras respuestas y superando con el bien de nuestro propio obrar cuanto nos daña y lastima (cfr. Mensaje,3). Hay personas-signo que vivieron esta propuesta, inspirándose en el Evangelio o en sus respectivas convicciones religiosas. Francisco evoca a Madre Teresa de Calcuta, que inclinó misericordiosamente su vida y sus energías para servir a los descartados del mundo. Nos recuerda también a líderes sociales y políticos cuya actuación decidida y coherente cambió el curso de la historia de sus pueblos. En la sucinta recorrida del Papa, nos presenta a Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, a Martin Luther King Jr. en su lucha contra la discriminación racial en EE.UU y a  Leymah Gbowee que junto a miles de mujeres liberianas, organizaron encuentros de oración y protesta no violenta para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia (cfr. Mensaje, 4).

La Iglesia Católica y otras tradiciones religiosas acompañaron y siguen animando “el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz en muchos países, implicando incluso a los actores más violentos en un mayor esfuerzo para construir una paz justa y duradera.” (Mensaje, 4) Nadie puede invocar el nombre de Dios o justificar la defensa de sus derechos, haciendo la guerra, matando, dañando a los demás. “Sólo la paz es santa, no la guerra.”      (Mensaje, 4)

  1. Volver a la familia. Construir la paz asumiendo los conflictos.

Recurriendo a sus propias enseñanzas de la Exhortación apostólica Amoris Laetitia, el Papa propone a la familia como el lugar pedagógico y existencial más noble y significativo para los hombres, punto de partida para la renovación del entramado de las instituciones y de las relaciones interestales.

“La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón. Desde el seno de la familia, la alegría se propaga al mundo y se irradia a toda la sociedad.” (Mensaje, 5)

El Papa insiste en la necesidad de una ética de la fraternidad y de coexistencia pacífica entre personas y entre los pueblos, fundada sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero, urgiendo el cese del desarme, la prohibición y abolición de las armas nucleares, la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños. (Cfr. Mensaje, 5)

El Papa nos invita a leer en las Bienaventuranzas (Mt 5,3-10), un programa para los líderes políticos, sociales y religiosos, a los dirigentes empresariales y los medios de comunicación social para “construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio.” (Mensaje, 6). Si “la unidad es superior al conflicto”, como nos enseñó Francisco en Evangelii Gaudium (n. 228), es necesario reconocer y apreciar el bien que hay en el otro, en el que piensa distinto o tiene una posición diferente, para sumar y enriquecer la vida común. Una unidad pluriforme surgirá de una adecuada interacción de los opuestos, reconociendo y asumiendo los conflictos como una lógica natural y necesaria de la vida (cfr. Mensaje, 6). Así ha sido nuestra propia experiencia en La Rioja, ante el Niño Jesús, vestido de alcalde, rindieron sus diferencias aborígenes y criollos, animándose a conquistar una nueva forma de unidad, la riojanidad, donde encuentro y diálogo constituyen sístole y diástole de su identidad.

El mundo necesita artesanos de la paz. Y el Papa nos reitera el llamado a serlo allí donde estamos (cfr. Mensaje, 7). ¡Hay que animarse!

                             Mis queridos hermanos, augurándoles un feliz 2017, deseo agradecer a las parroquias y comunidades, a sus párrocos y responsables porque han respondido con mucha generosidad a mi reciente invitación a vivir un Adviento fraterno y solidario. He visto a numerosas comunidades organizadas para llevar alimentos a la mesa navideña de los más pobres. Esta actividad intensa y fraterna permitió conocer más en detalle la vida y el sufrimiento de tantos nuevos pobres de los márgenes de nuestros pueblos y ciudades, pero bien cercanos a nuestro corazón.   ¡Gracias, muchas gracias! ¡Dios les conceda el ciento por uno!

En igual sentido doy gracias al Señor porque ha sido auspiciosa la respuesta a mi pedido de no utilizar bombas y pirotecnia en nuestras celebraciones. Su utilización se redujo considerablemente porque muchos entendieron la necesidad de evitar cuanto daña a nuestros hermanos, ancianos, niños y enfermos auditivos y neurológicos así como a los animalitos domésticos. Es una aplicación concreta de este estilo de vida no violenta a la que urge el Papa. Gracias por entender que el bien del hermano es mi propio bien, que su alegría y bienestar son míos.

Reitero pues, este llamamiento para el Tinkunaco, la procesión de San Nicolás y las fiestas patronales de ahora en adelante. La utilización de cualquier forma de pirotecnia en el ámbito religioso no cuenta con mi autorización. Y aunque suenen en mi presencia porque se la quiera imponer pícaramente como hecho consumado, sepan Uds. que va contra mi voluntad.

Que el próximo año 2017 nos encuentre unidos, dispuestos a trabajar juntos, inclusive con otros sectores de la comunidad riojana, en espacios de vida y esperanza para nuestro pueblo. Que las diferencias políticas que se pongan de manifiesto en las contiendas electorales no ahonden la división en nuestro pueblo. Al contrario, que una sana confrontación de programas y propuestas con sensibilidad real por nuestra gente supere cualquier forma de oportunismo político o utilización de los pobres. También en esto podrá observarse la concreta vivencia de la invitación papal a vivir en un estilo de vida no violento en el que las diferencias crean un espacio para enriquecer el bien común, respetando la dignidad de las personas y contribuyendo a acrecentarla.

Los abrazo y bendigo en nombre de nuestro Niño alcalde y buen Pastor. ¡Feliz y fecundo 2017!

La Rioja, 26 de diciembre de 2016

En la Novena Patronal de San Nicolás de La Rioja

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de La Rioja

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